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Debuts gloriosos: Aztex

Joel Guzman y Sarah Fox en la actualidad

Una pareja de músicos con raíces latinas –él, un acordeonista virtuoso, y ella, una apasionada cantante– decidió trascender las barreras del tex-mex con su mezcla con otros estilos. Son los protagonistas de una nueva entrega de la sección dedicada a recordar álbumes de debut memorables.

Ningún diccionario incluye la definición de “aztex”, pero su significado está claro: la fusión de lo azteca (o mexicano) y lo texano, o lo que es lo mismo, una versión actualizada y ampliada del tex-mex fronterizo.

Aztex es también el nombre del grupo del matrimonio formado por el acordeonista y teclista Joel Guzman y la cantante Sarah Fox. Aparte de su bilingüismo, la pareja comparte otras cosas: ambos proceden de familias musicales y empezaron muy jóvenes.

El padre de Joel tocaba el bajo sexto y le enseñó a manejar el acordeón a los 4 años. Antes de ir a la escuela elemental, actuaba junto a su progenitor en cantinas y en fiestas, y era considerado un niño prodigio, apodado El pequeño gigante.

A finales de los setenta, Joel se trasladó a Texas. Allí se integró en la escena local y grabó con músicos de country como Tom Russell, Wayne Hancock, Lloyd Maines, Billy Joe Shaver y The Flatlanders, entre muchos otros.

Los Aztex en directo. Foto: Robert Dodds

Por su parte, Sarah recibió la herencia mexicana de su madre cantante y los ritmos cubanos de su padre, y decidió convertirse en vocalista. Más tarde conoció a Guzman cuando este actuó en Texas como integrante del grupo Little Joe y la Familia.

En 1998 crearon Aztex, y ese mismo año participaron en el debut homónimo de Los Super Seven. Se podría establecer una inspiración recíproca entre ambos proyectos por su espíritu y por compartir a algunos de sus implicados, como Joe Ely y Max Baca, y al mismo productor, Steve Berlin (Los Lobos).

Tanto Joel como Sarah siempre han reconocido influencias que van más allá de la tradición mexicana: el acordeonista enumera el rock, el jazz, el blues y el country, mientras que su esposa cita a cantantes como Billie Holliday y Dianne Reeves, a estrellas de salsa como Tito Puente y Celia Cruz, y a artistas soul como Aretha Franklin y Etta James.

Todas estas influencias podían apreciarse en su debut, Short Stories (1999). Con la producción de Berlin y la colaboración de músicos como los mencionados Ely y Baca, el disco –grabado en mayo de 1999– ofrecía una acertada combinación de raíces norteamericanas y latinas, una fusión bilingüe de rock, blues y conjunto.

Desde sus inicios, Aztex basó su estilo en la conjunción de la poderosa voz de Sarah y el acordeón virtuoso de Joel (también toca el piano y el órgano), para trascender así las limitaciones del tex-mex arquetípico y abrazar otras sonoridades del continente americano.

Portada del debut de Aztex

Esta búsqueda de lo latino era evidente en el espectacular Why Don’t You Love Me? (con un gran solo de piano de Guzman digno de las mejores grabaciones de latin jazz), y en la magnífica mezcla de ritmos chachachá y tex-mex de Maybe, Maybe (un tema de Ely con guiños al Quizás, quizás, quizás).

De vuelta a la tradición mexicana, Aztex conseguía grandes resultados en el bolero La última noche (grabado por primera vez por Xavier Cugat y su orquesta en 1953), en el son de Lydia Mendoza La jaibera, en la polka Pajarillo barranqueño y en el huapango El indio / Tamaulipas del acordeonista Juan López, conocido como “El rey de la redova”. En este ambiente, el acordeón de Joel cobraba un especial protagonismo.

Al margen de estas versiones, Aztex también celebraban su herencia cultural en el apasionado Sueño del río (más cercano al folclore mexicano ortodoxo) y en la bailable cumbia Amorique, mientras que rozaban el rock en It’s A Mistery, en Padre Prays For Rain (cantado por Joel) y en el genial Perfect Woman (una especie de rock’n’roll provocativo a lo Fever, con influencias de Joe Ely).

Joel Guzman ha definido el estilo de Aztex como “música americana derivada del folclore mexicano”. En cualquier caso, un excelente ejemplo para los defensores del bilingüismo, la convivencia y el intercambio entre culturas. Como él mismo ha declarado, “I may play a box but don’t want to be put in one”.

¿Y después?

