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Gillian Welch: retorno al pasado

Gillian Welch: cuentos de moralidad atemporal. Foto: John Chiasson

Imagen en blanco y negro: una chica de aspecto famélico, con un vestido anticuado, parecía recrear una escena de Las uvas de la ira. No era una foto de archivo de la Gran Depresión, era un retrato suyo para la portada de su debut. Repasamos su discografía coincidiendo con el día de su nacimiento, el 2 de octubre de 1967.

Afincada en Nashville, Gillian Welch creció en Los Ángeles, y sus padres adoptivos componían canciones para el show de Carol Burnett. En su etapa universitaria conoció la música de grupos como Camper Van Beethoven, pero también descubrió el bluegrass y se aficionó a los discos de The Stanley Brothers y Bill Monroe.

A finales de los ochenta, se trasladó a Boston, donde imperaban los sonidos de bandas como Pixies y The Breeders. Allí encontraría a Dave Rawlings, un guitarrista de un trío punk que se convertiría en su partenaire creativo. En 1992, la pareja emigró a Nashville.

Welch pertenece a la nueva generación de los neotradicionalistas, y su amalgama de folk, country, blues y bluegrass –es decir, americana– ha cautivado a otros artistas: sus canciones, cuentos de moralidad intemporal, han sido interpretadas por Kathy Mattea, Ryan Adams, Solomon Burke, Tom Jones y Lila Downs, e incluso la mismísima Emmylou Harris incluyó Orphan Girl en su álbum Wrecking Ball (1995).

En su debut Revival (1996), producido por T Bone Burnett y grabado con legendarios músicos de sesión (el batería habitual de Ry Cooder, Jim Keltner; el contrabajista Roy Huskey Jr.; el guitarrista James Burton, antiguo colaborador de Elvis Preskey y Ricky Nelson, y el intérprete de dobro y lap steel Greg Leisz, compinche de Dwight Yoakam), evocó un rico pasado rural con el estilo narrativo honesto característico de los noventa.

Su obsesión revivalista llegaba hasta el punto de grabar algunas de las canciones en sistema monoaural y de recurrir a temas que parecían olvidados: la religión (“soy una huérfana en la autopista de Dios” en Orphan Girl) o el sentimiento de culpa (“díle a todos los niños que el infierno no es un sueño, porque Satán vive en mi máquina de whisky” en Tear My Stillhouse Down).

En sus historias encontramos estampas de tragedia rural (la muerte de una niña en Annabelle, o la vida fracasada de un emigrante que espera ganar un dólar más para volver a su añorado pueblo en One More Dollar) y cuentos de decadencia urbana (la triste vida de las chicas que frecuentan las salas de baile en Barroom Girls.

En Revival predominaban las baladas acústicas folk, basadas en la combinación de guitarras y voces deudoras de las armonías vocales de los Stanley Brothers. Pero también utilizaba cadencias de vals (la romántica Barroom Girls), distorsiones del blues (la cansina Pass You By) y atmósferas de swing malsano (la genial Paper Wings, donde Gillian sugería lo que haría Patsy Cline en un ambiente turbador imaginado por David Lynch).

Dave Rawlings y Gillian, pareja artística perfecta. Foto: Henry Diltz

Con su segundo LP, Hell Among The Yearlings (1998), Welch no defraudó, al seguir de forma coherente la arriesgada propuesta de recuperar la tradición de la América rural, la América de la austeridad y la pobreza. Sin embargo, existían algunas diferencias apreciables.

Por un lado, exploró el lado oscuro de la naturaleza humana, al incluir letras sobre crímenes violentos; por el otro, el sonido era aún más austero (pese a contar de nuevo con T Bone Burnett), al basarse exclusivamente en el dúo integrado por la cantante y su compañero Dave Rawlings. Lo que quedaba era una colección de canciones desnudas, donde el único lujo eran las armonías vocales y unas guitarras cristalinas.

Para contar sus relatos rurales, Gillian utilizaba la herencia del country más primitivo: el hillbilly (The Devil Had A Hold Of Me, Rock Of Ages), el bluegrass (One Morning) y el folk (la intensa Caleb Meyer, la historia de una mujer que mata a un hombre que intenta violarla cortándole el cuello con una botella rota).

No hace falta decir que la languidez era el sonido predominante del disco: en Good Til Now la cantante entonaba como si se hubiera levantado con resaca, y en My Morphine daba una nueva dimensión al yodel al desmenuzarlo y ralentizarlo con su candidez, para describir la droga como un alivio temporal antes de la muerte.

