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Las confesiones de Charlie Musselwhite

Charlie Musselwhite: maestro. Foto: Nathan David Kelly

Es uno de los armonicistas norteamericanos de blues más destacados, en activo desde los sesenta. Conoció a Elvis Presley cuando era adolescente, fue amigo de John Lee Hooker y ha colaborado con Tom Waits y Ben Harper. Y, por si fuera poco, Dan Aykroyd se inspiró en él para su personaje de Elwood Blues en The Blues Brothers. Con motivo de su próximo cumpleaños, el 31 de enero, recordamos uno de sus álbumes más personales.

A veces uno se pasa la vida psicoanalizándose y, aun así, no saca nada en claro. Con una treintena de álbumes en cuatro décadas desde su debut Stand Back! Here Comes Charley Musselwhite’s South Side Band (1967), Charlie Musselwhite (nacido el 31 de enero de 1944 en Kosciusko, Mississippi) no había grabado nunca un trabajo tan personal… hasta The Well (2010).

Con el acompañamiento de John Bazz (bajo, de The Blasters), Dave Gonzalez (guitarra, de The Paladins) y Stephen Hodges (batería, colaborador de Tom Waits y David Lynch), no solo era el primer disco de su carrera para el cual escribió todos los temas, sino que, además, fue su obra más autobiográfica, con canciones que no eludían épocas duras de su existencia.

Así, por ejemplo, en Dig The Pain recordaba sus días de bebedor; en The Well contaba su rehabilitación; en Cook County Blues, sus problemas con la ley, y en Sad And Beautiful World, a dúo con Mavis Staples, el asesinato de su madre a los 93 años durante un robo.

El armonicista y cantante también evocaba a personajes que conoció (el DJ radiofónico Sonny Payne en Sonny Payne Special) o admiró (la llamada Reina Bruja de Nueva Orleans, Marie Laveau, en Hoodoo Queen).

The Well supuso también el retorno del armonicista a Alligator, el sello en el que editó el triplete Ace Of Harps (1990), Signature (1991) e In My Time (1993), y un regreso al blues tras sus experimentos con otros estilos en grandes álbumes como Continental Drifter (1999) –con la colaboración de Eliades Ochoa y el Cuarteto Patria– y One Night In America (2002), con versiones de Los Lobos, Kieran Kane y Johnny Cash.

Los tres escenarios que han forjado su carrera –Mississippi (donde nació), Memphis (donde creció) y Chicago (donde se curtió como músico)– determinaron el sonido del disco, desde el slow de Where Hwy 61 Runs hasta el trotón Cadillac Women, sin olvidar ese Good Times en el que cambiaba la armónica por la guitarra.

Musselwhite afirma que su música “trata de sentimientos y de conectar con la gente”, y con el estriptis emocional de The Well no hay duda de que lo consiguió.

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