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Chris Smither, camino a los Óscar

Entre Ligthnin’ Hopkins, Mississippi John Hurt y el folk. Foto: Joanna Chattman

The Singers (Sam Davis, 2025) es un excelente corto, nominado a los premios de la Academia de este año. En él, un grupo de losers participa en un improvisado concurso de canciones en un bar. Entre ellos, interpretando House of the Rising Sun, encontramos al cantautor norteamericano en su debut como actor. Por eso recordamos uno de sus discos más destacados.

Chris Smither está considerado uno de los mejores músicos acústicos estadounidenses, y hasta Bonnie Raitt se refería a él como “mi Eric Clapton”. El mismo Smither ha reconocido que “amo la música acústica, en especial el blues, desde que escuché ‘Blues In The Bottle’ de Lightnin’ Hopkins”.

Originario de Miami aunque criado en Nueva Orleans, Smither publicó I’m A Stranger Too!, su primer elepé, en el lejano 1970. Desde entonces, sus canciones han sido interpretadas por Bonnie Raitt, John Mayall, Dave Alvin, Mary Gauthier, Tim O’Brien y Emmylou Harris, entre muchos otros.

Drive You Home Again (1999) fue su octavo trabajo largo, y el tercero —tras Up on the Lowdown (1995) y Small Revelations (1997)— producido por Stephen Bruton, antiguo guitarrista de Bonnie Raitt y Kris Kristofferson, y productor de Jimmie Dale Gilmore y Alejandro Escovedo, por citar solo a algunos.

Acústico, pero menos

Con una voz descrita como “el lado oscuro de Mark Knopfler”, grave y cansina, y un estilo de tocar la guitarra que el mismo Chris explicaba como “un tercio de Ligthnin’ Hopkins, un tercio de Mississippi John Hurt y un tercio mío”, el cantante y guitarrista fabricaba en este álbum un blues de diseño. 

Aunque empuñara instrumentos acústicos, no podía decirse que fuera un disco acústico, porque había una fuerte aunque sutil presencia de otro tipo de sonidos (especialmente metales). El estilo que predominaba era el country-blues narrativo, en temas como Drive You Home Again, Get A Better One y No Love Today, donde recordaba al vendedor ambulante de fruta de su calle en Nueva Orleans.

Su ciudad adoptiva también era un referente estilístico en canciones como el zydeco moderno Hey Hey Hey, el trotón boogie tradicional Duncan & Brady, y la melancólica balada Rattlesnake Preacher de Eric von Schmidt, el padre de la escena folk de Boston y otro de sus héroes. La frontera mexicana aparecía en el festivo y bailable tex-mex Tell Me Why You Love Me, enriquecido con el acordeón de Joel Guzmán.

Aunque Smither era el autor de la mayoría de los temas, además de las versiones antes citadas también hacía un par más de sendos folksingers: el honky tonk-blues de Danny O’Keefe Steel Guitar, con una ídem muy efectiva, y la balada de Tim Hardin Don’t Make Promises, adornada con la hermosa armónica de Mickey Raphael, un habitual de las grabaciones de Willie Nelson.

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