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El síndrome Lisa Simpson

Pikelet, demasiado normal

Evelyn Morris aparece en escena ataviada para matar, con un castísimo vestido que disimula sus escasas curvas y el pelo cogido con clips, como si fuera su abuela. Y eso no es todo: afea su rostro con unas gafas horribles, lejos del renacido glamour de las robustas Ray-Ban Wayfarer que hoy en día triunfan entre todas las mujeres con un mínimo de sensibilidad estética.

La cantautora australiana Pikelet es el prototipo de la marginada de la clase, la empollona despreciada por las guapas animadoras y a la que nadie invita para ir a bailar a la fiesta de graduación, el bicho raro que se refugia en sus extrañas aficiones. Sin embargo, su talento musical la ha convertido en una pequeña heroína entre la parroquia indie.

Este curioso fenómeno, al que podríamos bautizar como el Síndrome Lisa Simpson –recordemos, la niña inteligente enfrentada a las convenciones sociales y virtuosa del saxo– es una realidad: aquellos que tradicionalmente son considerados los freaks o los nerds del instituto, de quienes todos se ríen por su forma de vestir, su físico y sus costumbres, son ahora alabados por una escena musical indie que enarbola la bandera del feísmo y la “normalidad”.

Uno de sus principales rasgos –su tendencia a mantenerse aislados– marca también su propuesta musical: muchos de ellos son solistas (ante la imposibilidad de reunir un grupo, la tecnología les permite utilizar pedales loop para ir grabando diferentes instrumentos, convertidos en modernos hombres o mujeres orquesta).

Manos de Topo: el horror. Foto: Víctor Velasco

Atención, antes de que se me acuse de machista, hay que recordar que este síndrome no sólo se extiende entre las mujeres: también hay bandas o artistas masculinos que cumplen estas características, los típicos pagafantas que no se comen una rosca, los que reciben los capones de los deportistas y guaperas de turno.

En Cataluña, sin ir más lejos, tuvimos a los llorones de Manos de Topo y ahora a la “gente normal” de Manel y Els Amics de les Arts. ¿Qué chica con dos dedos de frente saldría con un grupo de perdedores como estos? Y, sin embargo, triunfan en el universo indie.

Este fenómeno plantea una duda inquietante: en una sociedad tan marcada por la imagen como la actual, en la que cualquier guapo/a triunfa aunque ofrezca una mierda pinchada en un palo, artistas veteranos que hoy son considerados de primera categoría, tal vez si surgieran ahora se verían relegados a la escena indie por sus caretos poco convencionales, alejados de los valores estéticos en boga.

Pienso, por ejemplo, en Leonard Cohen, en Tom Waits … ¿Habrían llegado tan lejos, o se hubieran quedado en el limbo de los pequeños locales, las grabaciones autoeditadas y el boca oreja?

3 comentarios en “El síndrome Lisa Simpson”

  1. Hahahaha! Potser això passa perquè fins i tot hi ha alguns que es fixen només en la música i no en les pintes. Ser lleig un plus? No, però en segons quins cercles, realment no importa. I hauria de ser sempre així quan tractem de música i no de carn.

    El que sí està clar és que tenir un bon físic sí que acostuma a oferir avantatges. I, per cert, Tom Waits i Leonard Cohen són tremendament atractius. No seran belleses apolínies tradicionals però estic segur que trobaràs moltes dones, i molts homes, que t'ho reconeixeran.

    Salut!

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