Archive | enero 2013

Tarantino, un DJ de película (1)

El reciente estreno de “Django desencadenado” vuelve a demostrar la habilidad de Quentin Tarantino para encajar las canciones más adecuadas para cada escena de sus magníficas películas. Por eso, es un buen momento para analizar sus obsesiones musicales, desde su debut “Reservoir Dogs” hasta “Malditos bastardos”. 

EL COLECCIONISTA DE VINILOS

En el cine contemporáneo, la utilización de canciones en una película responde la mayoría de veces a motivaciones simplemente comerciales: para promocionarla gracias a la presencia del cantante de moda y ganar más con las ventas del disco correspondiente. Con su debut “Reservoir Dogs” (1992), Quentin Tarantino alteró el panorama de las bandas sonoras al prescindir del score y sustituirlo íntegramente por canciones. Y es que para él, “colocar la canción adecuada en la secuencia adecuada es una de las cosas más cinemáticas que un director puede hacer”. 

  

Así deja muy claro el papel destacado de la música en sus películas, tan fundamental como la glorificación de la violencia: “Siempre he creído que mis bandas sonoras funcionan muy bien, porque básicamente son el equivalente de una ‘mixtape’ que haría para un amigo en casa. Para mí, las películas y la música van cogidas de la mano. Cuando escribo un guión, una de las primeras cosas que hago es encontrar la música que pondré en la primera secuencia. No puedo avanzar hasta que imagino cómo comenzaré y cómo será la música inicial”. 

Si siempre se ha dicho que Tarantino es un gran cinéfilo, con la música le pasa lo mismo: “Soy un gran coleccionista de vinilos. Tengo una habitación para los discos en casa. Cuando escribo un guión, lo que hago es revisar todos estos discos, para intentar encontrar buenas canciones”.

Lo mejor de todo es que el director raramente escoge temas demasiado conocidos para el gran público. De esta forma, la recuperación y utilización de algunas canciones las ha asociado para siempre a sus películas y las ha desvinculado de todo lo que pudieron suponer cuando fueron grabadas. Eso es lo que ha pasado, por ejemplo, en “Reservoir Dogs”, con “Stuck In The Middle” en la escena de la tortura, o el “Hooked On A Feeling” con su inconfundible “uka-chaka-uka-uka”, o en “Pulp Fiction” (1994) con el “Let’s Stay Together” durante el discurso de Marsellus sobre el orgullo.

Al margen de la habilidad de Tarantino para saber encajar las canciones en las escenas apropiadas, también hay que destacar otro aspecto de sus filmes: la presencia de la música en los diálogos (la discusión sobre Madonna en “Reservoir Dogs”, por ejemplo) o en la propia narrativa de las historias (los personajes a menudo escuchan la radio en el coche).

La especial relación de la música con Tarantino se hace evidente en internet, donde puede encontrarse desde foros dedicados a sus bandas sonoras hasta una compilación de las letras de las canciones y diálogos incluidos en los discos.

Para conocer un poco mejor lo que significa la música en el mundo de Tarantino, lo más práctico es repasar por orden alfabético algunas de sus obsesiones, que encontramos repetidas en toda su obra:

Tarantino, un DJ de película (2)

DE LAS BALADAS AL FLAMENCO

Baladas. De entrada, parece que en películas tan violentas como las de Tarantino no tengan cabida las baladas, pero también encontramos algún ejemplo. En “Pulp Fiction”, el “Lonesome Town” de Ricky Nelson, pero sobre todo en “Kill Bill Vol. 1” (2003), con el oportuno “Bang Bang” de Nancy Sinatra. 

Bandas sonoras. Aunque siempre ha trabajado con canciones, Tarantino también utiliza fragmentos de scores o bandas sonoras de otros filmes, en especial de géneros muy determinados como el cine erótico –“The Lions And The Cucumber” del filme “Vampyros Lesbos” en “Jackie Brown” (1997)-; el cine policíaco italiano de los setenta –“Summertime Killer” de Luis Bacalov en “Kill Bill Vol.2” (2004)-; el thriller –“Twisted Nerve” de Bernard Hermann en “Kill Bill Vol.1”-; el giallo –“Paranoia Prima” de Ennio Morricone en “Death Proof” (2007)-; la ciencia ficción de serie B –“The Last Race” de Jack Nitzche en “Death Proof”-; y el cine bélico en “Malditos bastardos” (2009): “Main Theme From Dark Of The Sun”, de Jacques Loussier, y “Tiger Tank”, de Lalo Schifrin. 

