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Ketama & Toumani Diabaté & Danny Thompson: cruce de razas

Juan y Antonio Carmona, Toumani Diabaté y Danny Thompson. Foto: Mario Pacheco

Revelando a Mario (Simó Mateu, 2020), el excelente documental sobre Mario Pacheco, el fotógrafo, productor y fundador del sello Nuevos Medios, nos descubre a un visionario de los que ya no existen en España, un verdadero amante de la música y no del dinero o de lo que está de moda. Uno de sus (muchos) logros fue el lanzamiento de Ketama. En 1989 entrevisté al grupo, con motivo de la gira de Songhai, su proyecto con Toumani Diabaté y Danny Thompson.

El tour de presentación en España de Songhai (1988), producido por Mario Pacheco, empezó el 21 de abril de 1989 en L’Hospitalet de Llobregat, ocasión durante la cual charlé con los componentes de Ketama y Toumani Diabaté. La entrevista tuvo lugar en un improvisado camerino, donde los andaluces y el malí calmaban sus nervios tras un “accidentado” y eterno viaje desde Madrid, por cortesía de los controladores aéreos.

La prueba de sonido anterior al concierto debía haber empezado a las cinco de la tarde, pero pasaban ya de las seis y Danny Thompson aún no había llegado. Entre espontáneos sones de guitarras y kora, que quedarían convenientemente registrados en la grabadora, empezamos hablando con José Soto y Juan Carmona, dos de los componentes de Ketama (en esa época la formación se completaba con José Miguel Carmona y Antonio Carmona).

Me imagino que una gira de estas características supone una gran dificultad para reuniros a todos… Sí, es bastante difícil porque uno viene de Londres, el otro de Malí y luego estamos nosotros, que venimos de más cerca.

Este concierto es el primero que dais en España con la formación que grabó SonghaiSí, así es. Antes tocamos en Francia y en Inglaterra, también con Toumani y Danny.

¿Y por qué empezáis vuestra gira española en L’Hospitalet? Porque está en Cataluña, y creo que esta es una tierra que se presta a esta clase de movidas. La gente es bastante culta, musicalmente. Es un buen sitio, y es donde mejor nos han aceptado. En Andalucía todavía no hemos entrado bien.

¿Por qué, porque os consideran poco puristas? Quisiéramos saber por qué no. Nosotros somos puristas, empezamos tocando soleás, ya sabes… En Andalucía son más conservadores, más clásicos. Cuando allí dan el visto bueno, funciona muchísimo. Pero hasta que no te lo dan, son muy conservadores. Lo que se lleva allí son los festivales flamencos, con uno que canta con una guitarra. Y como Ketama vamos con bajo, percusión… Pero no por eso es menos flamenco. En cambio, en Cataluña la gente está más educada musicalmente, más preparada.

Volviendo a vuestros conciertos, ¿cómo van a ser? Toumani va a hacer tres o cuatro temas a dúo con Danny. Luego, nosotros un par con él, y después nuestra parte como Ketama, para acabar todos juntos. Habrá bastantes canciones nuevas.

¿Tenéis alguna dificultad en ensamblar en directo vuestros diferentes estilos musicales? Bueno, la improvisación es lo más importante. Nos subiremos al escenario e improvisaremos, como hicimos en el disco. Estamos acostumbrados ya y sale más caliente. De hecho, la grabación fue algo increíble, una cosa muy fuerte. Porque, aparte de la música, está el idioma: Toumani habla francés, y Danny, inglés. Entonces, nos comunicábamos por señas.

¿Es posible que volváis a grabar un nuevo disco todos juntos? Sí, en un futuro. Más adelante, para el año que viene –la continuación, Songhai 2, no llegó hasta 1994–. De hecho, este acaba de salir, lleva cuatro o cinco meses en el mercado, aquí en España. Por otra parte, estamos preparando un nuevo elepé de Ketama, para septiembre –se referían a …Y es ke me han kambiao los tiempos (1990)–.

¿Cómo ha influido Songhai en vuestra trayectoria? Por ejemplo, el público habitual que teníais antes, aficionado al flamenco, ¿cómo ha reaccionado ante el hecho de que hicierais un disco donde fusionáis la música africana, aunque habitualmente vosotros siempre tomáis elementos de otros estilos? Toda esta movida ha venido de Inglaterra. A lo mejor si lo hubiéramos grabado aquí, sin haber tenido la aceptación que hemos tenido allí, el disco habría pasado desapercibido. En cualquier caso, hay que decir que la kora es un instrumento que “se mete” muy bien en el flamenco, que por sí sola ya suena a flamenco.

