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Cecilya, de vuelta a los cincuenta

Una catalana en París. Foto: Armando Carvalho

La cantante, compositora y productora catalana afincada en París acaba de publicar Parisian Mambo, su segundo álbum junto con The Candy Kings. Un nuevo bombazo que nos demuestra su fascinación por la década dorada del rhythm’n’blues y el rock’n’roll.

Nacida en Vilafranca del Penedès (Barcelona) en 1992, Cecilya Mestres siempre se ha confesado enamorada de la década de los cincuenta y todo lo que eso supone a nivel musical: la explosión del rock’n’roll old school, el rhythm’n’blues y otros estilos de raíz norteamericana.

Instalada en París desde 2019 después de una gira por Argentina que le cambió la vida, la cantante y compositora catalana creó junto con el guitarrista Francky Gumbo Los Hot Tamales, una banda de versiones de rock’n’roll con la que editó un EP homónimo en 2020.

Ese mismo año, en pleno confinamiento, decidió iniciar su carrera como solista con un debut de composiciones propias influidas por el country, la americana y el folk: Cherry Blossom (2021), su primera colaboración con el versátil y brillante guitarrista y compositor Rodolphe Dumont.

Después llegaría Back In 1955, firmado con The Candy Kings, integrados en esa primera ocasión por Dumont, Paul San Martín (piano), Jorge Otero (contrabajo) y Adrián Carrera (batería), y ya con la colaboración del saxofonista norteamericano Sax Gordon.

Gracias a este disco —cuyo título no dejaba lugar a la duda—, Cecilya y su grupo se fueron de gira por Francia, España, Portugal y Bélgica, y el programa británico de radio The Blues Lounge Radio Show proclamó a la vocalista “mejor artista femenina de blues internacional 2023”.

El pasado 18 de abril se lanzó Parisian Mambo (2025), con una nueva formación de The Candy Kings: Dumont (guitarras y lap steel), Olivier Cantrelle (piano; ya estuvo en Cherry Blossom), Abdell B. Bop (contrabajo) y Denis Agenet (batería), y de nuevo Sax Gordon (saxo tenor y barítono).

Parisian Mambo se describe como “un homenaje a la ciudad de París, que ha hecho crecer musicalmente a la cantante catalana desde que se instaló en la capital del amor”. ‍Eso sí, con esa impronta retro en la que se mezcla el rock’n’roll primigenio, el rhythm’n’blues más explosivo y los sonidos latinos. 

Portada del nuevo álbum

Aunque, ella mismo lo dice, lo suyo es “retro music with contemporary values” o, dicho de otra manera: que utilice la sonoridad de tiempos pretéritos no significa que en sus canciones no hable de temas actuales, como los conflictos internos, los sueños truncados o la resiliencia.

En Parisian Mambo destaca, como es de esperar, la voz potente y expresiva de Cecilya, y, desde el punto de vista de la instrumentación, los héroes indiscutibles de la función son la guitarra y el saxo, sin olvidar la eficaz y contundente labor del piano y la sección rítmica.

El álbum se abre y se cierra con sendos instrumentales: el primero, Wild Piña Colada, con un ritmo tribal conducido por las afiladas cuerdas de Dumont, entre sonidos de pájaros exóticos y el tórrido saxo de Gordon; y el segundo, Crazy Guitar, con una guitarra estelar respaldada por palmas.

Tengo muy claro cuáles son mis temas preferidos: el bailable jump blues-boogie Blue Door House Boogie, con saxo atronador y piano acelerado; el enloquecido rock’n’roll One Way Ticket to Paradise, con saxo, piano y guitarra echando humo, y el exuberante swing chasqueadedos Travelin’ Woman.

Cecilya, con el brillante guitarrista Rodolphe Dumont. Foto: Thierry Wakx

Y la lista sigue: el trepidante All the Things I Don’t Need, con el ímpetu de un cántico góspel de esos que convierte en creyente al más escéptico, la sección rítmica en modo locomotora y el piano en llamas, y el baladón Ruby, con hechuras de clásico a lo Santo & Johnny, lap steel y guitarra barítono.

El resto no desmerece: el festivo blues-swing Champagne, con los músicos coreando el título entre las embestidas de Gordon y el piano juguetón de Cantrelle; el sensual Parisian Mambo, con su efectiva fusión del ritmo latino y el blues, y el rhythm’n’blues By the Sea.

Dato importante: todas las canciones están compuestas por Cecilya y Dumont. Solo hay un tema ajeno: el nostálgico Flamingo, una versión más acelerada del estándar jazz, grabado por primera vez por Duke Ellington and His Famous Orchestra con la voz de Herb Jeffries en 1940.

La canción que da título al nuevo disco de Cecilya

Si con Parisian Mambo Cecilya pretendía evocar esos años cincuenta que tanto admira, de nuevo lo consigue con creces. Vamos, que uno se imagina en más de un momento a Robert Mitchum en la barra de un bar —vale, lo suyo era el calipso, pero representa muy bien el espíritu cool de esa época—.

Desde su lanzamiento, Parisian Mambo no ha hecho más que cosechar éxitos: por ejemplo, a pocas horas de su publicación, la versión francesa de la revista Rolling Stone lo nombró Disco de la semana, y la UK Independent Blues Broadcasters Association lo incluyó entre los tres álbumes del mes en abril.

Además, la cantante y sus Candy Kings acaban de regresar de Las Vegas, donde han participado en el festival Viva Las Vegas Rockabilly Weekend, y preparan la presentación oficial de Parisian Mambo, que tendrá lugar el próximo 17 de mayo en la sala Le Triton de París. 

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