
La cantautora norteamericana acaba de relanzar Humming By The Flowered Vine, con motivo del vigésimo aniversario de su publicación original —aunque, si somos rigurosos, han pasado veintiún años—. Este tercer álbum fue uno de sus trabajos más celebrados, y ahora aparece en una reedición remasterizada que, además, incluye un tema inédito.
Laura Cantrell es una artista excepcional, no solo por la calidad de su trabajo, sino porque representa una rara anomalía en el mundo de la música: es una investigadora de los estilos con raíces, algo que puede apreciarse en sus discos, y tiene un gusto exquisito para descubrir joyas ocultas y nuevos talentos.
En Humming By The Flowered Vine (2005), su tercera entrega tras los brillantes Not the Tremblin’ Kind (2000) y When the Roses Bloom Again (2002), la nativa de Nashville afincada en Nueva York combinaba material propio con versiones muy bien escogidas.
En esta ocasión, solo cuatro canciones llevaban su firma: Khaki & Corduroy, una preciosa balada entre el country y el jazz sobre su experiencia de ser una chica del sur en la ciudad de los rascacielos; California Rose, un luminoso country-folk acústico concebido como un tributo a la pionera Rose Maddox (1925-1998), una de las grandes artistas femeninas de la era honky tonk; Old Downtown, un cántico épico con guitarras atmosféricas, y Bees, otra balada de delicadeza extrema.
Entre las versiones, Laura seguía fiel a sus colegas contemporáneos como Emily Spray (con la deliciosa 14th Street, con exquisitas armonías de Mary Lee Kortes), Jenifer Jackson (con el country What You Said, con violín y acordeón) y el guitarrista de Yo La Tengo, Dave Schramm (And Still), e incluso se atrevía con Letters, una canción inédita de Lucinda Williams escrita cuando la artista de Luisiana era una cantante folk que sobrevivía en Nueva York.

Los sonidos más tradicionales llegaban con el Wishful Thinking de la leyenda del sonido Bakersfield Wynn Stewart (un excelente honky tonk de manual con violín y pedal steel), y la adaptación de Poor Ellen Smith, una animada murder ballad tradicional de los Apalaches de los años veinte.
Humming By The Flowered Vine estaba producido por JD Foster (Richard Buckner, Marc Ribot) y, a diferencia de los trabajos anteriores de Laura, contaba con un impresionante plantel de invitados.
Entre ellos, John Convertino y Joey Burns de Calexico, Amy Helm y Fiona McBain de Ollabelle, Paul Niehaus (Lambchop), Rob Burger (Tin Hat Trio), Steve Goulding (Mekons, Waco Brothers), Mark Spencer (The Blood Oranges), el citado Dave Schramm (Yo La Tengo), y el pedal steel Jon Graboff.
Con una portada que evocaba el álbum The Hummingbirds (2002) de Jim Lauderdale, Laura dedicaba su disco a la memoria de John Peel (1939-2004). No en vano, el mítico disc-jockey británico calificó su debut Not the Tremblin’ Kind como “mi disco favorito de los últimos diez años y posiblemente de mi vida”.
Para celebrar los veinte años —bueno, veintiuno, si somos exactos— de la edición de Humming By The Flowered Vine, la cantautora acaba de relanzarlo con todas las canciones remasterizadas, además de incluir un tema inédito, Hammer and Nails, también compuesto por Dave Schramm.
