entrevistas, literatura

Muddy Waters, ensayos con personalidad

Varona y Márquez: libros que «manchan». Foto: Diego Martínez

Que aparezca una nueva editorial en esta época de desprecio por la prensa escrita es loable. Que lo haga en plena pandemia es temerario. Y que se dedique a publicar ensayos sobre temas tan variados como la cultura redneck, el deporte, la poesía del siglo XXI o el wéstern ya es admirable. Hablamos con sus creadores.

“Siempre quisimos ser boxeadores, rockeras, vividores, vaqueros, ladronas de guante blanco y colegas de George Best. Por eso montamos esta editorial”. Con esta declaración tan sorprendente se presenta Muddy Waters Books en sus redes sociales.

Dos periodistas, Javier Márquez y Rodrigo Varona, son los socios fundadores de esta aventura nacida hace pocos meses, cuando el mundo ya se encontraba sumergido en un caos sanitario, económico, político y social del que tardaremos en salir.

Sus dos primeras referencias ya indican por dónde van los tiros… o no: Los sureños no llevan paraguas, de Eduardo Izquierdo y Eloy Pérez y con prólogo de Elliott Murphy, es un ensayo sobre la cultura del Sur de los Estados Unidos, mientras que Campeones de medianoche, de Daniel Entrialgo y prologado por Quique Peinado, incide en las vidas de las estrellas del deporte más gambiteras.

Queríamos saber más, así que enviamos el siguiente cuestionario a Márquez y Varona.

¿Cómo, cuándo y por qué surge Muddy Waters Books? ¿Cuál es la idea detrás del proyecto? Somos dos buenos amigos periodistas que nos conocimos hace una década trabajando juntos en una revista. Allí descubrimos que, entre otras cosas, compartíamos el gusto por un cierto tipo de historias y por la forma de narrarlas: el de publicaciones de los sesenta y los setenta como Esquire, Playboy o Rolling Stone. Un día, fantaseando sobre la posibilidad de crear una editorial, comenzamos a anotar ideas en una servilleta del bar en el que estábamos, y así surgió el proyecto: una editorial consagrada a ensayos con mucha personalidad, humor y una carga crítica relevante.

¿No es temerario crear una editorial en estos tiempos –no hablo de la pandemia, sino del declive de la prensa escrita– y, por si fuera poco, con un nicho de mercado tan específico en cuanto a temática? Puede que sí, pero ambos somos amantes del papel; de hecho, no nos planteamos por ahora versión digital de los libros. La industria musical parecía acabada y la gente vuelve al vinilo, incluso al casete… Lo digital es genial, desde luego, pero no tiene que ser enemigo de los formatos tradicionales. Veremos qué tal.

Creo que vuestro objetivo es publicar únicamente ensayos y, además, de autores hispanohablantes. ¿Por qué? ¿No os planteáis las obras de ficción o la traducción de autores foráneos? Por ahora no nos planteamos ficción, aunque puede que en algún momento decidamos estudiarlo. En ese sentido se trata de una simple cuestión de intentar perfilar la personalidad de la editorial. En cuanto a las traducciones, empezamos por ahí, barajando varias, pero después decidimos que, si un tema nos parecía interesante, ¿por qué no buscar una óptica local para abordarlo, fuera de donde fuera? Nuestro primer libro ha sido un tratado sobre cultura sureña estadounidense escrito por dos amigos de Barcelona. ¡Y el resultado es delirante!

Queremos abordar temas interesantes en nuestros libros y que un humor inteligente y afilado ayude a agitar la mente de los lectores, a entretenerlos y a hacerlos reflexionar

Utilizáis esta frase: “Una editorial consagrada a ensayos que ‘pringuen’ al lector”. ¿Buscáis la implicación del lector? Y, en este sentido, ¿cuál sería su perfil? Buscamos la implicación emocional. Que el tema le guste, que el tratamiento le afecte, que al terminar el libro se diga: “Vaya, pues tendría que probar a hacer esto, o a profundizar en tal tema o reflexionar sobra aquella cuestión…”. Si nuestros libros no dejan huella, si no “manchan”, sería un fracaso por nuestra parte.

¿Hasta qué punto es importante el humor en la filosofía de la editorial? Mucho, fundamental. Vivimos días en los que la gente se toma las cosas demasiado en serio. Y el humor no supone una falta de respeto, sino una forma de abordar la vida. Reír es una reacción incontrolable y sanadora ante situaciones de tensión, ante la misma muerte. Queremos abordar temas interesantes en nuestros libros y que un humor inteligente y afilado ayude a agitar la mente de los lectores, a entretenerlos y a hacerlos reflexionar.

¿Cómo seleccionáis vuestras obras? ¿Hacéis encargos, recibís propuestas…? Por el momento tenemos dos libros publicados y media docena más en marcha. De ellos, cinco han sido encargos y dos han sido propuestos por los autores. En cuanto a los primeros, simplemente pensamos qué libro nos gustaría leer, y si comprobamos que no existe o no al menos con el enfoque que habíamos pensado, pasamos a rastrear el autor más propicio para abordarlo.

