Archive | enero 2013

Tarantino, un DJ de película (1)

El reciente estreno de “Django desencadenado” vuelve a demostrar la habilidad de Quentin Tarantino para encajar las canciones más adecuadas para cada escena de sus magníficas películas. Por eso, es un buen momento para analizar sus obsesiones musicales, desde su debut “Reservoir Dogs” hasta “Malditos bastardos”. 

EL COLECCIONISTA DE VINILOS

En el cine contemporáneo, la utilización de canciones en una película responde la mayoría de veces a motivaciones simplemente comerciales: para promocionarla gracias a la presencia del cantante de moda y ganar más con las ventas del disco correspondiente. Con su debut “Reservoir Dogs” (1992), Quentin Tarantino alteró el panorama de las bandas sonoras al prescindir del score y sustituirlo íntegramente por canciones. Y es que para él, “colocar la canción adecuada en la secuencia adecuada es una de las cosas más cinemáticas que un director puede hacer”. 

  

Así deja muy claro el papel destacado de la música en sus películas, tan fundamental como la glorificación de la violencia: “Siempre he creído que mis bandas sonoras funcionan muy bien, porque básicamente son el equivalente de una ‘mixtape’ que haría para un amigo en casa. Para mí, las películas y la música van cogidas de la mano. Cuando escribo un guión, una de las primeras cosas que hago es encontrar la música que pondré en la primera secuencia. No puedo avanzar hasta que imagino cómo comenzaré y cómo será la música inicial”. 

Si siempre se ha dicho que Tarantino es un gran cinéfilo, con la música le pasa lo mismo: “Soy un gran coleccionista de vinilos. Tengo una habitación para los discos en casa. Cuando escribo un guión, lo que hago es revisar todos estos discos, para intentar encontrar buenas canciones”.

Lo mejor de todo es que el director raramente escoge temas demasiado conocidos para el gran público. De esta forma, la recuperación y utilización de algunas canciones las ha asociado para siempre a sus películas y las ha desvinculado de todo lo que pudieron suponer cuando fueron grabadas. Eso es lo que ha pasado, por ejemplo, en “Reservoir Dogs”, con “Stuck In The Middle” en la escena de la tortura, o el “Hooked On A Feeling” con su inconfundible “uka-chaka-uka-uka”, o en “Pulp Fiction” (1994) con el “Let’s Stay Together” durante el discurso de Marsellus sobre el orgullo.

Al margen de la habilidad de Tarantino para saber encajar las canciones en las escenas apropiadas, también hay que destacar otro aspecto de sus filmes: la presencia de la música en los diálogos (la discusión sobre Madonna en “Reservoir Dogs”, por ejemplo) o en la propia narrativa de las historias (los personajes a menudo escuchan la radio en el coche).

La especial relación de la música con Tarantino se hace evidente en internet, donde puede encontrarse desde foros dedicados a sus bandas sonoras hasta una compilación de las letras de las canciones y diálogos incluidos en los discos.

Para conocer un poco mejor lo que significa la música en el mundo de Tarantino, lo más práctico es repasar por orden alfabético algunas de sus obsesiones, que encontramos repetidas en toda su obra:

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DE LAS BALADAS AL FLAMENCO

Baladas. De entrada, parece que en películas tan violentas como las de Tarantino no tengan cabida las baladas, pero también encontramos algún ejemplo. En “Pulp Fiction”, el “Lonesome Town” de Ricky Nelson, pero sobre todo en “Kill Bill Vol. 1” (2003), con el oportuno “Bang Bang” de Nancy Sinatra. 

Bandas sonoras. Aunque siempre ha trabajado con canciones, Tarantino también utiliza fragmentos de scores o bandas sonoras de otros filmes, en especial de géneros muy determinados como el cine erótico –“The Lions And The Cucumber” del filme “Vampyros Lesbos” en “Jackie Brown” (1997)-; el cine policíaco italiano de los setenta –“Summertime Killer” de Luis Bacalov en “Kill Bill Vol.2” (2004)-; el thriller –“Twisted Nerve” de Bernard Hermann en “Kill Bill Vol.1”-; el giallo –“Paranoia Prima” de Ennio Morricone en “Death Proof” (2007)-; la ciencia ficción de serie B –“The Last Race” de Jack Nitzche en “Death Proof”-; y el cine bélico en “Malditos bastardos” (2009): “Main Theme From Dark Of The Sun”, de Jacques Loussier, y “Tiger Tank”, de Lalo Schifrin. 

