Archive | mayo 2008

el rei dels asteques, El Vez

Ha caigut a les meves mans un dels DVD que més he esperat i desitjat en tota la meva vida. Es tracta d’un concert d’El Vez titulat Gospel Show in Madrid, i recull una actuació en directe a la Sala Arena de l’any 2007 de l’artista nord-americà. I qui és El Vez? A primera vista, podria semblar un imitador més de l’Elvis Presley.

Però el sobrenom d’Elvis mexicà li queda massa petit: més enllà d’un simple impersonator – de fet, rarament modula amb la veu de Presley, encara que sí imita els seus moviments – és tot un personatge, un showman nat, una espècie de Prince llatí que no li fa fàstics a continus canvis de vestuari (entre el kitsch i el glam), coreografies impagables i arranjaments resultons per a fabricar un espectacle perfecte i tremendament divertit. Utilitzant quatre elements (una bandera mexicana, uns tridents o una cuirassa), aconsegueix unir les cançons en una mena de show pseudoteatral reforçat pel seu caràcter comunicatiu, malgrat el seu castellà pobre.

El Vez reconstrueix el cançoner de l’Elvis (Huarachas Azules, Chicanisma, Trouble, Immigration Time, Never Been To Spain) i l’adapta de tal forma a la cultura chicana que un fan radical de Presley s’estiraria dels cabells, però també reinventa a un Chuck Berry mariachi (Go Zapata Go), a un Santana filtrat pels Stray Cats (Black Magic Woman), i es permet l’audàcia de fondre en un mateix medley Sí, I’m A Lowrider amb Jesucrist Superstar.

D’acord, El Vez no existiria sense l’Elvis, però prefereixo al “rey de los aztecas” que al decadent de Memphis.

Per això, i aprofitant l’edició d’aquest DVD, rescato dels meus arxius una entrevista que li vaig fer el 1996 per a Rockdelux, quan va venir a actuar a la sala Savanah de Barcelona aquell any. Abans però aquí podeu veure un tràiler de Gospel Show in Madrid:

Només una observació sobre l’entrevista: la reprodueixo en castellà, perquè a la conversa El Vez parlava en un spanglish que val la pena conservar. Aquí la teniu:

El Vez: un pocho en el corazón de los hardcore fanáticos

En un universo paralelo, Elvis es el rey de los aztecas, calza huaraches azules, canta a la Virgen de Guadalupe y a Zapata, sufre con los pochos en el barrio, y es conocido como El Vez.

La Union Avenue de Memphis no es una calle, es una carretera. Y la distancia que separa el downtown del número 706, donde se encuentra Sun Records, es considerable si se emprende la travesía a pie. Estamos a primeros de agosto del 92, pocos días antes de celebrarse el 15 aniversario de la muerte de Elvis, y me siento como los japoneses de Mystery Train, bajo un sol de carallo en medio de un paisaje casi desértico.

Tras la visita comentada al austero estudio donde el héroe de Tupelo grabó sus primeras canciones, entre un grupo reducido de yanquis de la América profunda – ¡soy el único europeo! -, subo a la tienda de discos de Sun. Pregunto al dependiente si tiene algo de El Vez, el Elvis mejicano. Amigos, recordad que no estamos en España, y por eso el tipo no pone la cara de incredulidad y pasmo habitual en la mayoría de tiendas de nuestros lares, sino que conoce al personaje.

Al día siguiente, me apunto a un tour organizado hacia Graceland. Formo parte del turno número 15 que me llevará al interior de la mansión, a la tumba del gran hombre y a otros escenarios, entre ellos la barraca donde Elvis desarrollaba su afición por las armas de fuego, y la sala donde se guardan en vitrinas, cual cuerpos incorruptos de santos, sus trajes.

Precisamente allí, la sombra de El Vez vuelve a aparecerse. Al observar los monos de la última época, el guía explica que estaban ornamentados con motivos aztecas, símbolos de fuerza como el águila. Y justo en ese momento, comprendo la grandiosidad de El Vez.

A Robert López, un chicano de East L.A., le debió ocurrir algo similar cuando decidió hacer de su vida un homenaje perpetuo a la figura de Presley. Me lo cuenta poco antes de empezar la prueba de sonido, embutido en un mono rojo de trabajo.

