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Ween: su aventura country, al cubo

Los falsos hermanos Ween, en una imagen promocioanl de 1997

El dúo norteamericano, conocido por su eclecticismo excéntrico, sorprendió en 1996 con la edición de un álbum titulado 12 Golden Country Greats. Esta semana se ha publicado la 30th Anniversary Deluxe Edition, un set de tres CD con el original remasterizado y dos discos bonus con material inédito que incluye demos, descartes y otras rarezas.

Ni la portada, ni el título, ni el grupo, nada era lo que parecía: los hermanos Ween ni siquiera eran hermanos, y no había doce canciones, sino diez. Todo formaba parte del absurdo universo creativo de este dúo de Pennsylvania, integrado por Mickey Melchiondo (Dean Ween) y Aaron Freeman (Gene Ween), dos jóvenes que, disco tras disco, incorporaron a su pop deforme todos los estilos.

Esta vez le tocó al country. 12 Golden Country Greats (1996) nació con vocación clásica: esa portada típica de los recopilatorios de los setenta, ese título y ese sonido escrupulosamente ortodoxo y respetuoso (con todo lo que hacía falta: pedal steel, violines, etc.), basado en la brillantez y el virtuosismo de los músicos.

Portada del disco original

Entre ellos, session men de Nashville que habían acompañado a los más grandes, como Elvis, Roy Orbison o Willie Nelson: los pianistas Hargus Pig Robbins y Bobby Ogdin, el armonicista y multinstrumentista Charlie McCoy, los baterías Gene Chrisman y Buddy Harman, el violinista Buddy Spicher, el pedal steel Russ Hicks y el guitarrista Pete Wade. Y todo ello, orquestado por un arqueólogo de la música norteamericana, Ben Vaughn.

Grabado en el estudio Bradley’s Barn del mítico productor Owen Bradley y concebido como “un tributo a la edad dorada del country”, este quinto álbum era, en realidad, una broma. Muy bien ejecutada, eso sí, pero broma, al fin y al cabo. Si prescindiéramos de las letras, podríamos estar escuchando la obra de cualquier clásico del género. Pero Ween siempre se caracterizaron por sus textos bizarros y satíricos.

Con un sonido global que recordaba a los Statler Brothers que tarareaba Bruce Willis en Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), en el disco había también espacio para los baladones (I’m Holding You, con steel llorosa y coros de The Jordanaires), y el country de los setenta similar al que intentó reproducir Neil Young en Old Ways (1985), en las irónicas Japanese Cowboy e I Don’t Wanna Leave You On The Farm

La reedición de 2026

Y tampoco faltaba el bluegrass (la desenfrenada Pretty Girl); el western swing (Mister Richard Smoker); el honky tonk (Piss Up A Rope, pese a algún desvarío instrumental); las cadencias a lo Crosby, Stills & Nash (You Were The Fool) o a lo Simon & Garfunkel country (Help Me Scrape The Mucus Off My Brain), e incluso un peculiar homenaje a Mohammed Ali (Powder Blue). 

¿El primer disco serio de Ween? Musicalmente, tal vez, ya que se convirtió en su proyecto más sorprendente y arriesgado. El dúo repitió la jugada de leyendas como Bob Dylan o Leonard Cohen, cuando en los sesenta fueron a grabar a Nashville. Pero que lo hiciera un grupo de pop-rock alternativo en 1996 eso ya no era tan común.

12 Golden Country Greats. 30th Anniversary Deluxe Edition (2026) incluye el álbum original remasterizado, además de dos discos extras de material inédito: 12 Golden Demos, con maquetas caseras, y 14 Golden Outtakes and Demos, con descartes y más inéditos, entre ellos una versión de Fool to Cry de The Rolling Stones. En total, treinta y seis temas repartidos en tres CD o tres vinilos, junto con un libreto de doce páginas.

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