El cantautor norteamericano publicó en 2004 su tercer álbum, con el que se convirtió en uno de los fenómenos más excepcionales y fascinantes de la americana. Con motivo de su reciente reedición para celebrar su vigésimo aniversario, recordamos ese magnífico disco.
Jim White describe su música como hick-hop, aunque otros prefieren ghost funk y unos terceros se decantan por southern gothic. Dejémonos de pamplinas: lo único claro es que este nativo de Pensacola utiliza las texturas del Sur profundo para dar salida a sus demonios personales.
En su tercer álbum, Drill A Hole In That Substrate And Tell Me What You See (2004), editado por Luaka Bop, White se superó, gracias a la producción en la mayoría de los temas de otro inclasificable, Joe Henry, respaldado por sus habituales David Piltch (bajo), Jay Bellerose (batería) y Ralph Carney (saxo y trompeta).
Henry no escondía su gusto por la música negra, sobre todo en los rapeados Combing My Hair In A Brand New Style (con cadencia funk, coros soul, trompeta jazz y la voz de Chocolate Genius) y el brillante If Jesus Drove A Motor Home (con mutantes teclados espaciales y, de nuevo, espectacular trompeta solista).
Otras canciones destilaban de forma más acusada la esencia sureña: el precioso vals That Girl From Brownsville Texas (con la pedal steel de Eric Heywood, de Son Volt), el bluegrass gótico Borrowed Wings (con The Sadies y los coros de Oh Susanna) y el roots Alabama Chrome (con Barenaked Ladies).
También olían a campo el atmosférico Objects In Motion (con el guitarrista Bill Frisell, producido por Tucker Martine), el country-folk Phone Booth In Heaven (con M. Ward a la guitarra y las voces de Mary Gauthier y Terri Binion) y, en menor medida, Stactic On The Radio (con Aimee Mann).
Y si el envoltorio sonoro ya era explosivo, qué decir de las letras: solitarias habitaciones de motel, cabinas para llamar a Dios, emisoras de radio donde solo se oyen textos bíblicos o estática, tipos que rezan para plantar semillas de amor, muertos con alas prestadas de ángeles, o un Jesucristo que conduce una auto caravana y escucha a Bob Dylan.
Un imaginario tan rico que, en ese momento, convirtió a Jim White en uno de los fenómenos más excepcionales y fascinantes de la americana y el alt. country.
Para celebrar el vigésimo aniversario de Drill A Hole In That Substrate And Tell Me What You See, el 4 de abril se ha reeditado una Deluxe Edition en CD, en formato digital y, por primera vez, en doble LP. Incluye tres bonus tracks –Suckerz Promisez, Stranger Candy y Cinderblock Walls– que no aparecieron en el álbum original. El primero y el tercero formaban parte de la edición japonesa de 2004.
Y recordad que, en 2001, con motivo de la publicación de su segundo álbum, No Such Place (2001), le hice a Jim White una interesante (y algo desconcertante) entrevista que podéis recuperar en esta página.