Reconozco que, al principio, pensé que vuestra editorial estaría dedicada a la literatura sureña, como Dirty Works. Cuando empezasteis hace meses a colgar “pistas” en Instagram, esa fue la impresión que tuve… Y entonces aparecen vuestras dos primeras referencias: una responde a lo que yo me esperaba (cultura redneck), pero la otra me ha descolocado, por el tema deportivo. ¿Por qué esta elección para abrir fuego? Dirty Works nos encanta, tiene un catálogo estupendo y una independencia a tener en cuenta. Pero, efectivamente, solo coincidimos en el primer título. Y ya que era el primero, por eso empezamos con ese tipo de contenidos en redes. Aunque no desaparecerán: el blues, la música country, la cultura redneck, la grit lit… Sam Peckinpah, Johnny Cash, Cormac McCarthy… Todo eso forma parte de nuestro ADN, tanto como el boxeo, el bourbon o el wéstern. Esas referencias seguirán muy presentes en nuestras redes, y con toda seguridad, en nuestros libros.

¿Los próximos referencias tratarán temáticas tan variadas y aparentemente distantes? Pues entre los próximos lanzamientos hay libros sobre poesía, gastronomía, sexo, wéstern, boxeo… De modo que sí, apostamos por un catálogo variado.

¿Es importante para vosotros todo lo que envuelve a la edición del libro (las portadas, etcétera)? ¿Es una manera de reivindicar la edición física de vuestros libros? Porque, hasta el momento, creo que no ofrecéis versiones en ebookEso es, nosotros consumimos ebook, pero creemos que es un formato para determinado tipo de libros. Para otros, seguimos prefiriendo el papel. Y por ello, como apuntas, cuidamos mucho la edición de nuestras obras, para que el formato sea un valor añadido: la selección del papel, la cubierta, las ilustraciones…

Sam Peckinpah, Johnny Cash, Cormac McCarthy… Todo eso forma parte de nuestro ADN, tanto como el boxeo, el bourbon o el wéstern

Una de las cosas que más me sorprende es que, a diferencia de otras editoriales convencionales, hacéis un buen uso de las redes sociales, no solo para anunciar los lanzamientos, sino con propuestas musicales, literarias, cinematográficas y deportivas relacionadas con vuestro universo estético. ¿Es algo que tuvisteis claro desde un inicio, el combinar ambos mundos, el impreso y el digital? Muchas gracias por ese apunte. Nosotros somos usuarios de redes y sabemos que los mensajes publicitarios sin más sirven de poco. Creemos que es mejor que la gente nos conozca por nuestros gustos, por nuestro estilo, por nuestras referencias culturales… Que sientan curiosidad por nuestro catálogo porque les hemos interesado como participantes en esas redes sociales. De este modo, comentar novedades o publicaciones en prensa no es ya una forma agresiva de vender, sino compartir con una comunidad de amigos la marcha de nuestro proyecto.

Me da la impresión de que consideráis la literatura como un elemento complementario a la música, al deporte y a otras muestras de cultura digamos “popular” (de pop), lo que en cierto modo le quita el carácter elitista que algunos le atribuyen. ¿Estoy en lo cierto? Por supuesto. No hay literatura más pura y directa como el cuento que se le susurra a un niño en la penumbra para que duerma, que entronca directamente con las historias narradas desde hace milenios alrededor de una hoguera. Esto es como el cine, que nació como un fascinante espectáculo de feria. Literatura y cine pueden llegar a ser tan exquisitos y elitistas como quieran creadores y público, pero para nosotros no hay nada como una obra de calidad que entretenga y nos haga descubrir personas, historias o mundos que desconocíamos. Y si además hace reír, ¿qué más vas a pedirle? Y con eso estamos hablando desde Mark Twain hasta Luis García Berlanga.

Por último, ¿podéis adelantar algo de lo que publicareis próximamente? Para 2021 hay ya varios libros en el taller de chapa y pintura, y de ellos podemos avanzaros uno del poeta Carlos Salem en el que repasará a fondo y sin concesiones el fenómeno de la poesía del siglo XXI, esta que triunfa en redes sociales, que llena teatros y vende miles de ejemplares, aunque desata los recelos de los poetas “tradicionales”. Por otro lado, Fernando Marías está rematando una obra muy personal, divertida y un punto emocionante sobre algunos wésterns legendarios. Y nos encantan las memorias que nos ha escrito Pedro Avilés, un periodista de sucesos de la vieja escuela, de los que se recorría el país de cabina en cabina telefónica y de morgue en morgue desgranando sus crónicas a la revista de turno. Vivió desde las trincheras los días de esplendor de ese periodismo y también su dramático y lamentable declive.

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