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Johnny Paycheck, el héroe proscrito de la clase trabajadora

Fue uno de los exponentes con más talento del honky tonk, pero su vida accidentada –marcada por sus devaneos con el alcohol y las drogas, su conducta violenta y sus encontronazos con la ley– eclipsó sus méritos artísticos. Repasamos la trayectoria del crápula supremo, un tipo que dejaría en ridículo a los malotes del trap, cuando se cumplen años de su muerte.

Cantante, compositor, guitarrista, bajista y pedal steel, nacido como Donald Eugene Lytle el 31 de mayo de 1938 en Greenfield (Ohio), Johnny Paycheck empezó a tocar la guitarra a los 6 años y participó en varios concursos de talentos. A los 15 dejó su hogar y viajó por todo el país, cantando en bares y en toda clase de garitos.

En la marina pasó una temporada larga en el calabozo por golpear a un oficial y romperle el cráneo. Tras licenciarse, se fue a Nashville y grabó varios singles de rockabilly bajo el seudónimo de Donny Young. También tuvo éxito como compositor, al escribir los hits Apartment #9 para Tammy Wynette y Touch My Heart para Ray Price.

En la capital del country empezó a trabajar como músico de sesión y cantante de armonías para estrellas como Porter Wagoner, Faron Young, Ray Price y, sobre todo, George Jones, a quien acompañó durante seis años. En la banda de este, además de tocar el bajo y la steel guitar, empezó a ganar reconocimiento como segunda voz, y participó en la mayoría del mejor material de The Possum de los primeros sesenta.

En 1964 adoptó el nombre de Johnny Paycheck (tomándolo prestado de un boxeador de peso pesado de Chicago que llegó a luchar contra Joe Louis) y tuvo éxitos menores en el sello Hilltop con A-11 y Heartbreak Tennessee. Luego formó Little Darlin’ Records con el productor Aubrey Mayhew.

George Jones y Johnny: amigos del alma

Durante los años siguientes grabó en esa compañía algunos de los discos honky tonk más duros de esa época, con letras que exploraban la desesperación y desolación del amor echado a perder. Sin duda fueron sus mejores trabajos, aunque raramente superaron los puestos más bajos de las listas.

Tras el cierre de Little Darlin’, Johnny emigró a la Costa Oeste, donde su carrera fue en declive y acabó cantando a cambio de copas y viviendo en los barrios bajos de Los Ángeles, hasta que en 1971 el mítico productor Billy Sherrill le ofreció un contrato para Epic, tras limpiarlo de sus adicciones, con la intención de convertirlo en estrella: eso sí, con sus habituales producciones ampulosas y llenas de cuerdas.

Así, grabó uno de sus mayores éxitos, She’s All I Got, número 2 en las listas de country. Le siguieron varios Top 10 durante los años setenta, y destacó sobre todo en 1977 el número 1 Take This Job And Shove It (algo así como “Métete este trabajo por el culo”), un himno de la clase trabajadora compuesto por David Allan Coe que le dio fama mundial y lo convirtió en una celebridad.

A mediados de los setenta se adaptó estética y musicalmente al incipiente movimiento outlaw: se dejó barba y melenas y se rebautizó como John Austin Paycheck. Su primer álbum en este estilo fue 11 Months And 29 Days (1976), donde aparecía fotografiado tras las rejas de una celda… una imagen irónica si tenemos en cuenta sus continuos encontronazos con la ley: falsificación de cheques, demandas de paternidad, problemas con el fisco…

Después del relativo éxito de los setenta, su carrera empezó a tambalearse a consecuencia de su comportamiento violento. En 1979 su primer mánager lo demandó; en 1981 un auxiliar de vuelo lo denunció por lesiones tras empezar una pelea en un avión, y en 1982 fue arrestado por la presunta violación de una niña de 12 años. Al final, Epic lo echó.