Blaxploitation.Entre los géneros cinematográficos a los cuales Tarantino rinde un especial homenaje, hay que destacar el conocido como blaxploitation, el cine hecho por y para afroamericanos durante los setenta con argumentos donde predominaba la violencia y el sexo.“Jackie Brown” es el mejor ejemplo de recuperación de canciones asociadas a aquel género, como “Across 110th Street” de Bobby Womack, o “Long Time Woman” de Pam Grier, aunque en “Kill Bill Vol. 1” también recupera “Run Fay Run” de Isaac Hayes, y en “Malditos bastardos”, el “Slaughter” de Billy Preston. 

Blues de Texas. En “Abierto hasta el amanecer” (Robert Rodriguez, 1996), película donde participaba como actor y productor ejecutivo del disco, Tarantino recurrió a una nueva fuente, el blues texano, al incluir canciones de ZZ Top (“She’s Just Killing Me”), Jimmie Vaughan (“Dengue Woman Blues”) y Stevie Ray Vaughan (“Mary Had A Little Lamb”). 

British Invasion. En la colección discográfica de Tarantino también hay sitio para la música británica, como queda de manifiesto con la presencia en “Reservoir Dogs” de bandas como Stealers Wheel, la respuesta inglesa a Crosby, Stills, Nash & Young y los más psicodélicos Bedlam; o en “Death Proof”, con Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick & Tich. Y aunque no se puedan encuadrar en la British Invasion, pero sí sean británicos, también recurre a T. Rex (con su “Jeepster”en “Death Proof”) y al mismísimo David Bowie, con “Cat People (Putting Out Fire)” en la escena cumbre de “Malditos bastardos”. 

Cantautores. El director recurre en muy pocas ocasiones a lo que conocemos tradicionalmente como cantautores. Solo lo hizo en “Reservoir Dogs”, con Harry Nilsson y la canción “Coconut”. 

Country.Junto con la música negra, el country es otro de los grandes amores de Tarantino, y ha aparecido en todos sus estilos: tradicional en “Reservoir Dogs” (con “Fool For Love” de Sandy Rogers), en “Pulp Fiction” (con “Flowers On The Wall” de los Statler Brothers), y en “Abierto hasta el amanecer” (“Foolish Heart” de los Mavericks); y alternativo en “Pulp Fiction” (“If Love Is A Red Dress” de Maria McKee), y en “Abierto hasta el amanecer” (“Texas Funeral” de Jon Wayne). 

Covers. Muchas de las canciones que ha recuperado Tarantino son, en realidad, versiones de piezas interpretadas por artistas más conocidos. En “Reservoir Dogs” encontramos el “Hooked On A Feeling” de B.J.Thomas en la voz de Blue Swede, y el “Magic Carpet Ride” de Steppenwolf a cargo de Bedlam. En “Pulp Fiction”, Urge Overkill triunfó con el “Girl, You’ll Be A Woman Soon” de Neil Diamond. En “Death Proof”, Smith adaptan el célebre “Baby, It’s You” de Burt Bacharach, y April March, el “Laisse tomber les filles” de Gainsbourg, reconvertido en “Chick Habit”. Y en “Planet Terror” (Robert Rodriguez, 2007), la actriz Rose McGowan se atreve con el “You Belong To Me” popularizado por Patti Page, y Nouvelle Vague acometen el “Too Drunk To Fuck” de los Dead Kennedys. 

Delfonics.El grupo vocal de soul The Delfonics, además de incluir el tema “Didn’t I Blow Your Mind This Time”, se convierte en “Jackie Brown” en protagonista involuntario de diversas escenas: Jackie (Pam Grier) cuenta a Max (Robert Forster) que le gusta mucho este grupo, y más tarde vemos a Max comprar un álbum de los Delfonics en una tienda. 

Dutch Invasion.Una de las canciones más populares de “Reservoir Dogs”, “Little Green Bag”, pertenece al grupo holandés The George Baker Selection, integrante de lo que se conoció como la Dutch Invasion en los años setenta. Otro ejemplo de la variedad geográfica de la colección de Tarantino. 
Flamenco. De forma bastante sorprendente, Tarantino introdujo la vía del flamenco en la saga “Kill Bill”: en el primer capítulo, con la mezcla discotequera de “Don’t Let Me Be Misunderstood” de Santa Esmeralda, y en el segundo, con la insólita participación de Lole y Manuel (“Tu mirá”).

