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Cassandra Wilson: con lo que pudo ser…

La cantante, en una de sus últimas imágenes promocionales

La cantante de jazz, compositora y productora norteamericana falleció el día 1 de septiembre a los 70 años, según un comunicado de su empresa de management. La recordamos con la crítica de uno de sus últimos álbumes, Another Country.

Todo es relativo: lo que para unos es un avance, para otros es un claro retroceso. Tomemos por ejemplo Another Country (2012), el penúltimo álbum de Cassandra Wilson (1955-2026): según su sello abría una nueva dirección en su carrera. 

Pero si consideramos que anteriormente fue vocalista del experimental M-Base Collective, que se adentró en la obra de Miles Davis (Traveling Miles, 1999) y que se sumergió en las raíces norteamericanas (Belly of the Sun, 2002), resultó un paso atrás.

Another Country era básicamente el fruto de la colaboración entre Cassandra y el productor y guitarrista de jazz italiano Fabrizio Sotti, con quien ya trabajó en Glamoured (2003). 

Portada del álbum

Las canciones fueron compuestas por ambos en la casa de la cantante en Nueva Orleans, y después se grabaron en Florencia, con una banda reducida que incluía a Mino Cinelu y Lekan Babalola a la percusión, Julien Labro al acordeón y Nicola Sorato al bajo.

Con Wilson a la voz, difícilmente podía hacerse un mal disco, y aquí había un puñado de temas de sofisticado y carnoso jazz-blues (Red Guitar, No More Blues) con un sonido centrado en la virtuosa guitarra de Sotti. 

También encontrábamos agradables incursiones en la bossa nova (Almost Twelve, scat vocal incluido), aires latinos (Passion) y cánticos africanos (Olomuroro, con el coro del New Orleans Center For Creative Arts). 

Pero luego estaba esa innecesaria lectura de O sole mio en una doble versión: la cercana al Fragile de Sting —que, por cierto, Wilson adaptó en el citado Glamoured— y la más funk en el bonus track.

Muy bonito, muy profesional y todo lo que quieras, pero Another Country no dejaba de ser un álbum para poner de fondo en una coctelería fina, de esos que quedan apagados por las voces de la clientela. Es una lástima para una vocalista con tanto talento como Cassandra, pero es así.

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