la fortalesa de la solitud de Bon Iver

Em miro el Rockdelux d’aquest mes, el corresponent a juliol-agost, i me n’adono que gran part dels articles que hi surten els podria haver escrit jo. Per exemple, la frustrada entrevista amb Tricky, de la qual ja en vaig parlar. O l’informe sobre Tom Waits (el que hauria estat la segona portada en la història de les meves col·laboracions amb la revista – l’altra va tenir com a protagonistes els Public Enemy, als quals vaig entrevistar – si l’hagués acceptat fer). I per què no vaig voler escriure l’informe sobre un dels artistes que més admiro, es preguntaran alguns? Molt senzill: perquè l’oferta va ser molt precipitada, i vaig patir un bloqueig mental que em va impedir pensar en fer alguna cosa original i que valgués la pena. Per fer una cosa per sortir del pas i precipitada, amb la qual no em sentís a gust, una merda en definitiva, vaig preferir renunciar, i així ho vaig comunicar a RDL.

Però bé, almenys surt la meva entrevista amb Bon Iver, de la qual sí n’estic satisfet. I seguint el costum d’anteriors vegades, avui us l’ofereixo íntegra i sense editar.

Una breu introducció: el cantautor nord-americà Justin Vernon tenia un grup (DeYarmond Edison), una dona i una casa. Ho va perdre tot i es va tancar en una cabana als boscos de Wisconsin en ple hivern. Durant els tres mesos de fred i solitud va parir el seu projecte Bon Iver (una deformació del francès bon hiver) i va gravar el seu primer àlbum For Emma, Forever Ago (Jagjaguwar, 2008). En un principi, aquesta entrevista l’havia de fer per telèfon, però finalment es va aprofitar la seva participació al Primavera Sound a finals de maig per fer-ho en un hotel proper al Fòrum.

Se ha hablado mucho de la historia de la cabaña. Pero cuando la oí, me recordó dos cosas totalmente opuestas. Por un lado, películas como Into the Wild de Sean Penn o series como Doctor en Alaska o Men in Trees, con personajes que se van a otro lugar para cambiar de vida. Pero por otro, me evocó esa historia de Johnny Cash, cuando se perdió en una cueva dispuesto a morir, y cuando salió dejó las drogas y empezó una nueva etapa. ¿Con cuál de esas situaciones te sientes más identificado? Es una buena pregunta. Como relato, me gusta mucho Doctor en Alaska. Pero esa anécdota de la cueva de Johnny Cash es probablemente más correcta. Aunque yo no iba allí para morir, fui porque estaba hundido, desesperado. Todas las historias que habían empezado en mi vida habían llegado a su fin, y realmente me estaba muriendo por dentro, a un nivel social. Fue una elección, necesitaba enfrentarme a esos demonios. Para mí fue más como ir a una cueva a morir, sabía que era mi única decisión.

Durante ese tiempo, ¿escuchaste algún tipo de música? Lo único que escuché era música coral, los niños cantores de Viena. Así que no tuve muchas influencias durante esa época. Todas las influencias que puedan aparecer en el disco son anteriores.

Jeff Kanzler es un cantautor de Seattle que vive en los bosques de Alaska en una cabaña y ha grabado allí su debut Black Top Road. ¿Por qué la naturaleza salvaje es tan atrayente para los músicos? ¿Sabes por qué? Porque eres libre. Cuando estás allí, en medio de la nada, no tienes ninguna distracción, no hay otra gente merodeando, juzgándote, influyéndote en alguna forma. Cuando estás solo, en medio de la nada, es muy bueno para autoexaminarte, porque no tienes distracciones. Y creo que esta naturaleza es algo hermoso, algo natural, no es restrictivo, es un buen sitio donde estar cuando quieres ser creativo.

La etapa en la cabaña fue un período de curación para ti desde un punto de vista personal. ¿Fue también un redescubrimiento de tu música? Y te lo pregunto porque no he oído lo que hacías antes. Fue un completo renacimiento. Tuve una segunda oportunidad de vivir y de tocar. Disfrutaba la música que hacía antes, estaba orgulloso de ella. Siento que fue un completo reciclaje y renovación de mi tipo de voz musical.

Por ejemplo, el uso del falsete en la voz, ¿fue intencionado? Fue algo natural. Cuando estaba allí solo, no pretendía grabar un disco. Sólo era ponerme a cantar “ba ba ba ba”, lo que surgiera, y salió todo ese material en falsete. Hice probablemente unas catorce canciones, y no todas eran con falsete, pero sí las nueve que se incluyen en el disco… Fue una forma de hacer una declaración artística con esas canciones en particular.