 

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Tito y Tarántula, cucarachas enojadas

DE LA FRONTERA A LA RADIO

Frontera. Sin duda, es en “Abierto hasta el amanecer” donde suenan canciones más fronterizas, como “Cucarachas enojadas” de Tito & Tarantula y “Torquay” de The Leftovers. Con todo, en “Kill Bill Vol.2” se escucha al grupo de Robert Rodríguez, El Chingon, con “Malagueña salerosa”.
Funk. Aunque es en “Jackie Brown” donde hay una mayor presencia de funk (con “Strawberry Letter #23” de Brothers Johnson y “Street Life” de Randy Crawford), también lo encontramos en “Pulp Fiction” (con el “Jungle Boogie” de Kool & The Gang).
Hip hop. El primer apunte de rap en las bandas sonoras de Tarantino aparece en “Jackie Brown”, con la canción “(Holy Matrimony) Letter To The Firm” de Foxy Brown. Y en la primera parte de “Kill Bill”, el componente de Wu-Tang Clan The RZA aporta su experiencia. 

Hits. A pesar de que parezca que las canciones que Tarantino son desconocidas, la verdad es que muchas de ellas fueron éxitos en su momento. Por ejemplo, “Hooked On A Feeling”, número 1 en Estados Unidos, Holanda, Australia y Canadá a principios de los setenta; “I Gotcha”, número 1 en las listas de rhythm’n’ blues y número 2 en las de pop en 1972; “Jungle Boogie”, número 2 en las listas de rhythm’n’blues en 1972; o “Let’s Stay Together”, número 1 en 1972.

Japón. La banda sonora de “Kill Bill” supuso diversas innovaciones. De entrada, la utilización de scores de otras películas, una tradición muy habitual en el género de artes marciales. En este sentido, Tarantino recurrió a los filmes de yakuzas (“Battle Without Honor Or Humanity” de Tomoyasu Hotei). Pero también recuperó a la estrella de cine japonés Meiko Kaji con “The Flower Of Carnage” (en el Vol. 1) y “Urami Bushi” (en el Vol. 2).
John Carpenter. Robert Rodriguez, director del segmento “Planet Terror” de “Grindhouse” y autor de su banda sonora, reconoce que se inspiró en los scores de Carpenter para este trabajo y que durante el rodaje a menudo sonaba su música en el plató.

Johnny Cash. El legendario Hombre de Negro es quizá uno de los mitos personales de Tarantino. Aparte de incluir sus canciones en “Jackie Brown” (“Tennessee Stud”) y “Kill Bill Vol. 2” (“A Satisfied Mind”), el director de cine escribió las notas interiores de un álbum de Cash titulado “Murder” (American Recordings, 2000) que recopilaba canciones sobre ladrones y asesinos.

Knack, The. En “Pulp Fiction”, en la escena donde una pareja de rednecks sodomizan a Marsellus, Tarantino quería utilizar el “My Sharona” de The Knack, pero en ese momento otra película (“Reality Bites”) también quería los derechos. Finalmente, se la quedó esta última.
Krautrock. Otras de las curiosidades de las bandas sonoras de Tarantino, que en este caso se concreta en “Kill Bill Vol.1” con “Super 16” del grupo alemán Neu!

Esquivel: galáctico

Lounge. En el filme “Four Rooms” (1995), dirigido por cuatro realizadores (Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Tarantino, responsable del segmento “The Man From Hollywood”, y también productor ejecutivo de la banda sonora), el grupo Combustible Edison se encarga de un score de lounge que repasa los diferentes matices de este estilo (del swing a los ritmos exóticos). Aparte, se incluyen un par de temas de uno de los maestros del género, Esquivel: “Sentimental Journey” y “Harlem Nocturne”. La degeneración del lounge, el muzak, aparece en “Kill Bill Vol. 1” con “The Lonely Shepherd” de Zamfir.

Madonna. Aunque no suena ninguna de sus canciones, Madonna es la protagonista de un diálogo en “Reservoir Dogs” donde diferentes personajes analizan el significado de “Like A Virgin” como “una metáfora de las pollas grandes”.
Radio.En “Reservoir Dogs” tenemos a un locutor (un lacónico Steven Wright) que introduce cada canción dentro de un ficticio programa de radio llamado “K-Billy’s Super Sounds Of The Seventies”.

