discos

Reverend Horton Heat, hora de martinis

Scott Churilla, Jim Heath y Jimbo Wallace en la época del álbum. Ilustración: ChatGPT

En el repaso a los discos que en 2026 cumplen treinta años, hoy recordamos el de un explosivo trío de Dallas que consiguió aunar su sonido rockabilly con el espíritu más salvaje del punk-rock. Con decir que publicó sus primeros álbumes en el sello de Nirvana ya queda claro ¿no?

Bebida y mujeres: esos eran los temas recurrentes de los sermones de The Reverend Horton Heat desde que empezó su apostolado en 1985 en Dallas, Texas. Jim Heath (voz y guitarra) lideraba este trío —y también adoptaba su nombre como apodo—, junto con Swingin’ Jack Barton (contrabajo; después sustituido por Jimbo Wallace) y Bobby Baranowski (batería) en su primera etapa, que pronto se alejó del rockabilly para caer en el circuito punk-rock.

Así, se convirtió en partícipe del éxito de Sub Pop —el hogar de Nirvana—, donde grabó sus tres primeros LP: Smoke ‘Em If You Got ‘Em (1990), The Full-Custom Gospel Sounds of the Reverend Horton Heat (1993) y Liquor in the Front (1994), este ya coeditado por Interscope, su nuevo sello. En ellos abanderaba el psicobilly más neurótico, con un sonido basado en una guitarra supersónica, un contrabajo slap y una contundente batería.

En It’s Martini Time (1996), ya en la multinacional Interscope, el Reverendo amplió el espectro de sus posibilidades con significativos cambios en la formación: añadió a un nuevo batería, Scott Churilla, y a músicos adicionales. Tim Alexander (de Asleep at the Wheel, al piano, órgano y acordeón) ya había colaborado en el debut Smoke ‘Em If You Got ‘Em y en Liquor in the Front.

La impactante portada del CD

El resto de los invitados en su cuarto álbum eran nuevos: Dan Phillips (a la steel guitar), Billy Pitman (a la guitarra) y la sección de metales integrada por Jim Lehnert (al saxo tenor y barítono), Gary Sweet (a la trompeta) y Erik Swanson (al trombón).

Además de rockabilly frenético (Big Red Rocket of Love) y de psicobilly-punk (Generation Why), la banda de Heath sorprendía con rockabilly-swing cercano al estilismo de Brian Setzer (It’s Martini Time), calcos de clásicos del rock’n’roll (Rock the Joint, popularizada por Bill Haley en 1952, reproducía nota por nota el solo de guitarra) y experimentos jazzísticos recitados (That’s Showbiz). 

También encontrábamos rompedores instrumentales con explosivos vientos dignos de una sintonía de serie de televisión (Slingshot) y, tal vez impregnados por el espíritu del wéstern tras colaborar en el tributo a Willie Nelson (Twisted Willie, 1996), devaneos con el country (Crooked Cigarette y la ortodoxa Cowboy Love, sobre un amor homosexual interracial). 

It’s Martini Time era un excelente antídoto contra la memez de la cocktail nation, esa escena surgida a principios de los noventa con artistas de rock alternativo interesados en el lounge, el easy listening, el spage age pop y la exótica, con grupos como Combustible Edison y, más tarde, Pink Martini.

Deja un comentario