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Hank Thompson, el rey del honky tonk swing

Durante más de sesenta años llevó con orgullo la corona de monarca del honky tonk swing. En el día de su nacimiento recordamos uno de sus últimos álbumes, donde recreó algunos de sus temas más conocidos con destacados discípulos.

Unos cuantos datos biográficos para establecer la importancia y categoría de nuestro hombre: Hank Thompson, nacido el 3 de septiembre de 1925 en Waco (Texas), estudió en la Universidad de Princeton cuando Albert Einstein dirigía el departamento de Física; vendió más de sesenta millones de discos en todo el mundo; fue el primer artista country que actuó con un sistema de luz y sonido en sus espectáculos, y su legendario álbum At The Golden Nugget (1961) fue el primer LP country registrado en directo.

Además, su éxito de 1952 The Wild Side Of Life posibilitó la edición del primer single multimillonario en ventas de una artista femenina country, cuando Kitty Wells grabó el mismo año la canción respuesta It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels. Y junto con su guitarrista Merle Travis fue uno de los creadores del rock’n’roll primitivo, influyendo a Bill Haley y Scotty Moore. Impresionante currículum.

El texano Thompson, con su banda The Brazos Valley Boys, llevó la corona de “rey del honky tonk swing” durante más de sesenta años, y conservó ese vozarrón profundo y nasal que siempre suele asociarse al country. Como prueba de que su poderío vocal seguía en activo, en 1997 se atrevió a grabar Hank Thompson And Friends, un disco junto con algunas de las grandes voces del country (pasado y presente), para recrear sus temas más conocidos y alguna que otra versión.

Los partenaires de Thompson en este proyecto eran de lo más variado, y procedían de distintas generaciones: Vince Gill, en el western swing Six Pack To Go; David Ball, en el jazzístico Get The Hell Out Of Dodge, compuesto por el desaparecido Walter Hyatt; el guitarrista Junior Brown, en el rig rock Gotta Sell Them Chickens; Bekka Bramlett, en el fronterizo I Picked A San Antonio Rose, con las filigranas de Flaco Jiménez y su acordeón; el virtuoso de la mandolina Marty Stuart, en Green Light, y el dúo Brooks & Dunn en el honky tonk Hooked On Honky Tonk, compuesto por Wylie & The Wild West.

Pero aún había más sorpresas: Delaney & Bonnie, los progenitores de Bekka Bramlett, en el rhythm’n’blues acústico Dry Bread; el histórico George Jones en Hey George, Hey Hank, un encuentro de titanes donde los dos veteranos conversaban sobre los temas recurrentes de sus canciones (honky tonks, chicas, giras y alcohol); las damas Kitty Wells y Tanya Tucker dándole la réplica a su The Wild Side Of Life con It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels, y, especialmente, el inclasificable Lyle Lovett, en el western swing recitado de Total Stranger, con explosión instrumental dixieland al final.

Thompson también se reservaba algunos cortes en solitario, sin sus ilustres amigos, como el vals I’ll Still Be Here Tomorrow o el magnífico western swing Sobering Up, otro tema, cómo no, dedicado al alcohol.

Con ese disco celebraba más de cincuenta años de carrera, pero daba igual, como si fueran solo cinco: seguía manteniendo la fuerza y la vitalidad propias de las leyendas. Una leyenda que, además, siguió en activo hasta su muerte en 2007. Su último álbum fue Seven Decades (2000).

Por cierto, su vida inspiró la novela de Thomas Cobb Crazy Heart, llevada al cine en 2009 por Scott Cooper, con Jeff Bridges en el papel protagonista.

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