 

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DEL ROCK’N’ROLL A LA TELEVISIÓN

Rock’n’roll. Una de las escenas más recordadas de “Pulp Fiction” es la del baile de Travolta y Uma Thurman con el clásico de Chuck Berry “You Never Can Tell”, mientras que en “Abierto hasta el amanecer” se recupera a otros veteranos del género, The Blasters, con “Dark Night”, y en “Death Proof” se acuerda de Willy DeVille, con “It’s So Easy”. El precedente del rock’n’roll, el rockabilly, también tiene cabida en las dos partes de “Kill Bill” con el legendario Charlie Feathers (“That Certain Female” y “Can’t Hardly Stand It”).

Soul. Como buen conocedor de la música negra, Tarantino introduce diversas joyas del soul, ya sea orquestal, con la etiqueta de Memphis o “de ojos azules”. En “Reservoir Dogs”, “I Gotcha” de Joe Tex; en “Pulp Fiction”, “Let’s Stay Together” de Al Green y “Son Of A Preacher Man” de Dusty Springfield; en “Jackie Brown”, “Who Is He” de Bill Whiters, “Natural High” de Bloodstone e “Inside My Love” de Minnie Riperton; y en “Death Proof”, “The Love You Save (May Be Your Own)” de Joe Tex y “Good Love, Bad Love” de Eddie Floyd.

Spaghetti western Al igual que el blaxploitation, el spaghetti western es uno de los géneros a los cuales Tarantino rinde un tributo más claro, especialmente en “Kill Bill”, con fragmentos de bandas sonoras de maestros como Luis Bacalov (“The Grand Duel” en el Vol.1) y, sobre todo, Ennio Morricone (“Il tramonto” de “El bueno, el feo y el malo”, “A Silhouette Of Doom” de “Navajo Joe” y “L’arena” de “Il mercenario” en el Vol. 2). Morricone repite en “Malditos bastardos” con varios cortes como “The Verdict (La Condanna)” y “The Surrender (La resa)”; de hecho, se dice que Tarantino quería que compusiera el score, pero estaba trabajando en un filme de Giuseppe Tornatore y no pudo hacerlo por problemas de agenda. En otro sentido, en “Abierto hasta el amanecer” Tito & Tarantula actualizan el sonido con temas como “After Dark”. 

Surf. Ya ha quedado para la historia del cine el vibrante comienzo de “Pulp Fiction” con el “Misirlou” de Dick Dale, pero no es la única pieza de surf instrumental que se puede escuchar: también encontramos el “Bustin’ Surfboards”de The Tornadoes, el “Bullwinkle Part II” de The Centurions, el “Comanche” de The Revels y el “Surf Rider” de The Lively Ones. En “Jackie Brown”, a pesar del predominio de música negra, se repite con “Monte Carlo Nights” de Elliot Easton’s Tiki Gods, y en “Kill Bill Vol. 1” con el “Woo Hoo” de las japonesas The 5.6.7.8’s. 

Televisión. Muy a menudo los personajes de las películas de Tarantino hablan sobre series de televisión. Esto también tiene su equivalencia en las bandas sonoras, lo que queda de manifiesto en “Kill Bill Vol. 1” (con el “Green Hornet” de Al Hirt y el “Ironside” de Quincy Jones), y en “Four Rooms” (con “Bewitched”). De forma mucho más sutil, en “Pulp Fiction”, tras la traumática experiencia de Butch y Marsellus con los rednecks violadores, se podían escuchar las primeras notas de “The Twilight Zone”, pero esto no se incluyó en el disco.

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EPÍLOGO: DISCOGRAFÍA ESENCIAL 

Bandas sonoras: 

“Reservoir Dogs” (MCA, 1992)
“Pulp Fiction” (MCA, 1994)
“Four Rooms” (Elektra-Asylum, 1995)
“From Dusk Till Dawn” (Sony, 1996)

“Jackie Brown” (Maverick-A Band Apart, 1997)
“Pulp Fiction (MCA Collectors Edition)” (MCA, 2002) Edición especial con dos CDs, uno con la banda sonora original y el otro con una entrevista con el director sobre la música, además de cuatro temas que quedaron fuera: “Since I First Met You” de The Robins, “Rumble” de Link Wray, “Strawberry Letter #23” de Brothers Johnson y “Out Of Limits” de The Marketts.
“Kill Bill Vol. 1”(Maverick-A Band Apart, 2003)
“Kill Bill Vol. 2”(Maverick-A Band Apart, 2004)

“Death Proof” (Maverick-Warner, 2007)
“Planet Terror” (Varèse Sarabande, 2007)
“Inglourious Basterds” (Maverick-Warner, 2009)
“Django Unchained” (Universal Republic, 2012) 

