Archive | abril 2013

Bob Brozman, la simpatía hecha guitarra

Bob y sus guitarras (Foto: Ali Madjdi)

Lo que tienen las redes sociales. Ayer empecé a extrañarme porque mi viejo amigo Manuel Ibarro no dejaba de colgar fotos en Facebook de Bob Brozman. Bueno, pensé que era una forma de dar salida al magnífico archivo fotográfico que debe tener como antiguo responsable del Festival de Blues de Cerdanyola (el bueno, el clásico, el ecléctico, el abierto de miras, no esa mala imitación jodidamente purista de los últimos años).

Iba mirando todas los posts que Manolo colgaba, donde aparecía Bob retratado en varias situaciones durante sus visitas al citado festival… hasta que llegué a uno donde descubrí la triste verdad: el simpático etnomusicólogo y virtuoso de la guitarra había muerto a los 59 años. Es una perogrullada, pero siempre se van los mejores… y menos reconocidos, por cierto.

Como no me gustan las necrológicas, recupero la crítica de uno de sus mejores discos, “Blues’ Round The Bend” (Sky Ranch, 1995).

Experto en guitarras National y Weissenborn (antes que Ben Harper), Bob Brozman no ha recibido los parabienes del gran público, pese a su dilatada carrera. Su nuevo disco parece un intento de acercarse a esa mayoría, dejando de ser un plato exquisito sólo para gourmets del blues: por eso se acompaña de un trío (Thieves Of Sleep).

En cuanto al repertorio, alterna los temas tradicionales del blues, el canto hawaiano y el calipso, con composiciones propias donde pisa terrenos rycooderianos (“Music For Slow Surfers” se abre como “Paris Texas”), y se acerca al ska e incluso al funk (“East”, con una profusión de efectos insólita en un erudito de lo añejo como Brozman).

35 años del debut de Prince

Ayer domingo, 7 de abril, se cumplió el 35 aniversario del debut de Prince, “For You” (Warner, 1978), un disco editado pocos meses antes de cumplir los 20 años y que inauguraba la célebre frase “Produced, arranged, composed, and performed by Prince”. Era el inicio de una leyenda.

No deja de ser curioso que hoy en día, cuando se publican ediciones especiales para celebrar el aniversario de la aparición de cualquier disco (incluso los más chungos) en versiones deluxe para coleccionistas con todo tipo de material (muchas veces de relleno, para qué engañarnos: no olvidemos la filosofía sacacuartos de los sellos), esta efeméride no se salde con un álbum conmemorativo en condiciones (y más teniendo en cuenta la gran cantidad de música inédita que existe de Prince). Aunque, por otra parte, no es de extrañar, si tenemos en cuenta lo mal que acabó el de Minneapolis con Warner.
En fin, a pesar de todo, recordamos la antiquísima crítica que, en su momento, escribí de “For You”:

El debut del príncipe. En este disco de carácter casi naïf ya encontramos los ingredientes del Minneapolis Sound en bruto: bases funk y guitarras rock (“I’m Yours”), adornadas con provocaciones sexuales. El sonido es aún bastante setentero, propio del funk hortera de discoteca (“In Love”, “My Love Is Forever”), con percusión machacona, efectos de sintetizador casi de juguete y largos desarrollos instrumentales. Lo mejor, el rítmico “Soft And Wet”, el tórrido Baby y las baladas semiacústicas “Crazy You” y “So Blue”.