Blaxploitation.Entre los géneros cinematográficos a los cuales Tarantino rinde un especial homenaje, hay que destacar el conocido como blaxploitation, el cine hecho por y para afroamericanos durante los setenta con argumentos donde predominaba la violencia y el sexo.“Jackie Brown” es el mejor ejemplo de recuperación de canciones asociadas a aquel género, como “Across 110th Street” de Bobby Womack, o “Long Time Woman” de Pam Grier, aunque en “Kill Bill Vol. 1” también recupera “Run Fay Run” de Isaac Hayes, y en “Malditos bastardos”, el “Slaughter” de Billy Preston. 

Blues de Texas. En “Abierto hasta el amanecer” (Robert Rodriguez, 1996), película donde participaba como actor y productor ejecutivo del disco, Tarantino recurrió a una nueva fuente, el blues texano, al incluir canciones de ZZ Top (“She’s Just Killing Me”), Jimmie Vaughan (“Dengue Woman Blues”) y Stevie Ray Vaughan (“Mary Had A Little Lamb”). 

British Invasion. En la colección discográfica de Tarantino también hay sitio para la música británica, como queda de manifiesto con la presencia en “Reservoir Dogs” de bandas como Stealers Wheel, la respuesta inglesa a Crosby, Stills, Nash & Young y los más psicodélicos Bedlam; o en “Death Proof”, con Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick & Tich. Y aunque no se puedan encuadrar en la British Invasion, pero sí sean británicos, también recurre a T. Rex (con su “Jeepster”en “Death Proof”) y al mismísimo David Bowie, con “Cat People (Putting Out Fire)” en la escena cumbre de “Malditos bastardos”. 

Cantautores. El director recurre en muy pocas ocasiones a lo que conocemos tradicionalmente como cantautores. Solo lo hizo en “Reservoir Dogs”, con Harry Nilsson y la canción “Coconut”. 

Country.Junto con la música negra, el country es otro de los grandes amores de Tarantino, y ha aparecido en todos sus estilos: tradicional en “Reservoir Dogs” (con “Fool For Love” de Sandy Rogers), en “Pulp Fiction” (con “Flowers On The Wall” de los Statler Brothers), y en “Abierto hasta el amanecer” (“Foolish Heart” de los Mavericks); y alternativo en “Pulp Fiction” (“If Love Is A Red Dress” de Maria McKee), y en “Abierto hasta el amanecer” (“Texas Funeral” de Jon Wayne). 

Covers. Muchas de las canciones que ha recuperado Tarantino son, en realidad, versiones de piezas interpretadas por artistas más conocidos. En “Reservoir Dogs” encontramos el “Hooked On A Feeling” de B.J.Thomas en la voz de Blue Swede, y el “Magic Carpet Ride” de Steppenwolf a cargo de Bedlam. En “Pulp Fiction”, Urge Overkill triunfó con el “Girl, You’ll Be A Woman Soon” de Neil Diamond. En “Death Proof”, Smith adaptan el célebre “Baby, It’s You” de Burt Bacharach, y April March, el “Laisse tomber les filles” de Gainsbourg, reconvertido en “Chick Habit”. Y en “Planet Terror” (Robert Rodriguez, 2007), la actriz Rose McGowan se atreve con el “You Belong To Me” popularizado por Patti Page, y Nouvelle Vague acometen el “Too Drunk To Fuck” de los Dead Kennedys. 

Delfonics.El grupo vocal de soul The Delfonics, además de incluir el tema “Didn’t I Blow Your Mind This Time”, se convierte en “Jackie Brown” en protagonista involuntario de diversas escenas: Jackie (Pam Grier) cuenta a Max (Robert Forster) que le gusta mucho este grupo, y más tarde vemos a Max comprar un álbum de los Delfonics en una tienda. 

Dutch Invasion.Una de las canciones más populares de “Reservoir Dogs”, “Little Green Bag”, pertenece al grupo holandés The George Baker Selection, integrante de lo que se conoció como la Dutch Invasion en los años setenta. Otro ejemplo de la variedad geográfica de la colección de Tarantino. 
Flamenco. De forma bastante sorprendente, Tarantino introdujo la vía del flamenco en la saga “Kill Bill”: en el primer capítulo, con la mezcla discotequera de “Don’t Let Me Be Misunderstood” de Santa Esmeralda, y en el segundo, con la insólita participación de Lole y Manuel (“Tu mirá”).