Por otra parte, en el vals Miner’s Refrain conseguía transmitir la angustia de un accidente en una mina; en I’m Not Afraid To Die evocaba el tremendismo de Hank Williams, y en Whiskey Girl contaba la relación de una pareja sin futuro entre brumas y los extraños sonidos de una guitarra fantasmal.

La única nota “discordante” de Hell Among The Yearlings era Honey Now, un breve rock’n’roll de sonido sucio y crudo. Gillian no se considera una cantante folk; pero tampoco puede decirse lo mismo de Bruce Springsteen y, sin embargo, algunos compararon este álbum con el Nebraska (1982) del Boss.

En sus siguientes trabajos, Rawlings asumió las riendas como productor: tras otro ejercicio de austeridad como Time (The Revelator) (2001) –nominado al Grammy al mejor álbum de folk contemporáneo–, llegó Soul Journey (2003), casi una superproducción si atendemos a una mayor riqueza instrumental con músicos como Greg Leisz y Jim Boquist (Son Volt), y la incorporación de batería, bajo eléctrico y órgano, toda una provocación para los puristas del folk de los Apalaches.

En ese cuarto álbum no faltaba la belleza desnuda de las baladas tradicionales interpretadas a solas con su guitarra (Make Me A Pallet On Your Floor; I Had A Real Good Mother And Father, con deslices yodel; One Little Song, delicada como una nana, o I Made A Lovers Prayer, con melancólica armónica), ni los cánticos hillbilly junto con Rawlings (No One Knows My Name).

Pero eso ya lo conocíamos, y Gillian nos maravilló con country-rock melodioso de instrumentación eléctrica en Look At Miss Ohio, y los magníficos Lowlands y Wrecking Ball (nada que ver con la homónima de Neil Young versionada por Emmylou Harris, pero igual de carismática).

Tras ocho años de silencio volvió en 2011 con The Harrow & The Harvest. Sus últimos álbumes publicados hasta el momento recogen material inédito: el doble Boots No 1. The Official Revival Bootleg (2016), editado para celebrar el vigésimo aniversario de su debut, incluía outtakes, versiones alternativas y maquetas, además de varios temas nuevos; y los tres volúmenes de Boots No. 2. The Lost Songs (2020) –reunidos en una caja–, cuarenta y ocho canciones grabadas entre Time (The Revelator) y Soul Journey.

Este año Gillian y David también han lanzado All The Good Times Are Past & Gone (2020), un disco grabado en casa en el que recrean a voz y guitarra algunas de sus canciones favoritas: desde tradicionales como Fly Around My Pretty Little Miss, Poor Ellen Smith y All The Good Times Are Past And Gone hasta temas de Bob Dylan (Señor, Abandoned Love), John Prine (Hello In There), Norman Blake (Ginseng Sullivan), Elizabeth Cotten (Oh Babe It Ain’t No Lie) e incluso el Jackson popularizado por Johnny Cash y June Carter.

Al margen de sus discos como solista, Welch ha colaborado en los dos álbumes de Dave Rawlings Machine, el proyecto de su compañero artístico –A Friend Of A Friend (2009) y Nashville Obsolete (2015)– y en Poor’s David Almanack (2017). En 2000 participó en la exitosa banda sonora de O Brother, Where Art Thou? (Ethan y Joel Coen), que volvió a poner “de moda” los sonidos añejos de raíces. Trabajó de nuevo con los hermanos en La balada de Buster Scruggs (2018) con la canción When A Cowboy Trades His Spurs For Wings, nominada al Oscar.

Gillian también ha participado en varios álbumes de homenaje, como The Songs Of Dwight Yoakam. Will Sing For Food (1998), Return Of The Grievous Angel. A Tribute To Gram Parsons (1999), Avalon Blues. A Tribute To The Music Of Mississippi John Hurt (2001), A Tribute To John Hartford. Live From Mountain Stage (2001), Going Driftless. An Artist’s Tribute To Greg Brown (2002) y Look Again To The Wind. Johnny Cash’s Bitter Tears Revisited (2014).

Además, ha colaborado y grabado con Robert Earl Keen, Emmylou Harris, Nanci Griffith, Ani DiFranco, Ralph Stanley, Ryan Adams, Jay Farrar, The Chieftains, Guy Clark, Old Crown Medicine Show, Norah Jones, Alison Krauss y Jerry Lee Lewis, entre muchos otros.

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