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Randy Travis, La Voz de los neotradicionalistas

Llegar al número uno con un álbum de debut no es una proeza al alcance de cualquiera. El 3 de septiembre de 1986 un tipo de 27 años lo consiguió con Storms Of Life. Fue el inicio de la brillante carrera de un cantante digamos “tradicional”, pero también uno de los mejores crooners del country contemporáneo.

Junto con Dwight Yoakam, Steve Earle y Lyle Lovett entre otros, Randy Travis (nacido en 1959 en Marshville, Carolina del Norte) formó parte de los neotradicionalistas, ese puñado de jóvenes que rompieron con el sonido edulcorado de Nashville para volver a las raíces. Poseedor de la mejor voz de su generación, Travis era también el más ortodoxo de todos ellos, aunque su talento le permitía interpretar soul, blues, góspel y todo lo que se le pusiera por delante.

Y eso que le costó lo suyo: a pesar de tocar la guitarra desde los 8 años y de cantar desde los 14, Randy eligió la vida tumultuosa antes de triunfar. Rebelde por naturaleza, dio con sus huesos en la cárcel por sus escarceos alcohólicos y por robar coches.

La oportunidad le vino a través de un concurso de talentos: la propietaria del club que lo organizaba lo contrató y se convirtió en su protectora (además de mánager y esposa durante casi veinte años). Juntos se fueron a Nashville: después de grabar como Randy Traywick (su nombre real) y de pasear sus maquetas por todas las discográficas, finalmente fue fichado por Warner, que en esos momentos buscaba un cantante joven y atractivo.

Con Storms Of Life (1986) Travis pasó del anonimato al olimpo: el álbum se convirtió en el primer debut country en vender un millón de ejemplares en el primer año de su edición. Lo demás, vino rodado: una nominación al Grammy a la mejor interpretación vocal, actuaciones en el Grand Ole Opry…

Su segundo trabajo, Always & Forever (1987) lo acabó de encumbrar: en 1988, ya era una superestrella con ventas millonarias, varios premios, varios números uno, y hasta su propia tienda de regalos en el distrito de Music Row.

Sus dos siguientes álbumes, Old 8×10 (1988) y No Holdin’ Back (1989) –este último con una espléndida versión de It’s Just A Matter Of Time de Brook Benton– acabaron por confirmar la excelencia de la primera parte de su carrera.

En los noventa, destacaron dos álbumes. El primero fue Heroes & Friends. Duets (1990), un trabajo en el que compartió micrófono con Dolly Parton, Willie Nelson, Merle Haggard, Loretta Lynn, B.B. King, George Jones, Tammy Wynette, Kris Kristofferson, Conway Twitty… ¡e incluso Clint Eastwood!

Otro de los hitos de esa época fue Full Circle (1996), donde reflejó sus influencias (Merle Haggard, George Jones, Lefty Frizzell) para destilar un country estilizado, sin caer en la sensiblería al estilo de Garth Brooks, con el honky tonk más potente (Highway Junkie y la desbocada If It Ain’t One Thing It’s Another), con las baladas ennoblecidas por su gran voz (Price To Pay, Future Mister Me) y con versiones exquisitas (la brillante King Of The Road de Roger Miller, con esa mágica combinación de contrabajo acústico, chasqueo de dedos y coros doo wop).

A partir del año 2000, con Inspirational Journey, inició una etapa dedicada a grabar discos de góspel, y no volvió al ruedo del country hasta 2008, con Around The Bend. En 2011, para celebrar sus veinticinco años de carrera, publicó Anniversary Celebration, interpretando algunos de sus éxitos junto con Josh Turner, Shelby Lynne, Don Henley y muchos más (eso sí, ni Yoakam ni Lovett ni Earle estaban en la selección).

Comparado con sus colegas neotradicionalistas, Travis era un artista muy prolífico que poco a poco fue absorbido por la maquinaria de Nashville, eso sí, sin perder nunca la dignidad y conservando una integridad artística que lo distinguía del country mainstream de Brad Paisley, Kenny Chesney y muchos más.

A lo largo de su carrera, ha publicado una veintena de álbumes en estudio (incluyendo dos navideños), más de una quincena de recopilatorios y dos directos. Ha vendido más de veinticinco millones de discos, ha ganado siete Grammy, varios premios de la Country Music Association y muchos galardones más.

En 2013 se temió por su vida cuando sufrió un derrame que precisó de cirugía para aliviar la presión de su cerebro. A consecuencia de ello, su capacidad de hablar y cantar y su movilidad quedaron seriamente limitadas; desde entonces, ha aparecido poco en público.

Sus últimos álbumes publicados son los dos volúmenes de versiones Influence Vol. 1. The Man I Am (2013) e Influence Vol. 2. The Man I Am (2014) –ambos grabados en 2012, antes de sus problemas de salud– y Precious Memories. Worship & Faith. Hymns & Gospel Favorites (2020), con canciones registradas en una iglesia de Orlando en 2003. El pasado mes de julio apareció el single Fool’s Love Affair, una canción inédita grabada a principios de los ochenta.

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