 

Tarantino, un DJ de película (3)

Tito y Tarántula, cucarachas enojadas

DE LA FRONTERA A LA RADIO

Frontera. Sin duda, es en “Abierto hasta el amanecer” donde suenan canciones más fronterizas, como “Cucarachas enojadas” de Tito & Tarantula y “Torquay” de The Leftovers. Con todo, en “Kill Bill Vol.2” se escucha al grupo de Robert Rodríguez, El Chingon, con “Malagueña salerosa”.
Funk. Aunque es en “Jackie Brown” donde hay una mayor presencia de funk (con “Strawberry Letter #23” de Brothers Johnson y “Street Life” de Randy Crawford), también lo encontramos en “Pulp Fiction” (con el “Jungle Boogie” de Kool & The Gang).
Hip hop. El primer apunte de rap en las bandas sonoras de Tarantino aparece en “Jackie Brown”, con la canción “(Holy Matrimony) Letter To The Firm” de Foxy Brown. Y en la primera parte de “Kill Bill”, el componente de Wu-Tang Clan The RZA aporta su experiencia. 

Hits. A pesar de que parezca que las canciones que Tarantino son desconocidas, la verdad es que muchas de ellas fueron éxitos en su momento. Por ejemplo, “Hooked On A Feeling”, número 1 en Estados Unidos, Holanda, Australia y Canadá a principios de los setenta; “I Gotcha”, número 1 en las listas de rhythm’n’ blues y número 2 en las de pop en 1972; “Jungle Boogie”, número 2 en las listas de rhythm’n’blues en 1972; o “Let’s Stay Together”, número 1 en 1972.

Japón. La banda sonora de “Kill Bill” supuso diversas innovaciones. De entrada, la utilización de scores de otras películas, una tradición muy habitual en el género de artes marciales. En este sentido, Tarantino recurrió a los filmes de yakuzas (“Battle Without Honor Or Humanity” de Tomoyasu Hotei). Pero también recuperó a la estrella de cine japonés Meiko Kaji con “The Flower Of Carnage” (en el Vol. 1) y “Urami Bushi” (en el Vol. 2).
John Carpenter. Robert Rodriguez, director del segmento “Planet Terror” de “Grindhouse” y autor de su banda sonora, reconoce que se inspiró en los scores de Carpenter para este trabajo y que durante el rodaje a menudo sonaba su música en el plató.

Johnny Cash. El legendario Hombre de Negro es quizá uno de los mitos personales de Tarantino. Aparte de incluir sus canciones en “Jackie Brown” (“Tennessee Stud”) y “Kill Bill Vol. 2” (“A Satisfied Mind”), el director de cine escribió las notas interiores de un álbum de Cash titulado “Murder” (American Recordings, 2000) que recopilaba canciones sobre ladrones y asesinos.

Knack, The. En “Pulp Fiction”, en la escena donde una pareja de rednecks sodomizan a Marsellus, Tarantino quería utilizar el “My Sharona” de The Knack, pero en ese momento otra película (“Reality Bites”) también quería los derechos. Finalmente, se la quedó esta última.
Krautrock. Otras de las curiosidades de las bandas sonoras de Tarantino, que en este caso se concreta en “Kill Bill Vol.1” con “Super 16” del grupo alemán Neu!

Esquivel: galáctico

Lounge. En el filme “Four Rooms” (1995), dirigido por cuatro realizadores (Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Tarantino, responsable del segmento “The Man From Hollywood”, y también productor ejecutivo de la banda sonora), el grupo Combustible Edison se encarga de un score de lounge que repasa los diferentes matices de este estilo (del swing a los ritmos exóticos). Aparte, se incluyen un par de temas de uno de los maestros del género, Esquivel: “Sentimental Journey” y “Harlem Nocturne”. La degeneración del lounge, el muzak, aparece en “Kill Bill Vol. 1” con “The Lonely Shepherd” de Zamfir.

Madonna. Aunque no suena ninguna de sus canciones, Madonna es la protagonista de un diálogo en “Reservoir Dogs” donde diferentes personajes analizan el significado de “Like A Virgin” como “una metáfora de las pollas grandes”.
Radio.En “Reservoir Dogs” tenemos a un locutor (un lacónico Steven Wright) que introduce cada canción dentro de un ficticio programa de radio llamado “K-Billy’s Super Sounds Of The Seventies”.