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Shemekia Copeland: wild, wild woman

Shemekia Copeland: poderío. Foto: Mike White – Alligator Records

Cuando debutó a los 18 años parecía predestinada al éxito: un apellido famoso en el mundo del blues, una presencia escénica arrolladora, poderío vocal… Pero eso no bastó para enfocar su carrera, hasta que se cruzó en su camino un viejo amigo de su padre. En el día de su aniversario, recordamos ese momento decisivo.

Desde su estreno en 1997 con Turn The Heat Up para el sello Alligator, Shemekia Copeland –nacida el 10 de abril de 1979 en el barrio de Harlem (Nueva York)– parecía tener claro su futuro. Y, de hecho, a partir de ese momento fue recompensada con numerosos premios y con piropos como el de Robert Plant, quien vio en ella a “la próxima Tina Turner”.

En su segundo álbum, Wicked (2000), la cantante rugía como una leona en el soul más explosivo, en el rhythm’n’blues guitarrero al gusto de los Stones y en las baladas más desgarradoras. Y maullaba como una sensual gatita en las estampas rurales y en el blues más tabernario (con la complicidad de la reina Ruth Brown). Todo perfecto, siempre y cuando se mirara en el espejo de Aretha Franklin antes que en el de la ramplona Tina.

Sin embargo, hasta su tercer álbum Talking To Strangers (2002), la hija del guitarrista y vocalista texano –aunque nacido en Louisiana– Johnny Copeland no supo aprovechar su torrente de voz, y lo hizo de la mano de un viejo zorro como Mac Rebennack, aka Dr. John.

El legendario cantante y pianista de Nueva Orleans, que había colaborado en el disco de Johnny Flyin’ High (1992), confeccionó un vestido a la medida de Shemekia, con una producción que cedía el protagonismo a la voz y con canciones escogidas para su lucimiento como intérprete.

Como era natural, Rebennack –además de componer varios temas y tocar piano y órgano– creó un sonido orientado a los ritmos de Louisiana, apoyado por músicos habituales como Hugh McCracken (guitarra), David Barard (bajo) y Herman Ernest (batería), y en el que destacaba la guitarra slide solista de Arthur Neilson. Eso se notaba en temas como los poderosos rhythm’n’blues-funk Livin’ On Love y When The Battle Is Over, en el sincopado y pantanoso Sholanda’s y en el slow blues Too Close.

A Shemekia se la notaba más libre a la hora de explorar la vertiente soul de su voz, en fusiones con el rhythm’n’blues como When A Woman’s Had Enough, Talking To Strangers y Walk On, y en baladas de sonido clásico como Don’t Whisper.

Pero no solo era el soul, ya que la dotada cantante abría nuevas vías en el jazz (la torch song Happy Valentine’s Day) y en el blues-rock a lo “Tina Turner en sus buenos tiempos” (Two’s A Crowd). También recordaba su herencia con el blues de corte más clásico, como el sensual Too Much Traffic, el arrollador Ka-Ching y ese Pie In The Sky compuesto por su padre.

En el fondo, lo único que le faltaba en su exitosa carrera era un empujoncito para orientarse mejor: como el título de la canción The Push I Need, interpretada a dúo por el que fue, sin duda, su mejor consejero y amigo, Dr.John.

Después de Talking To Strangers, Shemekia publicó The Soul Truth (2005), producido por el mítico Steve Cropper, guitarrista y compositor de Stax. Tras dejar Alligator, fichó por Telarc, sello donde lanzó Never Going Back (2009) –producido por Oliver Wood, de The Wood Brothers– y 33 1/3 (2012), de nuevo con Woods a los mandos, y con los cameos de Buddy Guy, Arthur Neilson y J.J. Grey.

Outskirts Of Love (2015) supuso su regreso a Alligator, respaldada por guitarristas como Billy Gibbons, Will Kimbrough, Alvin Youngblood Hart y Robert Randolph. Lo seguiría America’s Child (2018), producido por Kimbrough, con las colaboraciones de figuras del country y la americana como Emmylou Harris, John Prine y Mary Gauthier.

Su trabajo más reciente es el excelente Uncivil War (2020), “dedicado a dos héroes que perdimos, Dr. John y John Prine”, donde prosigue su intención de rebasar los límites del blues para acercarse sin complejos a la americana, con canciones sobre la violencia de las armas, los derechos civiles y los amigos perdidos, y la colaboración de Jason Isbell, Christone “Kingfish” Ingram, Duane Eddy, Sam Bush y Jerry Douglas, entre otros.

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