¿Pero a vosotros qué os ha parecido el triunfo vía Londres? De hecho, antes de grabar con Toumani estuvimos allí y tuvimos críticas muy buenas, y a partir de ahí ha sido cuando de rebote ha llegado el eco hasta aquí. Y es una pena, porque el flamenco es de España, de toda España. Lo que no puede ser es que los ingleses vengan a enseñarnos la música que tenemos nosotros dentro, porque tocamos igual que cuando fuimos a Inglaterra. O sea, que da pena.

Por separado, todos los que habéis participado en Songhai tenéis unas trayectorias tales que no extraña que hayáis grabado un elepé como este: Toumani tiene influencias del jazz, vosotros habéis fusionado la salsa y Danny ha trabajado con mucha gente distinta. Parece, entonces, que el disco no ha sido algo premeditado… Es un potaje de todo. Tiene un 99’9% de improvisación, porque lo hicimos en cuatro días y estuvimos juntos dos y medio. Pero es bonito, porque se ve la capacidad de improvisación, tanto por parte de la música africana como del flamenco.

¿Y qué opináis de la etiqueta de “música global”? Porque normalmente, al oír este nombre, da una idea de pretenciosidad un poco artificial, que vosotros no tenéis en absoluto, porque lo vuestro es muy espontáneo… Es así porque sale de dentro. No es una música estudiada. Por ejemplo, nosotros no habíamos oído a Toumani, ni él a nosotros. No ha habido nada planeado, se ha dado todo en el momento. El flamenco tampoco es una cosa estudiada, es algo que sale de dentro, la cultura que tenemos desde que nacemos. Entonces, la fusionamos con la cultura de Toumani, que tiene que ver con el flamenco, porque Andalucía y África al principio… Nosotros, de hecho, también utilizamos el laúd, que es un instrumento árabe.

¿Y habéis notado cómo reacciona el público? Porque a la gente que le gusta la música africana le debe sonar un poco extraño, y a quien le gusta el flamenco también le debe resultar chocante… El público lo acepta muy bien, y si no hubiera sido por eso, no estaríamos aquí juntos, ahora. Lo han comprendido bien. Además, en estos momentos el flamenco y la música africana están de moda, no solo en España, sino en toda Europa, y eso ayuda también.

Tras esta informal conversación con los dos componentes de Ketama, nos dirigimos a otro rincón del “camerino” para conversar con Toumani Diabaté, quien estaba afinando en esos momentos su kora.

Toumani Diabaté, el genio de la kora

Toumani, ¿cómo ha cambiado tu visión del flamenco después de grabar Songhai? Estoy muy contento de tocar con Ketama y Danny, porque Ketama es un buen grupo de flamenco, y todos son grandes músicos.

¿Has grabado algún otro disco tras Songhai? No. He hecho una gira con tres músicos indios y tres de Malí. Dimos diez conciertos en Inglaterra en noviembre pasado. En estas actuaciones había treinta minutos de música india, treinta de música africana y treinta más mezclando las dos. Fue fantástico.

La gente que te escuchaba antes, cuando solo hacías música africana, en discos como tu primer elepé, Kaira (1988), ¿cómo ha reaccionado ante este trabajo con Ketama? Cuando hacía solo música africana, gustaba mucho al público. Mi primer álbum funcionó muy bien; fue incluido entre los mejores discos del año en Inglaterra y Estados Unidos. Luego, a la gente que ha escuchado Songhai también le ha gustado mucho, porque mi debut era acústico, y este también lo es.

¿Habías escuchado flamenco antes de grabar Songhai? No, nunca. En Malí la música española apenas se conoce. Allí llega lo norteamericano, el rock’n’roll, un poco de jazz, y sobre todo música africana. No se conoce música española, ni italiana ni asiática.

Entonces, tu forma de tocar similar a la guitarra flamenca es fruto de la improvisación… Sí. Yo creé mi estilo personal, el que he adaptado a la kora. He intentado abrir una puerta universal a la kora, porque es un instrumento tradicional. Es mi técnica: yo no conocía el flamenco. Cuando toco música india o la que sea, es siempre así.

Por cierto, en Barcelona, en la sala Zeleste, tocaste el mismo día que Chet Baker… Me gustó mucho actuar allí. Después, me enteré de que Chet había muerto. Creo que soy el último músico que compartió escenario con Baker antes de su muerte.

¿Piensas en la posibilidad de grabar otro disco con Ketama? Sí, me gustaría.

Mi intención habría sido entrevistar también al bajista Danny Thompson, para obtener otro punto de vista sobre el éxito que ha conseguido el disco Songhai. Pero los problemas con los aviones me impidieron llevar a cabo mi cometido. Lo cierto es que Thompson llegó a tiempo para ensayar y actuar por la noche. Aunque esa ya es otra historia.

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