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Jimmie Rodgers, el hombre que lo empezó todo

Creó el blue yodel, cruzó las barreras raciales al grabar con artistas afroamericanos y es aclamado como “el padre del country”, aunque esa etiqueta le queda pequeña. Este es un retrato de su obra, cuando se celebra el día de su nacimiento.

“Representa la música de América. Interpretó las canciones de la gente que amaba, de una nación joven que crecía fuerte. La suya fue una América de raíles brillantes, vagones estruendosos y noches de lluvia, de praderas solitarias, grandes montañas y un alto cielo azul”: así reza la inscripción de la estatua de Jimmie Rodgers en su ciudad natal de Meridian, Mississippi, y sirve muy bien para introducir la figura de este artista seminal.

Aunque es aclamado como “el padre del country”, lo cierto es que este título lo limita, por lo que otro de sus apodos, “el hombre que lo empezó todo”, sería algo más ajustado a la realidad. Rodgers fue una fuente de inspiración para muchos: influyó de forma directa en Gene Autry, Bill Monroe, Ernest Tubb, Hank Williams, Johnny Cash, Merle Haggard, Lefty Frizzell, Hank Snow y Dolly Parton, entre otros.

Creador del blue yodel, mezcla de la música rural blanca (el folk) y negra (el blues), cruzó las barreras raciales al grabar con artistas afroamericanos como Louis Armstrong. Su influjo en el country va desde su forma de cantar y tocar la guitarra hasta el repertorio de canciones que compuso o popularizó. Pero también es posible encontrar su huella en el bluegrass e incluso en el rock’n’roll.

James Charles Rodgers, nacido el 8 de septiembre de 1897, sintió desde muy joven la llamada del espectáculo. Pero la vida lo llevó por otros derroteros, y acabó como guardafrenos en la línea del ferrocarril de Nueva Orleans. De ahí le vino el sobrenombre de The Singing Brakeman, el guardafrenos cantante.

Cuando a los 27 años le diagnosticaron tuberculosis, su carrera como ferroviario se truncó, pero esta tragedia le dio la oportunidad de volver a su primer amor, la música. En 1927 realizaría sus primeras grabaciones y, en 1929, protagonizó el cortometraje The Singing Brakeman, que puede considerarse como el primer vídeo musical.

Aunque tenía los días contados, Rodgers luchó contra su enfermedad y siguió grabando y actuando. Intérprete de fuerza inusitada, su sonido era tan místico como dinámico, además de versátil: no solo cantaba blues y canciones sobre trenes, sino también odas a la madre y al hogar y melodías crooner. En 1933, dos días antes de su muerte –acaecida el 26 de mayo, cuando tenía solo 35 años–, realizó su última grabación.

Entre sus mayores éxitos destacan T For Texas, In the Jailhouse Now, Mule Skinner Blues y Waiting For A Train, entre otras. Fue el primer intérprete incluido en el Country Music Hall Of Fame en 1961, y desde 1953 se celebra en su Meridian natal el Jimmie Rodgers Music Festival.

En 1997 Bob Dylan coordinó el álbum The Songs of Jimmie Rodgers. A Tribute, en el que participaron artistas como Dwight Yoakam, Steve Earle & The V-Roys, Aaron Neville, John Mellencamp, Willie Nelson, Van Morrison, Alison Krauss & Union Station y Mary Chapin Carpenter.

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