Recopilaciones:

“The Tarantino Connection” (Hip-O, 1997) Recopilación de temas de diversas de sus bandas sonoras.
“The Tarantino Experience. The Ultimate Tribute To Quentin Tarantino” (Music Brokers, 2008) Doble CD con algunos temas incluidos en las bandas sonoras oficiales, y otros no (de ahí lo de “música inspirada en sus filmes”). Seguiría con dos volúmenes más.
“The Tarantino Experience Take II. The Ultimate Tribute To Quentin Tarantino” (Music Brokers, 2009)
“The Tarantino Experience Take III. The Ultimate Tribute To Quentin Tarantino” (Music Brokers, 2011)

Curiosidades: 

“Ennio Morricone. Quentin Tarantino Movies” (Kind Of Blue, 2010) Una recopilación de doce temas del legendario compositor italiano empleados en “Kill Bill Vol. 2”, “Death Proof” y “Malditos bastardos”, cinco de los cuales aparecieron en las películas pero no se incluyeron en los discos de las bandas sonoras. Se grabó en 2010 con los músicos y cantantes habituales de Morricone, sin usar métodos digitales para reproducir así la atmósfera de los soundtracks originales.
“Sing Quentin” (Raucous, 2011) El cuarteto escocés de rockabilly Union Avenue, fascinado por Johnny Cash, interpreta varios de los temas incluidos en la filmografía de Tarantino, de “Bang Bang” a “Little Green Bag”, como si los interpretara El Hombre de Negro con su peculiar estilo chick-a-boom.
“Blood-Spattered Bluegrass. A Tribute To The Films Of Quentin Tarantino” (CMH, 2011) Una colección de versiones en clave bluegrass.
“Tarantino Tribute” (Guitar Junkie, 2011) Un EP de cuatro temas del grupo alemán Boygroup Killers & Killergirls; incluye “Tarantino Twist”.
“CultFiction. Music From The Films Of Quentin Tarantino” (TV Music, 2011) Varios artistas desconocidos, como Pulp No Pulp, Tarantino Rodrigues y Uma Juma, recrean la música de los filmes de Tarantino.
“For The Record: Tarantino” (LML Music, 2012) Una rareza: la banda sonora original del espectáculo teatral basado en las películas del director, con el elenco interpretando una treintena de versiones de las canciones más populares utilizadas en “Reservoir Dogs”, “Pulp Fiction”, “Kill Bill”, “Jackie Brown”, “Death Proof” y “Malditos bastardos”.

 

Como nota curiosa, también hay que destacar que el trío de hip hop Fun Lovin Criminals usó fragmentos de diálogos de “Reservoir Dogs” y “Pulp Fiction” en el tema “Scooby Snacks” del álbum “Come Find Yourself” (Capitol, 1996); que el grupo de punk SNFU dedicó al director la canción “Quentin Tarantino Can’t Act!” en el disco “The Ping Pong EP” (Alternative Tentacles, 2000); y que hasta Russian Red tiene una canción titulada “Tarantino”.

Earl Scruggs: el banjo tenía un nombre

Tal día como hoy, el 6 de enero de 1924, nacía en Carolina del Norte Earl Scruggs, el músico que revolucionó la forma de tocar el banjo. Desgraciadamente, nos dejó en marzo de 2012, pero aquí le recordamos con “Earl Scruggs And Friends” (MCA Nashville, 2001), un álbum donde se rodeó de algunos de sus más fervientes admiradores.