“Es el rey del rock and roll. Empezó en el 56 siendo un hombre pobre, sin nada, como un punk rock, como un enemigo público, el muchacho malo, y terminó siendo respetado como el maestro de la música. Tiene muchos fans porque llega a diferentes personas en diferentes ways”.

Ya estamos a punto de llegar a la conclusión inquietante: Elvis está en todas partes, pero con diferencias específicas en cada cultura. Sí, es casi… como Dios. “Es lo que se ve en sus películas: es un mejicano en ‘Fun In Acapulco’, o está en Alemania en ‘G.I.Blues’, o es un hillbilly en ‘Kissin’Cousins’. Es una buena idea: para mí es un sueño americano, aunque de hecho es un sueño del mundo. Me gusta todo, de él: la historia tragicómica de su vida – primero fue pobre, y luego rico, pero muy triste, gordo y con problemas de drogas – y, especialmente, su música, en concreto sus primeros años: era muy fuerte y muy raw”.

En Los Angeles, Robert regentaba una galería de arte, La Luz de Jesús. En 1988, organizó un show sobre Elvis con impersonators procedentes de todo el país, y esto le convenció de que cualquiera, incluso él, podía convertirse en Elvis: así nació El Vez. “Soy un fan de Elvis, pero necesitaba crear a El Vez, porque yo soy muy tranquilo y simple, mientras que El Vez es un viaje a Elvis Presley”.

Para poner a prueba su nueva identidad, Robert decidió ir a un festival en Memphis. Su actuación el 15 de agosto en el Elvis Presley Boulevard saltó a las páginas de los periódicos y a la televisión. “Empecé, no como una broma, sino como un test: nadie me conocía, era sólo para una vez y nada más. Ahorita, con los discos, y las giras, es una gran parte de mi vida”.

Al principio, El Vez actuaba sólo acompañándose de cintas. Poco a poco, fue incorporando distintos elementos, hasta reunir a una banda, los Memphis Mariachis, y a un grupo de impagables coristas, las Elvettes (Lisa Maria, Priscilita, Gladysita y Qué Linda Thompson), como muestra de su perpetua evolución.

“Yeah, siempre es diferente. Ahorita es como ‘Station To Station’ de David Bowie: empiezo con el negro y termino con el blanco, el mal y el bien, el pecado y la redención, station to station, you know. El año pasado, en Alemania, la gira de ‘Graciasland’ fue muy mariachi, con ‘La negra’ y trajes de mariachi. Este verano, será la ‘Rock & Revolution’: Phil Ochs dijo que si hay una esperanza para la revolución, está en que Elvis becomes Che Guevara. Esta es la idea del show: una combinación de Elvis, revolucionario en la música, y Che Guevara, en las ideas políticas. Es muy fuerte, como la primera etapa de Public Enemy, con ‘Say It Loud, I’m Brown And I’m Proud’, ‘Power To The People’, y canciones de César Chavez y los zapatistas. Los trajes son militares, con el símbolo de la United Farmers, un símbolo rojo y blanco, con un águila negra en el centro; es muy nazi. Es la idea de cómo los opressed quieren tener los símbolos de los grandes opressors. Hay muchos mensajes distintos: ¿es fascista o revolucionario, militario o un chiste? También tiene mucho de glitter rock: utilizo platform shoes, make up, música de T.Rex: es una combination de militarista con glitter rock, revolución plus David Bowie. Como la película ‘G.I.Blues’, pero en Chiapas”.

Posiblemente, muchos (entre ellos gran parte de la crítica musical) consideran a El Vez como un simple bromista imitador. Pero si se pararan a escuchar canciones como It’s Now Or Never, donde el tema de Elvis se funde con los R.E.M. y la melodía de El Padrino con total naturalidad, verían que hay algo más, un estilo propio.

“Es una concepción lineal, todo al mismo tiempo. El sonido de la mandolin es el mismo de REM, de Rod Stewart (‘Maggie May’) y de ‘The Godfather’. En mis discos utilizo música de mi childhood, música de mi corazón. Por ejemplo, ‘Está Bien, Mamacita’ es un rockabilly norteño. Pero también hay influencias de T.Rex, because ‘Jeepster’ es un poquito rockabilly. La música se sigue recycling: Chuck Berry influyó a los Rolling Stones, los Rolling Stones a los Black Crowes… La música es una simple recombinación y reciclyng. Uso influencias muy hábilmente, pero intentando hacerlo diferente, como una sorpresa”. Más allá de Elvis, Robert reconoce en David Bowie su otra gran influencia: “Los dos nacieron el mismo día, el 8 de enero. Elvis y Bowie son como los dos lados: el rey y la reina del rock and roll”.