¿Cómo describirías tu música a alguien que nunca la ha escuchado? No tengo ni idea. Lo mejor que puedo decir es que es sólo folk. Pero eso es algo tan aburrido. Es sólo música, no lo sé. Me gustan muchas clases de música y no veo la clasificación en géneros, no veo las divisiones fácilmente, no puedo decirte que Johnny Cash es sólo country, por ejemplo, porque no lo es…

Pero bueno, ahora tenemos eso del Americana, que es algo como más amplio… Sí, quizá es más apropiado, Americana. Es quizás lo que le diría a alguien. Pero no me gusta contar a la gente lo que pienso de mi música antes de que la haya escuchado.

Creo que te gustan los Staple Singers… ¡¡Sí!!

Recientemente, en una entrevista, Mavis Staples me contó que su padre Pops siempre le decía a los compositores que si querían escribir para los Staple, leyeran los periódicos, porque ellos cantaban sobre lo que pasaba en el mundo. Ahora tus letras son muy personales, pero ¿pueden cambiar en el futuro? Sí, puede pasar cualquier cosa. Creo que debo seguir manteniéndome y sintiéndome natural. Siempre me han interesado mucho los temas políticos y sociales. Solía escribir canciones políticas, pero ahora no ha sido así. Pero como tú dices, eso puede cambiar. Siento de forma muy fuerte lo que está ocurriendo en la política norteamericana, por ejemplo. Quiero que las cosas cambien, y quiero formar parte de ese cambio. Así que es muy posible que muy pronto esté cantando desde una perspectiva diferente.

Una cuestión sobre el disco: de hecho, ¿qué instrumentos tocaste cuando estabas en la cabaña? Unas cuantas guitarras y batería, guitarra barítono, y eso fue todo.

Y luego añadiste trompeta y trombón en alguna canción… Sí, tuve a un par de amigos en esos temas.

Dices que tu intención no era grabar un álbum. ¿Hubo algo que de pronto te decidiera a hacerlo, un clic mental que te dijera “ahora es el momento”? Sí. Hice todas las canciones, añadí la trompeta y el trombón, y de alguna forma me di cuenta que tenía esos nueve temas. Los grabé en un CD y lo pasé a unos pocos amigos. Y el feedback que recibí fue tan fuerte, que me dio la confianza que necesitaba para hacer un disco. Pasaron unos dos meses después de dejar la cabaña hasta que sentí ese clic que tú dices.

¿Crees que en otra situación, sin los problemas personales que tenías, el disco sería completamente diferente? Sí. La gente pasa por estas cosas y graba canciones sobre ellas. Pero parece ser obra del destino que este álbum llegara a hacerse. Necesitaba cambiar mi vida, pero no me senté un día y dije “es hora de cambiar mi vida”. Fui a la cabaña porque literalmente no tenía dónde ir, para el mundo era sólo una manera de ayudarme a curarme. Realmente creo que hubo una intervención del destino al guiarme a ese punto.

En tus canciones hablas de sentimientos muy íntimos. ¿La gente se identifica con ellas? Tengo muchas historias de personas que vienen y me dicen “eso me pasó” o “es una gran canción para escuchar en este período de mi vida porque he tenido una mala ruptura”… Es fantástico. Cuando la gente pasa por momentos duros, normalmente hay algo de redención. Y saber que tu música ayuda a alguien a superar esos momentos o le ayuda a entender algo que le pasa en su mente o en su corazón, es algo muy positivo. Y eso me entusiasma.

¿Piensas ya en tu nuevo álbum, en si habrá más instrumentos u otro tipo de cosas? Probablemente habrá más instrumentos. Intento ser muy abierto respecto a esto. No quiero pensar en qué clase de disco voy a hacer hasta que me siente y lo haga. En cualquier caso será diferente. Mi objetivo como artista debería ser trabajar duro para examinarme, examinar las posibilidades. Sería fácil escribir diez canciones con la guitarra, y hacerlas emotivas. Pero creo que no puedes sólo sentarte y verter tu corazón en un pedazo de papel, necesitas cavar más profundamente. Si eres un fotógrafo, no puedes sólo tomar una instantánea, debes examinar las cosas a otro nivel. Ése es mi objetivo: cuestionar cómo percibo y cómo creo arte.

