Southern Culture On The Skids: decadencia sureña

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Rick Miller, Mary Huff y Dave Hartman, SCOTS para los amigos

¿Has oído hablar del sur-ruralismo? ¿No? Pues tienes la oportunidad de descubrir qué es de primera mano gracias a sus creadores, el grupo Southern Culture On The Skids. El trío de Carolina del Norte visita estos días nuestros escenarios, con una serie de ocho conciertos entre el 6 y el 14 de octubre, para presentar su último trabajo hasta la fecha, The Electric Pinecones (2016).

“¡Rockeros y luchadores! ¡Bienvenidos muchachos al gran baile de los Monstruos! El Santo — luchador legendario, heroico actor y cantante de música ‘soul!’. Después de un día duro luchando contra monstruos para la producción de la película Venganza de las mujeres vampiras, nuestro ídolo le gusta relajarse con una cerveza fría y una chica apasionante. El famoso grupo mundial Southern Culture On The Skids surministrará el ritmo vibrante. Poco después cuando se acerca al micrófono nuestro héroe empieza a sentir agotas de sudor debajo de su máscara. Siente el ardor cuando — Santo swings!”.

¿Demencial? Este texto en peculiar castellano, incluido en las notas interiores de su EP Santo Swings (1996), es solo una minucia que retrata a la perfección el mundo bizarro de Southern Culture On The Skids (“cultura sureña en decadencia”), SCOTS para los amigos: originalmente, un cuarteto integrado por un cantante y guitarrista (Rick Miller) con aspecto de garrulo de campo, recién salido del casting de Deliverance (John Boorman, 1972); una bajista (Mary Huff) con gran moño a lo The B-52’s y medias de rejilla; un batería (Dave Hartman) con pinta de turista sonrosado, cocido por la paella, el sol y la sangría, que toca su instrumento de pie desde que le robaron la banqueta, y un guitarrista y teclista (Chris Bess) que, además de conocer el repertorio íntegro de Booker T, pasaría por la versión palurda de John Belushi. Actualmente, Bess ya no forma parte del grupo.

Retrocedamos a los ochenta: Rick Miller estaba grabando una cinta con canciones de Johnny Burnette, Panther Burns y Elvis Presley; durante una pausa, conectó la radio, justo cuando sonaban los R.E.M. Entonces pensó: “Chico, esto no encaja. Me gusta la cultura sureña, en decadencia”. Su misión en la vida estaba clara: volver a lo básico.

Dicho y hecho. Junto a Stan Lewis, Miller creó el grupo en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Ambos compartían su afición por la música con raíces, pero querían “joderla” un poco. Tras grabar un EP en 1984, Voodoo Beach Party, y un álbum homónimo en 1985, Stan abandonó la formación. En 1987, Mary Huff, una chica de Virginia que empezó a tocar a los 15 años en varios combos de rockabilly, conoció a Rick. Poco después, enterada de que SCOTS necesitaba bajista, llamó a Miller y se unió a la banda. Finalmente, el batería original fue substituido por un amigo de Mary, Dave Hartman.

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Reivindicando la cultura sureña en decadencia

Los tres se trasladaron a una casa situada en un bosque de pinos, el Kudzu Ranch, donde idearon el look y el sonido de SCOTS, al que llamaron “sur-ruralismo”. Fruto de esa experiencia, grabaron Too Much Pork For Just One Fork (1991). Más tarde, se instalaron en un viejo garaje, donde construyeron un estudio de ocho pistas. El resultado fue For Lovers Only (1992), al que siguieron los EPs Peckin’ Party y Girlfight en 1993, y el álbum Ditch Diggin’ (1994), regrabado en 2013 como Dig This. Ditch Diggin’ V. 2.

Su salida del status de grupo de culto empezó cuando ficharon por la multinacional Geffen y lanzaron Dirt Track Date (1995). Las ventas conseguidas por este trabajo – unas doscientas cincuenta mil copias -, sorprendieron a la compañía y a la propia banda. Esto permitió a SCOTS incluir en su contrato con Geffen cláusulas como la que les autorizaba a editar singles en sellos independientes, y les dio pie a editar otro álbum, Plastic Seat Sweat (1997). Después publicarían varios LPs más –entre ellos, los directos Live At El Sol (2002), registrado en la sala madrileña en diciembre de 1997, y DoubleWide And Live (2006); el monográfico de versiones Countrypolitan Favorites (2007), y Mondo Zombie Boogaloo (2013), compartido con The Fleshtones y Los Straitjackets–, hasta llegar al reciente The Electric Pinecones (2016).

Con la sana intención de divertirse con la rica cultura sureña, SCOTS ilustrarían perfectamente esas producciones de serie B de Roger Corman con turbadoras adolescentes de jerséis apretados, coches rápidos y rock’n’roll, e incluso encajarían en alguna de las alucinaciones de la factoría Troma. Su fórmula se basa en pervertir los estilos musicales característicos del sur que originaron el rhythm’n’blues y el rock’n’roll, y mezclarlos con otros como el surf, para producir lo que ellos denominan “mutaciones culturales”.

