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Southside Johnny, el (otro) orgullo de la costa de Jersey

Es el líder de la segunda banda más famosa de Nueva Jersey –después de la E Street Band– y muchos lo consideran el padrino del peculiar sonido rock surgido en ese estado. Para celebrar su cumpleaños, recordamos el álbum de tributo a Tom Waits que grabó sin sus Asbury Jukes.

Nacido como John Lyon el 4 de diciembre de 1948, la carrera de Southside Johnny al frente de The Asbury Jukes está íntimamente ligada a la de Bruce Springsteen & The E Street Band: no solo porque ha interpretado varias canciones del Boss, sino porque han tocado juntos en diversas ocasiones.

Pero aún hay más: en los primeros tiempos de los Asbury Jukes, Steve Van Zandt fue colíder, guitarrista, compositor, arreglista y productor, mientras que otros componentes de la E Street Band como Clarence Clemons, Max Weinberg, Garry Tallent, Ernest Carter, Patti Scialfa y Soozie Tyrell colaboraron con la banda.

Desde su debut, I Don’t Want To Go Home (1976) –en el que incluía versiones de Solomon Burke, Buster Brown y Ray Charles–, Johnny demostró interés por el soul, el blues y el rhythm’n’blues. Esto quedó muy claro cuando en 2000 publicó Messin’ With The Blues.

El álbum era un maravilloso paseo por el género en el que Johnny prestaba su voz aguardentosa a covers de Memphis Slim, Percy Mayfield y Tom Waits, además de despuntar con temas propios o coescritos por Garry Tallent. Rumbas de Nueva Orleans, blues de Chicago, soul de Stax, zydeco… toda una variedad servida por metales coloristas, un piano tabernario y una armónica incendiaria.

En 2008 profundizó más en el tema de las versiones: se alió con Richie “La Bamba” Rosenberg, antiguo trombonista de los Asbury Jukes y componente de The Max Weinberg 7, la banda del batería de Springsteen en el programa Late Night With Conan O’Brien, para dedicar todo un disco al cancionero de Tom Waits.

Aunque no lo reconozca, el cantante de Pomona es un crooner, algo que en algunas etapas de su carrera está muy claro –el soundtrack de Corazonada (Francis Ford Coppola, 1981), por ejemplo–, y en otras no tanto. Pero incluso bajo las capas de ritmos quebrados, ruidos y rugidos, en su corazón late el espíritu de un vocalista al frente de una big band.

Y eso es lo que sí entendió Southside Johnny, al reconstruir junto con Rosenberg y más de una treintena de músicos –ocho saxos, diez trombones, cinco trompetas, además de una sección rítmica de seis componentes y otros seis instrumentistas adicionales– las canciones de Waits en clave de elegante jazz de salón y swing espectacular.

Grabado en cuatro sesiones entre 2005 y 2006, Grapefruit Moon. The Songs Of Tom Waits (2008) es una joya en la que destacaban Down, Down, Down (con la armónica de Johnny enfrentada a metales torrenciales), All The Time In The World (con un guiño a John Barry que le imprimía un carácter a lo James Bond), Tango Till They’re Sore (con sus decadentes aires dixieland), Temptation (con cadencia de mambo y explosivo final latin jazz) y, sobre todo, Walk Away (ideal para una velada de burlesque con Dita Von Teese o un puñado de suicide girls, con el espíritu sátiro de Cab Calloway y con la colaboración del mismísimo Tom Waits).

Este es el disco que debería haber grabado Scarlett Johansson, y no ese fiasco por querer hacerse la moderna para complacer a los lectores de Pitchfork.

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