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Kieran Kane, un neoyorquino indie en las entrañas de Nashville

Kieran con su actual compañera, Rayna Gellert. Foto: Molly Secours

Es un artista de americana sorprendente por muchos motivos: por ser nativo de Queens (Nueva York), por no utilizar la estética de cowboy, por no caer en el engranaje de la industria de Nashville a pesar de vivir allí y, sobre todo, por la calidad de su trabajo. Recordamos su discografía para celebrar que el 7 de octubre nació en 1949.

Kieran Kane, un neoyorquino que confiesa que su vida cambió tras asistir a un concierto de Buck Owens, empezó componiendo hasta establecerse en Nashville en 1978 como músico de sesión y compositor. Allí logró eclipsar el “universo de sombreros” del country más comercial para erigirse en uno de los intérpretes más creativos, al combinar elementos de folk, letras honestas y grandes melodías.

Tras conseguir un par de singles de éxito, grabar un álbum de debut homónimo en 1982 y expresar sus discrepancias con su discográfica, se unió a Jamie O’Hara para crear The O’Kanes, un dúo integrado en el neotradicionalismo que sorprendió por su sonido acústico y sus armonías vocales. En 1990, después de tres álbumes, el grupo se disolvió y Kane volvió a sus tareas compositivas.

En 1993 reapareció en solitario con Find My Way Home (1993), con buenas críticas pero malas ventas. Esto lo llevó a crear junto con Kevin Welch, Tammy Rogers, Mike Henderson y Harry Stinson su propia discográfica, Dead Reckoning, para demostrar que los sellos independientes no son exclusivos del rock alternativo ni de los artistas noveles.

Dead Rekoning (1995) fue, precisamente, la primera referencia aparecida en su label. Acompañado de sus camaradas, Kieran demostró en este álbum que era posible beber de las fuentes del folk, el blues y el bluegrass y construir un sonido eminentemente acústico a la par que intenso.

Arropado por las voces de Emmylou Harris y Lucinda Williams, abría el disco con This Dirty Little Town, un precioso ejercicio bluegrass, al que seguía He Never Knew What Hit Him, dotada de la épica del wéstern crepuscular.

El rock’n’roll primitivo de Cool Me Down, la herencia celta de Bell Ringing In An Empty Sky, la belleza cajun de Je suis tres contendre, el pre rockabilly de carretera Eight More Miles y la balada If It’s Not Love mostraban su talento compositivo. Eso no quita que también se luciera con las versiones, en este caso del Ramblin’ Man de Hank Williams y el Love’s Gonna Live Here de Buck Owens.

Con su voz cálida, reflejo de su estilo lírico, muy rico pese a la simplicidad de sus palabras, Kane se perfiló como uno de los grandes autores de la americana y el country, eso sí, desde la independencia.

Tras el divertimento A Night Of Reckoning (1997) con The Dead Reckoners (sus colegas fundadores de sello, además de Alison Prestwood y Fats Kaplin) y de Six Months, No Sun (1998), publicó el que posiblemente es su mejor álbum, The Blue Chair (2000). Se rodeó de nuevo de sus compañeros de escudería en un ambiente relajado, nada estridente y de predominio acústico, en el que destacaba la camaradería y el buen hacer de los músicos (con especial mención a John Jarvis al órgano).

En ese contexto, Kieran exhibió su voz susurrante y emocionante, alejada por completo de la nasalidad característica del honky tonk, en unas canciones que mezclaban el country, el folk, el blues y la música celta.

Solo por el primer tema, el maravilloso Honeymoon Wine, ya valía la pena escuchar todo el disco: más cerca del blues que de otra cosa, con las delicadas notas de un piano y los gemidos de la pedal steel, Kane demostró su enorme valía como autor y su delicadeza y sensibilidad como intérprete.

Pero encontramos otras joyas: la más folk Four Questions (con el destacado sonido del dobro), la deliciosa balada de carácter soul I’m Sorry y las dos únicas versiones del álbum: la grandiosa y tierna Love Is Fair de Jesse Winchester (con un estribillo perfecto) y la luminosa Irish Heartbeat de Van Morrison, un memorable himno soul.

En The Blue Chair brillaban también temas como Same Old Blues (coescrito con Kevin Welch y Allison Moorer) y Rosie’s Gone (coescrito con Jamie O’Hara). Y, como es habitual, Kane incluía algunos temas en francés con reminiscencias cajun: Tu es avec moi y Nous sommes les mêmes.

Tras The Blue Chair, grabó Shadows On The Ground (2002), Somewhere Beyond The Roses (2009) y Unguarded Moments (2016). Junto con Kevin Welch, 11/12/13. Live In Melbourne (2000), y con Welch y Fats Kaplin, You Can’t Save Everybody (2004), Lost John Dean (2006) y Kane Welch Kaplin (2007).

En la actualidad, Kane forma un dúo con la violinista y cantante Rayna Gellert, y han grabado un par de álbumes: The Ledges (2018) y When The Sun Goes Down (2019).

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