el salmorejo, Raimundo y la rocola

Mientras transcurre la conversación y seguimos andando por los callejones de Córdoba llegamos a la primera parada, el restaurante El Astronauta (en la foto inferior), cuyo dueño, según me cuenta Vacas, es un fan incondicional de Rockdelux y ‘Ruta 66’ (más tarde lo compruebo al descubrir un montón de ejemplares de ambas revistas, algunos realmente muy antiguos). Y primera toma de contacto con los protagonistas: en la mesa ya están comiendo Howe, Raimundo y “Panki”. El norteamericano acaba de llegar tras un agotador recorrido Tucson-Dallas, Dallas-Madrid, Madrid-Córdoba, y el jet lag le invade. Se entera ese mismo momento de que la presentación es esa tarde (creía que era al día siguiente); así que decide irse al hotel a descansar… lo que significa que no podré entrevistarle hasta entonces.

Tras mi estreno con el salmorejo, ha llegado el momento de que Raimundo me cuente su versión de los hechos: “El Lin me llamó, y me dijo: ‘Estoy haciendo una cosa con un americano, de Arizona’. Y le pregunté: ‘¿Está guay?’. ‘Joder, vamos a tocar con él, vente pacá’. Y yo: ‘Bueno, me voy pallá’. Estaban ensayando para el Festival de la Guitarra, y me uní a ellos. Después vine al Festival y tocamos. Luego llegó la grabación. El disco me gusta mucho. Es muy… como no se hacen las cosas hoy en día. Nada de todo superproducido y muy estricto, no. El mismo CD ya suena a vinilo, a hierro, no a plástico. Y después, los cojones que ha tenido él de venir pacá y meterse aquí. ‘¿Qué hago yo con estos cuatro gitanos y con un popero, y yo pistolero?’. El tío tiene muchos huevos”.



Raimundo está habituado a colaborar con artistas internacionales, como lo demuestran sus trabajos junto a B.B. King (en el vídeo superior, con interpretando el tema de Cathy Claret Bolleré) y Björk. Pero reconoce que esta vez ha sido diferente. “Lo que pasa es que a Howe… es que no sé ni pronunciar su nombre, yo le digo ‘Jau’… no lo conocía ni na. Yo era superfan de Björk, estaba enamorado de su voz, y los Sugarcubes molaban mucho. Y de B.B. King no te digo na… A mí ya me sorprendió cuando grabé la primera vez con Camarón. Escuchaba sus discos y no sabía que iba a terminar con él tocando, pero por lo menos pensaba: ‘Está aquí, es más posible’. Pero ellos que están en el quinto coño, no te lo imaginas y de repente te ves tocando con ellos, y te da un subidón que te cagas”.

Y añade: “Con el Howe no ha pasado igual pero después el resultado… Yo por ejemplo le tengo más cariño a Howe porque he convivido más con él. Aunque no sea tan famoso he tenido la oportunidad de estar más con él. A este hombre yo lo he rozado más, ¿entiendes?”. Esa amistad se demostró, entre otras cosas, cuando Amador fue a la casa de Gelb en Arizona (en la foto superior) y tomó contacto por primera vez con los discos de Giant Sand. “Cuando estuvimos con él e íbamos en coche de Bisbee a Tucson, los tenía allí, y le decía: ‘Pónmelos’. Y me dio un par de discos. Tengo unos cuantos, de Giant Sand y también de él. Es muy bueno, me gusta mucho su rollo”.

Después de comer, salimos a la calle. Compruebo que ir con Raimundo provoca situaciones insólitas: un grupo de chicas con traje de faralaes camino de la Feria -mi primer encuentro con la belleza de las mujeres cordobesas, algo realmente fuera de serie-, exclama al verlo “¡Santana!” e insiste en hacerse una foto junto a él. Tras confesarme que está enganchado al vinilo, entramos en una tienda llamada Amigos del Disco. Su dueño es Bartolomé Jaén, presidente de la Asociación de Amigos del Disco.



El ex Pata Negra empieza a revolver entre los estantes y compra el álbum homónimo de Lole y Manuel de 1977 donde aparece fotografiado de muy joven. Le muestro vinilos de Albert Collins y Lucky Peterson y los conoce a todos. Pregunta si tienen algo de Stevie Ray Vaughan. En esos momentos, la antigua rocola (en la foto de la derecha) que preside el establecimiento está sonando, aunque por su antigüedad logra el milagro de transformar una canción de Van Morrison en un vetusto hillbilly de los años veinte. Y en esas parece Murky de ‘Melodías pizarras’ de Radio 3 en busca de material para su programa, junto a Estela Aparisi, la chica de promoción de Eureka, y el colega David Saavedra, en representación de ‘El Mundo’.

Antes de irnos, Óscar García nos hace una foto a Ignasi Julià y a mí con sendos vinilos: él ha escogido bien, la banda sonora de Phantom Of The Paradise (Brian De Palma, 1974); yo, como siempre, en mi línea de freakismo, sostengo entre mis manos un grandes éxitos de Los Indios Tabajaras. Nunca cambiaré…

(continuará…)

About Ciudad Criolla

Ciudad Criolla tiene como objetivo constituirse como un punto de referencia para todos los aficionados a la roots music elaborada en Estados Unidos; una roots music cuyo principal rasgo es, precisamente, su impureza construida sobre una mezcla de influencias.

One response to “el salmorejo, Raimundo y la rocola”

  1. Óscar García says :

    Jajaja! Me encanta ver la foto y recordar el momento en el que la hicimos!

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