Aunque parezca mentira, esta “irreverencia” hacia la figura del Rey – “voy a cambiar la cultura de Elvis como tú la conoces, y la voltearé” – se ha ganado el respeto y admiración de los fans más radicales. “They gusta. I mean, entienden las referencias de otras fuentes. Empecé en el corazón de los imitadores, en Memphis, so los conozco a todos, y me aceptan”.

Por eso, Robert es otro ejemplo más de la dimensión universal alcanzada por Elvis. “Hay espacio para todos en el mundo de Elvis: como los Dread Zeppelin, haciendo reggae. En San Francisco hay una lesbiana, Elvis Herselves. Janis Key es otra Elvis femenina. Is bien, porque cuando empecé sólo habían hombres blancos y un poquito gordos: la primera vez, en la contesta en Memphis, no había nadie de color. Y en los últimos cuatro años, un japonés quedó en primer lugar, y Daniel Jackson, un blackman, en segundo. Está muy bien, porque en el centro de los hardcore fanáticos aceptan a un japonés y a un negro”.

Otro tópico: El Vez sólo hace adaptaciones chuscas y graciosas del cancionero de Presley; en resumen, no hay contenido en sus canciones. “Cuando empecé era muy fácil, con canciones como ‘Está Bien’ y ‘Chihuahua’, era muy ‘ay ay ay’ y nada más. Después pensé que podía hacer mucho más: empecé con ‘En El Barrio’, y ahorita quiero hacer algo diferente, sobre la historia de los aztecas o los problemas. En Tejas o Arizona, los jóvenes del público son mixtos de blancos y chicanos, y todos quieren ser mejicanos por una noche, todos sienten orgullo de lo latino. Pero lo que está muy bien es que, por ejemplo, con el ‘Rock & Revolution’ estuvimos en Boston, donde todos son blancos, y cuando cantamos ‘Say It Loud…’, todos la coreaban”.

Apóstol involuntario de un chocante spanglish – “bueno, es mas inglés que spang” -, El Vez también es la voz de los chicanos que se expresan habitualmente en inglés: “Hay muchos de segunda generación que no pueden hablar español, son los pochos. En mi nuevo disco hay una canción llamada ‘Yo Soy Un Pocho’. Tienen orgullo de su raza, porque la raza es más que una lengua, hay una cultura. Hay muchos pochos en Tejas, Arizona, New Mejico, California… Los chicanos somos de ambos mundos. Es como buscar mis raíces, es parte de mi guerra artística”.

Una guerra en la que no está solo, puesto que East L.A. acoge a otras bandas como Los Lobos y Blazers. “Conozco a Blazers de la última gira, toqué muchos shows con ellos. Pero hay nueva scene: vivo en un área llamada Silverlake, donde hay muchos músicos. Hay un nuevo grupo llamado Olin, es como rockabilly norteño punk latino loco. También están Lisa Flores y Alicia Armendáriz, con el grupo Las Tres. Cada año hay más musician chicanos”.

Tras una gira europea al frente de los Zeros, Robert acabará las mezclas de su nuevo disco, G.Ay.Ay.Ay.Blues. “Es muy diferente: hay jazz, influencias de James Brown, Mott The Hoople, Bachman Turner Overdrive y Jesucristo Superstar. Hay una canción de Elvis llamada ‘American Trilogy’, convertida en ‘Mexican American Trilogy’. También hay partes de T.Rex, con una versión de ‘El Groover’. Y una versión de ‘Cesar Chavez 96’ muy noisy”.

Pero ese no es su único proyecto: “Cada vez voy a Europa más a menudo. Conocí a dos productores de Austria, y tenemos una idea para una película de El Vez, como un road show kind of movie. En noviembre trabajaré en un nuevo disco como Robert Lopez, con mi grupo Bob. Tengo también otro character, Raul Raul, un chicano lowrider vato beat poet, un Kerouac chicano, un Henry Rollins pero con música beat. Es muy fuerte, humorístico pero con mensaje, como Lenny Bruce. Pero El Vez es por ahorita lo primero”.