Como explica Miller, “todos hemos crecido en el sur, así que jugamos con esos estereotipos. Pero hay un sentido de ironía en lo que hacemos y en la forma en que abordamos el material”. Por eso, y a pesar de su afición por grabar con micrófonos antiguos, no les gusta ser tildados como freaks nostálgicos.

Para entender mejor la peculiaridad de SCOTS es necesario volver a mencionar a Santo, el enmascarado de plata, el superhéroe idolatrado por el grupo. En 1972, en la revista Terror Fantastic, en un artículo sobre Santo, Luis Gasca decía: “Es el más humilde de los héroes latinos, su talón de Aquiles es la celulitis y lucha en todos los frentes, porque así se lo ordenan los señores guionistas. Santo, el enmascarado de plata, es un héroe de mesa-camilla para ser degustado en los cuadernos semanales o en reportajes de la TV mexicana”. La similitud es obvia: como el luchador disfrazado, SCOTS también combaten en todos los frentes: el country, el blues, el funk, el soul, el rockabilly, el surf, el rock’n’roll, los guiños a The B-52’s, y los homenajes más que explícitos a sus héroes: Link Wray (con quien han compartido escenario) en Link’s Lung (una referencia al pulmón que extirparon a Wray), Chuck Berry (Hey Chuck Berry), Dick Dale (Rumours Of Surf) y, cómo no, Santo (Viva Del Santo!).

Y, como el enmascarado de plata, el trío de Chapel Hill demuestra no temer a los riesgos del colesterol. “Nuestra música se basa en la buena vida: comer pollo frito y toda clase de sexo. Somos hillbillys cachondos”, confiesa Mary. Se podría decir que la filosofía de SCOTS se fundamenta en las tres F: “fun, food and foolin’ around” (diversión, comida y tontear), aunque habría que añadir una cuarta, “fuck”. Profundizando en el símil gastronómico, Miller explica que “nuestra música es como un menú sureño. Cada plato ha sido cocinado un rato y tiene su propio sabor, pero todos funcionan cuando los juntas”. Esto explica la afición del grupo a las canciones con títulos sobre comida, como Biscuit Eater, Tunafish Every Day o Banana Puddin’.

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El sur-ruralismo como forma de vida

Las comparaciones de SCOTS con Santo no acaban ahí. En el artículo anteriormente citado de Luis Gasca, este afirma del superhéroe latino que “seguir su rastro cinematográfico es más difícil que localizar en los puestos de reventa mexicanos sus cuadernos, algunos de ellos totalmente agotados”. Algo parecido ocurre con la discografía del grupo, repleta de numerosos singles en sellos independientes y temas inéditos incluidos en recopilatorios. Y ya que hablamos de cine, SCOTS han aportado sus canciones a películas como Flirteando con el desastre (David O. Russell, 1996), Perdita Durango (Álex de la Iglesia, 1997) y Sé lo que hicisteis el último verano (Jim Gillespie, 1997), y a series como True Blood.

Sin duda, uno de los platos fuertes de SCOTS es su presencia escénica, algo que no es de extrañar si se tiene en cuenta que en su primer concierto precedieron la proyección de una película porno, y que desde entonces se han curtido en centenares de escenarios, desde prisiones hasta bares de striptease y fiestas universitarias. Sin contar, además, con que pasan unos doscientos cincuenta días al año de gira.

En sus conciertos, SCOTS reparten pollo frito (especifican en su contrato que “si no hay pollo, no hay show”), interpretan versiones de Link Wray, The Louvin Brothers y Slim Harpo, y buscan al más gordo del público para calzarle la máscara de Santo. Para afrontar tal experiencia, Miller aconseja lo siguiente: “Bébete un ‘pack’ de seis cervezas de camino al concierto, participa en el show y pásatelo bien. De vuelta a casa, recoge seis botellas de licor de malta, ve al motel más cercano y practica el sexo. SCOTS no hace conciertos. ¡Montamos fiestas!”.

Quien creía que la cultura sureña en decadencia era la descrita por Clint Eastwood en Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997), o estaba convencido de que Ramoncín era el “rey del pollo frito”, es que no conocía a Southern Culture On The Skids.

Southern Culture On The Skids actuarán en las siguientes fechas:

6 octubre Helldorado Vitoria-Gasteiz
7 octubre Acapulco Gijón
8 octubre La Iguana Vigo
10 octubre Los Picos Liérganes
11 octubre Caracol Madrid
12 octubre Sala X Sevilla
13 octubre Razzmatazz 3 Barcelona
14 octubre Funtastic Drácula Carnival Benidorm

Aquí podemos ver al grupo en directo en junio de 2016:

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About Ciudad Criolla

Ciudad Criolla tiene como objetivo constituirse como un punto de referencia para todos los aficionados a la roots music elaborada en Estados Unidos; una roots music cuyo principal rasgo es, precisamente, su impureza construida sobre una mezcla de influencias.

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