traduttore, traditore!!!!

Imaginemos la situación: ni Howe Gelb habla castellano (solo chapurrea algunas palabras, como en The Ballad Of Lole y Manuel) ni Raimundo Amador (ambos en la foto superior de Óscar García) se defiende con el inglés. En esas circunstancias, ¿cómo es posible sacar adelante una aventura como Alegrías? El de Arizona lo tiene muy claro: “He aprendido que a veces es un gran alivio no hablar el idioma del otro. Hay otras formas de comunicación en marcha. Las sonrisas y las carcajadas, las lágrimas y el sudor, las canciones y las jams. Eso funciona mucho mejor que las meras palabras y refleja de forma mucho más precisa los sentimientos de los demás. Puedes liarte mucho intentando articular palabras. Demasiado peso, demasiada gravedad. El hecho de no hablar es una forma de liberar a cada uno de la gravedad de la situación y flotar más en los sentimientos”.

Y reconoce: “Por supuesto, a veces hay alguna confusión. Pero me siento cómodo con eso. Me gusta estar en lugares donde puedo disfrutar de la voz humana por su timbre y tono, su melodía e inflexión, sin los detalles de las palabras enturbiando la mente con demasiada información. ¿Te has fijado alguna vez en la sonrisa de una mujer que no puede hablar tu idioma o la risa de un niño antes de que haya aprendido alguna palabra? Esas expresiones hablan al corazón espléndidamente”.

Raimundo explica las tribulaciones lingüísticas de forma más expresiva: “Yo de vez en cuando le doy unas palizas, pobre, porque no puedo parar de hablar. Y a veces estamos en Madrid y se viene conmigo solo y le pregunto: ‘¿Te has enterao?’. Y dice: ‘No, pero bueno…’. Y yo le hablo y le hablo. Él me habla algo, un poquito, pero yo le hablo mucho. Y el tío, el pobre… de algunas cosas sí… Nos enrollamos y sabemos que a lo mejor no nos enteramos, pero nos miramos a la cara y a los ojos y más o menos sabemos de qué va el rollo un poco, ¿no? No de qué va, sino de si hay mal rollo o buen rollo. Hay mucho feeling. Y Fernando Vacas siempre dice: ‘No, si tú y Howe os entendéis perfectamente’. No nos entendemos, pero estamos, y yo me hincho de hablar”.

Más allá de las palabras, el entendimiento entre ambos ha sido sobre todo musical: “¡Hombreeeee, hombreeee! B.B. King dijo eso. Le preguntaron cómo nos entendíamos. Y contestó: ‘Nosotros, para hablar lo hacemos a través de traductores, hablamos un poco con las manos, pero cuando cogemos las guitarras, ahí no hay más que un idioma, el de la música’. Con la música no hace falta traductor”.

(continuará…)

About Ciudad Criolla

Ciudad Criolla tiene como objetivo constituirse como un punto de referencia para todos los aficionados a la roots music elaborada en Estados Unidos; una roots music cuyo principal rasgo es, precisamente, su impureza construida sobre una mezcla de influencias.

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