Y si el tiempo lo permite, tampoco descarta una colaboración con el realizador Robert Rodriguez. “Durante el rodaje de ‘El mariachi’ estábamos en Austin, Texas, al mismo tiempo, y él dice que me vio con mi Cadillac y me gritó ‘alto, alto’, pero I didn’t see him. Quiere hacer algo, ojalá, con tiempo”.

El mundo de Elvis es muy grande, pero el de El Vez es más ingenioso. Frente a los locos que coleccionan verrugas y uñas del Rey, Robert responde con curiosos ejemplos de merchandising, como tatuajes con su efigie, o bolsitas de plástico que contienen “actual lamé from El Vez pants”: otra muestra más de su visión desmitificadora. Poco importa que su bigote sea pintado y su castellano una pesadilla para los puristas: El Vez es el verdadero Rey.

(Entrevista publicada el 1996)

I per acabar, un parell de videoclips d’El Vez. El primer és En el barrio, la seva adaptació d’In the Ghetto:

ella i ell, tant senzill com això

Curiosa reunió: el cantautor alternatiu M. Ward i l’actriu de culte indie Zooey Deschanel van coincidir en el rodatge de The Go-Getter (2007), i el director Martin Hayens els va convèncer perquè gravessin una versió del When I Get To The Border de Richard i Linda Thompson per a la banda sonora de la pel·lícula. La química entre tots dos va ser tan bona que, reconvertits en She & Him, han debutat amb el disc Volume One.

Encara que soni a tòpic d’una-altra-actriu-ficada-a-cantant, Deschanel duu anys en la música i, de fet, la majoria de cançons de l’àlbum estan compostes per ella. I el millor de tot és que no només és una bona autora, sinó una excel·lent intèrpret.

Amb Ward en el paper de productor i discret acompanyant, Zooey duu tot el pes d’unes cançons que beuen en el pop de noies dels 60 (les brillants Why Do You Let Me Stay Here?, This Is Not A Test, I Was Made for You, o Sweet Darlin’, a l’estil de Phil Spector), i en el countrypolitan més elegant i menys edulcorat (Change Is Hard, Got Me, o la bellíssima balada Take It Back, un d’aquests clàssics que et posa la pell de gallina).

A més, s’atreveix amb tres versions: el soul You Really Got a Hold on Me de Smokey Robinson (només amb la seva veu, guitarra acústica i les harmonies de Ward), el I Should Have Known Better dels Beatles reconvertit en exòtic countrypolitan, i el càntic tradicional a capella Swing Low, Sweet Chariot.

Oblideu a Amy Winehouse i les seves imitadores, fins i tot a veteranes com Mary Weiss i Ronnie Spector. El que han fet Zooey i Ward només pot etiquetar-se d’una forma: excepcional. Esperem que aquest títol (volum u) sigui el principi d’una llarga sèrie de treballs.

I per corroborar les meves paraules, aquí teniu uns quants vídeos en directe. El primer pertany a la cançó Change Is Hard, i està gravat en el show de Craig Ferguson el passat 1 de maig:

El segon correspon a Why Do You Let Me Stay Here?, enregistrat en el show de Conan O’Brien el 22 d’abril, amb la col·laboració de Yo La Tengo:

I el darrer és Take It Back, gravat en un concert al Webster Hall de Nova York el 22 d’abril:

animem el dilluns amb Jamie Lidell

Avui no tinc temps per gaire cosa. Així que per començar amb ànims la setmana, res millor que Jamie Lidell, un dels millors artistes de funk i soul actuals, tot i ser britànic i blanc, dues característiques que fa anys l’haurien desqualificat per fer aquest tipus de música (i jo sóc el primer en reconèixer les meves reticències).

El Jamie acaba de treure un excel·lent àlbum titulat simplement Jim, i aquesta és la cançó Little Bit of Feel Good (una miqueta de sentir-se bé), dedicada a tots aquells que consideren el dilluns com el pitjor dia de la setmana (jo mateix, sense anar més lluny).

I això és tot fins demà. Ara m’espera el final de la tercera temporada de Prison Break.