bellezas andaluzas entre toneles

De nuevo la comitiva se traslada a otro escenario, esta vez con el loable objetivo de cenar: en este caso, Bodegas Campos, un célebre restaurante lleno de toneles firmados por personajes famosos de todo pelaje: de José María Ruiz Mateos a Jesulín de Ubrique. Joan Vich Montaner, su mánager en España, retrata a Howe ante el barril de Concha Velasco, cuya inscripción resulta de lo más adecuado: “¡Alegría! Hemos nacido para la alegría”.

El lugar es de lo más pintoresco. Así lo describen en su página web: “Bodegas Campos se ubica en un importante conjunto de casas históricas, al menos tres de las cuales están fechadas antes de 1706. Una de ellas, la de Santo Dios, aparece citada en la documentación que, en 1989, Córdoba presentó para solicitar que su casco histórico fuera declarado Patrimonio de la Humanidad. El resto pertenecen al marquesado de Cortes de Graena. Entre las peculiaridades de la casa, destacan los típicos patios cordobeses, los capiteles visigóticos, las andanas de botas de roble del interior, firmadas por visitantes ilustres, y una rica colección de carteles taurinos que decoran las paredes”.

En ese ambiente, y entre elaborados canapés y vino y cervezas a discreción, mantengo conversaciones con Gabriel Núñez, el director de la revista ‘Boronía’, una magnífica publicación dedicada a la creación contemporánea, que tras una primera etapa entre 1988 y 1989 ha vuelto a la carga con fuerza. A un número cero acompañado de CD, le ha seguido un monográfico sobre flamenco, con un DVD de La Noche Blanca del Flamenco celebrada en Córdoba en 2009. Gabriel me invita a la presentación de ese número especial (que incluirá un ensayo general de Howe Gelb And A Band Of Gypsies) y a La Noche Blanca de este año, pero por desgracia declino la apetitosa oferta por culpa de mis obligaciones laborales (coincide con las fechas de cierre del número de julio-agosto de Rockdelux).

Me relaciono con otros asistentes a la celebración en Bodegas Campos, como uno de los componentes del grupo cordobés de folk y americana Jubilee, que primero trae el CD y luego el vinilo de A Place Called Home (a la derecha). Y como no podía ser menos, teniendo en cuenta que a mi lado también está Ignasi Julià -divertidísimo compañero en este periplo cordobés-, acabamos hablando de nuestras respectivas revistas, entre intentos de arreglar la prensa musical en España, comparación de métodos de trabajo y confesiones, como la mía al reconocer que, en el fondo, soy más “rutero” que “rockdeluxero” por mis gustos musicales y extramusicales (encima esa noche llevo una camiseta de Johhny Cash para acabar de corroborar mis argumentos).

Y claro, inevitablemente me fijo en las bellezas que circulan por el lugar. Una preciosa rubia llamada Rafaela se sienta en el rincón que comparto con Óscar García. Nos cuenta que viene de Madrid. Le presto el ejemplar del número cero de ‘Boronía’ que me ha pasado Gabriel Núñez, y estoy a punto de regalárselo… hasta que aparece un chico con una escayola en un brazo y Rafaela, en lugar de escribirle una simple dedicatoria, le dibuja un retrato. Me parece un gesto precioso. Tampoco puedo dejar de sentirme impresionado por una espectacular pelirroja con unas plataformas que aún acrecientan más su ya alta estatura, la gran (en todos los sentidos) Rakel Winchester (en la foto inferior), otra personalidad de la escena local. Y bueno, last but not least está Teresa Molina, una compositora colaboradora de Eureka Records, cuya alegría me alegra (y valga la redundancia) la noche.

La próxima parada es el bar Amapola (detalle del interior en la foto inferior), uno de los clásicos de la noche cordobesa al que accedemos a través de un garaje (“estacionamiento”, como reza el cartel) en el que hay colgado un cartel de Manuel Benítez el Cordobés. Intento no despegarme de Teresa en lo que queda de noche; tengo el presentimiento de que me contará cosas interesantes, como su pasión por la natación en general y por el agua, que le llevará a cambiar de ciudad en busca de una que tenga mar; le pregunto si conoce Rockdelux y me dice que no lee ni ve televisión ni nada de nada.

Pero algo se fragua en la calle, bajo la luna llena y con una suave brisa: tras varios conatos, al final se monta el pollo en la terraza en un improvisado escenario con Amador tocando la guitarra y varios espontáneos, entre ellos Rakel (puede verse abajo en la instantánea de Óscar García). Howe deambula cerca, pero los gritos de “arráncate, Jau” no parecen tener mucho efecto. La juerga termina a las seis de la mañana en casa de Fernando, con un Raimundo estelar. Y yo que me lo pierdo…


(continuará…)

About Ciudad Criolla

Ciudad Criolla tiene como objetivo constituirse como un punto de referencia para todos los aficionados a la roots music elaborada en Estados Unidos; una roots music cuyo principal rasgo es, precisamente, su impureza construida sobre una mezcla de influencias.

3 responses to “bellezas andaluzas entre toneles”

  1. Win says :

    AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!!!
    Me he quedao alucinada!!!
    Un beso gordo

  2. pratinsky says :

    els vaig veure al Apolo el mes passat (gairabé en petit comité). Vaig llegir unes critiques de Cordoba alucinants (deixant-los pel terra).
    El concert inoblidable, guanyen en directe, com gairabé sempre amb el Gelb).

  3. miquel botella says :

    sí, jo també vaig llegir les crítiques de córdoba on per una sèrie de circunstàncies van rebre de valent. i també els vaig veure a barcelona. ja se sap que les delicatessen són per poca gent…

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