
Aprovecharemos el verano para recordar algunos de los álbumes que este año cumplen treinta años… y siguen tan frescos como hace tres décadas. Y empezaremos con una obra maestra del cantautor texano por excelencia del nuevo tradicionalismo, un artista que, por desgracia, aún ha actuado en nuestro país… ni creo que nunca lo haga…
Juguemos a los tópicos: más del 95 % de los compositores country hablan en sus canciones de rupturas amorosas… ¡y no han estado casados con Julia Roberts! Lo que puede parecer una broma es una triste realidad: Lyle Lovett fue más conocido en nuestro país por su corta boda (1993-1995) con la pretty woman que por su interesante obra.
El texano con aspecto de “cantante de blues francés”, como alguien lo describió, ha conseguido estilizar las múltiples influencias de su tierra natal para crear un estilo propio donde conviven el country, el blues, el jazz, el góspel y el folk, con unas letras muy elaboradas, cortesía de su pasado como periodista.
Había dos formas de analizar su sexto álbum, The Road to Ensenada (1996): como una colección de canciones sobre Texas y el sur, la vida y el amor, o como un apasionado reflejo de la angustia tras su ruptura con Julia Roberts. Aunque él lo negó, el disco ofrecía una perspectiva tragicómica de su frustrada relación con la estrella.
En un instinto de reacción, el cantante realizó su álbum más country desde su debut homónimo (Lyle Lovett, 1986), aunque sería más apropiado decir que esta era su visión del country, al estilo de Texas. Solo así se explicaba ese Don’t Touch My Hat, donde el “no me toques el Stetson” (algo inaudito para quien prefiere vestirse de Armani) significaba “no te metas con mis raíces”.

Lo mismo pasaba con That’s Right (You’re Not from Texas), un pedazo de western swing virado al góspel donde cantaba “nací y me crie en Texas, y eso significa mucho para mí, aunque mi chica venga de Georgia”; Her First Mistake, un cuento de hadas a ritmo de bossa nova sobre un tipo que solo logra conquistar a su chica cuando se muestra tal como es, o la paródica Long Tall Texan, a dúo con Randy Newman.
Estas no eran las únicas referencias de su experiencia con la Roberts: Fiona, con su atmósfera cajun, tomaba su título prestado del segundo nombre de Julia; el vals texano Who Loves You Better era un canto desolador sobre las mentiras y los reproches, y la austera Promises servía tanto para un condenado a muerte como para un amante que suplica perdón.
El crescendo emocional empezaba con It Ought to Be Easier (“debería ser más fácil dejarlo cuando sabes que tienes que irte”); seguía en I Can’t Love You Anymore (“no puedo amarte más”); alcanzaba sus cotas más altas en Christmas Morning (“quizá soy el tonto por el que me tomaste”, y culminaba con la amarga The Road to Ensenada, con un lapidario “no eres una amiga para mí”.
A Lyle aún le quedaba humor para describir, en la oculta The Girl in the Corner, su primer encuentro con Julia en una fiesta de Hollywood, donde el anfitrión, antes de presentársela, le advirtió con un “nunca serás el mismo”. Tal vez sea cierto: en cualquier caso, con The Road to Ensenada Lyle Lovett dejó de ser “Mr. Roberts” para recobrar su personalidad, perdida entre el glamur vacío de Hollywood.