En su web, Aztex aseguran que, a lo largo de su carrera de tres décadas, han grabado siete álbumes. Pero la verdad es que ni en fuentes de consulta como Discogs o AllMusic, ni en Spotify ni en ninguna plataforma de streaming aparecen más discos a su nombre, aparte del debut Short Stories.

Eso sí, han publicado varios trabajos como Sarah Fox & Joel Guzman, todos ellos en su propio sello Guzman Fox Records: Latinology (2006), Conjuntazzo (2009), Más conjuntazzo (2012) y el benéfico Christmas Miracles (2017), una colección de canciones navideñas con Delbert McClinton, David Hidalgo, David Grissom, Jake Andrews y Carolyn Wonderland, entre otros.

Pero hay más proyectos: con su colaborador habitual, el bajista Max Baca, formaron The Mexican Roots Trio, con un álbum homónimo en 2002, grabado en directo en San Antonio. En 2004, Guzman se unió a otros dos acordeonistas, David Lee Garza y Sunny Sauceda, en Polkas, gritos y acordeones. Y en 2008, publicó Live Cactus! con Joe Ely (ver abajo).

La reunión de tres acordeonistas

Sea como sea, en directo han actuado (y lo siguen haciendo) como Aztex, Los Aztex, Joel Guzman & Aztex Featuring Sarah Fox y otras variantes. Además, han participado en películas como Corazón rebelde (2010) y Cuando los ángeles cantan (2013).

Otro de sus proyectos conjuntos es Squeezebox Mania: lo que empezó en 2006 como una celebración de cumpleaños para Joel se convirtió en un festival anual en Austin de tributo a la música de acordeón de todo tipo.

Por sus ediciones han pasado Augie Meyers, Santiago Jimenez Jr., Charles Thibodeaux, Ponty Bone, Steve Riley & the Mamou Playboys, Corey Ledet y muchos más.

El encuentro íntimo de dos colegas

Acordeón y guitarra: no hace falta más

Parece una costumbre: cada diez años, Joe Ely ha publicado un álbum en directo. El primero fue Live Shots (1980), grabado en Inglaterra durante su gira como telonero de The Clash. El segundo, Live At Liberty Lunch (1990), y el tercero, Live @ Antone’s (2000), ambos grabados en emblemáticos locales de Austin.

La excepción fue Live Cactus! (2008), sin duda su directo más íntimo. El Cactus Café es un local de Austin por el que han pasado todos los grandes cantautores de americana de los últimos cuarenta años, y en el que muchos texanos como Ray Wylie Hubbard, Rodney Crowell y Alejandro Escovedo, entre otros, se sienten como en casa.

Para la ocasión, Ely adoptó un formato acústico mínimo: solo su voz, su guitarra y el acordeón de su compinche habitual Joel Guzman. El resultado: una sesión cálida y cercana, con magníficas canciones reducidas a su esqueleto, para resaltar el valor de esas composiciones en las que se mezcla el folk, el country, el blues, el storytelling y el tex-mex.

Los dos amigos en uno de sus conciertos

A diferencia de sus otros álbumes en vivo, en este Ely optó por el material más apacible y menos rock. Así, incluía desde canciones primerizas como Because of the Wind (de Honky Tonk Masquerade, 1978) y Letter to Laredo (de Hi-Res, 1984) hasta otros más “recientes” como Maybe She’ll Find Me (de Dig All Night, 1988), Slow You Down (de Love And Danger, 1992), I’m a Thousand Miles from Home (de Letter to Laredo, 1995), Up on the Ridge (de Twistin’ In The Wind, 1998), All That You Need y el Wind’s Gonna Blow You Away de Butch Hancock (de Streets of Sin, 2003), y Miss Bonnie and Mr. Clyde (de Happy Songs from Rattlesnake Gulch, 2007).

También destacaba la presencia de varios temas que ya habían aparecido en Live At Liberty Lunch (el Where Is My Love de Randy Banks) y en Live @ Antone’s (Ranches and Rivers y All Just to Get to You). La única canción que hasta ese momento no se había incluido en ningún álbum de Joe era la versión del White Freightliner Blues de Townes Van Zandt, que aquí interpretaba con Ryan Bingham.

Talento de Ely aparte, sin duda la gran baza de Live Cactus! era el magistral acordeón de Guzman, nada que ver con las florituras repetitivas de Flaco Jiménez. Con su instrumento, iluminaba las canciones con imágenes fronterizas, de cantinas alegres donde corría el tequila.

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