Antes decías que escuchabas música coral en la cabaña, y en el álbum hay canciones como Lump Sum que me han recordado algún tipo de sentimiento religioso, como el de un monje en un monasterio. La música es sagrada para mí, en general, aunque hay algún tipo de música a la que se considera como “sagrada”, la de los monjes, o la de los nativos americanos, por ejemplo. Tiene un sentido profundo de espiritualidad. Esos tres meses en la cabaña fueron para mí, a un nivel real, un viaje de examen espiritual. Creo que tal vez la naturaleza espiritual de esa música coral entró sigilosamente y me permitió sentir algo sagrado, algo especial, algo que debía tomarme en serio. No soy una persona religiosa. Has citado antes a Mavis Staples, por ejemplo. Obviamente, ella se identifica como una mujer cristiana. Aunque no compartas sus creencias, cuando canta sabes lo que cree por la forma como canta, y en cierto modo puedes creer en lo que dice, por su convicción y su fe. Eso es algo muy poderoso. Al hacer mi propia música quiero tener fe y estar realmente seguro de mí mismo.

Es muy interesante que menciones lo de la música sagrada porque Dave Alvin considera que la canciones folk son “textos sagrados”, porque representan la mitología nacional al tratar de grandes temas como la muerte, la moralidad o Dios. Sí, exacto…

¿Crees que en cierta forma estas creando una nueva mitología con tus canciones? No es sólo una mitología, sino un linaje. Como el linaje de una familia, la historia de los padres y sus antepasados. Lo que quiero hacer con mi música es que tenga su propio linaje, y que cuente una historia a través de toda mi vida, para compartir mi perspectiva y contexto emocionales con los demás. Y espero que esto quizá pueda ayudar a la gente en sus vidas, a disfrutar, a entender

El período triste de tu vida que te llevó a la cabaña ahora ha quedado atrás. ¿No te sientes extraño al cantar esas canciones de esa época? No. Cuando pasas por algo y te enfrentas a tus demonios, esos demonios no se van, no desaparecen. Sólo sabes cómo ignorarlos o mantenerlos aplacados. Tocar esas canciones aún es bueno para mí, aún me aporta cosas. Por supuesto que a veces te sientes cansado y quieres irte a casa y no quieres tocar nunca más, eso pasa unas pocas veces. Pero la mayoría del tiempo te hace sentir muy poderoso el hecho de poder levantarte y cantar estas canciones cada noche.

Ahora actúas con una banda. ¿Han cambiado las canciones para adaptarse a este nuevo formato desde su concepción original? Sí. ¿Conoces la diferencia entre introvertido y extrovertido? Esas palabras lo describen a la perfección: el álbum sería introvertido, encerrado en sí mismo, suave y en cierto modo espacioso. Y en directo, las canciones se transforman en algo más extrovertido, masculino, más duro y lleno. Aún hay espacio, pero lo llenamos. Es realmente distinto, pero lo disfruto.

¿Has producido alguna banda? Porque creo que has trabajado con grupos como Land of Talk y The Rosebuds… Sí. Produje el último álbum de The Rosebuds “Night Of The Furies” (Merge, 2007), y también el segundo de Land of Talk que saldrá en otoño, creo. Una vez acabé con esto, decidí tomarme un descanso, porque quería tener tiempo para concentrarme en el proyecto de Bon Iver. Volveré a producir, pero voy a tomarme unos dos años para concentrarme. Pero disfruté haciéndolo. Ahora también me han pedido que haga la banda sonora de una película en Los Angeles, algo muy excitante para mí, es algo que realmente me apetece. Va a ser un buen año.

¿Qué película es? Aún está en fase de producción. No puedo decirte ni el título. Pero es con un director importante, y con actores y actrices de primera. Aún estamos en el proceso del contrato y todo eso.

De hecho, en una crítica de tu disco publicada en España decía que habría sido la banda sonora perfecta para la película que mencioné al principio, Into the Wild ¡Vaya, qué locura! Es un cumplido, está muy bien.

I per acabara, aquí teniu Bon Iver en directe el passat 16 de maig en el programa Live At Later… With Jools Holland, amb la cançó Skinny Love:



About Ciudad Criolla

Ciudad Criolla tiene como objetivo constituirse como un punto de referencia para todos los aficionados a la roots music elaborada en Estados Unidos; una roots music cuyo principal rasgo es, precisamente, su impureza construida sobre una mezcla de influencias.

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