Earl Scruggs es al banjo de cinco cuerdas lo que Paganini fue al violín. Su estilo de tocar con el pulgar y dos dedos de su mano derecha, único y sincopado, conocido como Scruggs style picking, es el más utilizado por los intérpretes de banjo de todo el mundo.
A Scruggs se le debe el mérito de convertir el banjo en un instrumento líder, primero como miembro del grupo de Bill Monroe, después con The Foggy Mountain Boys junto a Lester Flatt. Tras más de veinte años, en 1969 Scruggs y Flatt se separaron, y Earl creó The Earl Scruggs Review con sus tres hijos.
A lo largo de sus cincuenta años de carrera, Scruggs siempre ha experimentado: en 1960, tuvo una experiencia que abrió sus ojos para darse cuenta de lo versátil que podía ser el banjo, tras improvisar con el saxo King Curtis en un programa de televisión. Y a principios de los setenta amplió sus horizontes hacia el country-rock, y colaboró con Bob Dylan y los Byrds, entre otros.
En su primera grabación en diecisiete años, Scruggs se reúne con estrellas del pop, el rock y el country: el resultado es, a grandes rasgos, un disco de sonoridad bluegrass, en el que algunos de los invitados recuperan temas de sus catálogos (Elton John, Melissa Etheridge, Sting), mientras que otros aportan nuevas composiciones (Yoakam, Vince Gill), eso sí, siempre con el protagonismo del banjo todoterreno de Earl.
Las mejores colaboraciones corresponden a Dwight Yoakam (el tradicional Borrowed Love), John Fogerty (el saltarín Blue Ridge Mountain Blues), Marty Stuart (el medley de Foggy Mountain Rock/Foggy Mountain Special), Billy Bob Thornton (con un atractiva relectura del Ring Of Fire de Johnny Cash), y la all-star band del trepidante instrumental Foggy Mountain Breakdown, que incluye a Jerry Douglas, Leon Russell y al actor Steve Martin (atención a su solo de banjo).
Menos afortunadas resultan las aportaciones de Elton John (aunque su Country Comfort gana bastante con el revestimiento campestre), Melissa Etheridge, y Sting (los primeros dos minutos y medio de su Fill Her Up son excelentes, de lo más ortodoxo, pero luego se pierde entre sintetizadores y tics de su estilo). En cambio, el resto de invitados procedentes del country saca mejor nota con el bluegrass más o menos contemporáneo: Travis Tritt, Vince Gill y Rosanne Cash, y Don Henley y Johnny Cash.
Si de algo debiera servir este Earl Scruggs And Friendses para dar a conocer al gran público el talento de uno de los creadores del bluegrass.

la pureza country, la rebeldía punk: Hank Williams

Por su legado musical, Hank Williams (17 de septiembre de 1923 – 1 de enero de 1953) está considerado como el padre del country contemporáneo, y por su azaroso estilo de vida, habría que verle como un precursor del lado más salvaje del rock.

Williams fue una superestrella a los 25 años, y murió a los 29: en ese corto período, estableció las reglas para todos los cantantes de country posteriores. Sus letras directas y emotivas fueron el estándar a seguir, así como su estilo, que aunaba sentimientos de culpa religiosa con la exaltación de una juerga del sábado por la noche.

Hank recibió su educación musical de la mano de un cantante callejero, Rufus Payne, quien le enseñó a tocar la guitarra y a cantar blues. A partir de su single “Move It On Over”, editado en 1947, la trayectoria de Williams fue en ascenso. En el 49, “Lovesick Blues” fue número 1 durante 16 semanas en las listas country y entró en el Top 25 de pop. El paso al estrellato estaba garantizado.
Hank (en el centro) con una de las formaciones de su banda de acompañamiento The Drifting Cowboys: Don Helms, Bob McNett, Jerry Rivers y Hillous Butrum

Al margen de su éxito profesional, la vida personal de Williams giraba fuera de control. Cuando empezó a ganar dinero y a permanecer mucho tiempo lejos de su casa, se refugió en la bebida. Además, una lesión en la espalda le hizo adicto a la morfina y a otros calmantes. En 1952 se pasaba el día borracho y drogado, y solía destrozar cosas y jugar con armas. Finalmente, acabó repercutiendo en su carrera: aparecía bebido en los conciertos, o simplemente los olvidaba. Esto acrecentó su actitud autodestructiva: su matrimonio se rompió y sus amigos le dejaron. Por eso murió solo, en el asiento trasero de su Cadillac. Su último single en 1952, “I’ll Never Get Out Of This World Alive”, parecía premonitorio.

Williams dio al honky tonk su verdadera voz, con clásicos como “Honky Tonkin'”, “Why Don’t You Love Me”, “Cold Cold Heart”, “Jambalaya (On The Bayou)”, “Lost Highway” o “Hey, Good Lookin'”. La leyenda de Williams es un icono de todo lo que es “puro” en el country: por eso fue reivindicado por el nuevo rock americano (Jason & The Scorchers) y por el nuevo tradicionalismo (Dwight Yoakam), y por eso sus canciones han sido interpretadas por artistas de todos los estilos (de los Residents a Elvis Costello).
Y, lo mejor de todo, su legado siguió (sigue) por vía familiar: su hijo Hank Williams Jr. y, sobre todo, su nieto Hank III han heredado sus virtudes (el talento) y sus defectos (los malos hábitos). Pero esa ya es otra historia.