Johnny, siempre con los currantes ©Hilton Archive / Getty Images

A partir de 1982 deambuló por varios sellos, hasta que en 1985 disparó a la cabeza a un tipo en un bar de Ohio, fue acusado de asalto con agravante y fue condenado a siete años de cárcel. Su sentencia fue conmutada y en 1991 obtuvo la libertad tras una temporada entre rejas.

Desde ese momento, inició una vida “ordenada”: daba charlas antidrogas a los jóvenes y se convirtió en miembro oficial del Grand Ole Opry en 1997. En los últimos tiempos grababa en el pequeño sello Playback Records.

Pero su salud ya estaba resentida tras tantos años de excesos: la diabetes, un enfisema y el asma acabaron con él en un hospital de Nashville el 18 (o 19, según algunas fuentes) de febrero de 2003. A su funeral acudieron George Jones y una representación de los Hell’s Angels (era amigo de Ralph “Sonny” Barger, uno de los iconos de la mítica banda de motoristas).

En un dossier de prensa de Epic, se decía: “Con una historia y una vida como la suya que encaja en el estereotipo de ‘de la pobreza a la fortuna’, lo único sorprendente sobre Johnny Paycheck es que aún nadie haya trasladado su biografía a la pantalla grande. Cambia un par de nombres para proteger a los inocentes y evitar querellas, y tendrías un éxito instantáneo”.

Aunque –hasta ahora– no ha sido objeto de un biopic al uso, su radical estilo de vida fue descrito en 2017 en el primer episodio de la serie de animación Mike Judges Presents: Tales From The Tour Bus, en el que se contaba el incidente –disparo incluido– que lo llevó a la cárcel varios años.

Pistola en mano en la serie “Tales From The Tour Bus”

Cuando el fenómeno outlaw era una pose para algunos, él representaba la autenticidad: tanto en su música como en su trayectoria personal, su actitud desafiante hacia el mundo reflejaba su beligerancia rayana en lo psicótico. “Mi música siempre ha sido sobre la vida y las situaciones”, dijo en 1977.

Paycheck grabó una treintena de álbumes (entre ellos, seis de oro, dos de platino y un doble platino). En su web oficial reconocía influencias de Hank Williams, George Jones y Lefty Frizzell, y daba un sorprendente consejo: “Lo más importante, aléjate de las drogas y del alcohol”. Algo increíble para un personaje que, según han contado sus músicos, se llegó a gastar diecisiéis millones de dólares en cocaína.

Colega de outlaws como Wilie Nelson –con quien colaboró en Willie And Family Live (1978)– y Merle Haggard –con él grabó Mr. Hag Told My Story (1981), además de participar en su álbum 1996 (1996)–, su mejor amigo fue, sin duda, George Jones. Con él publicó en 1980 Double Trouble, un elepé de versiones de rock’n’roll de los cincuenta.

Rescatado por Neil Young (fue su telonero entre 1984 y 1985), Paycheck también fue reivindicado por los representantes del alt. country. Kelly Hogan & The Pine Valley Cosmonauts interpretaron (It’s A Mighty Thin Line) Between Love And Hate en Beneath The Country Underdog (2000) y Catherine Irwin adaptó The Only Hell My Mama Ever Raised en Cut Yourself A Switch (2002).

El homenaje de colegas y alumnos

A pesar de su lado oscuro –un alcohólico que no solo cantaba sobre las peleas en los bares, sino que las vivía–, Johnny Paycheck era, además, un buen cantante de honky tonk, un compositor dotado y un músico respetado. Por todo eso, Robbie Fulks decidió rendirle tributo en 2004 al producir un álbum que reunió a viejas glorias junto con representantes del alt. country.

Lo primero que llamaba la atención en Touch My Heart. A Tribute To Johnny Paycheck –todo un punto a su favor– era que, al contar con una banda “base” –integrada, entre otros, por el propio Fulks, con Dennis Crouch al bajo, Redd Volkaert a la guitarra y el magnífico Lloyd Green, el pedal steel original de Paycheck–, el álbum poseía un sonido unificado y consistente.

De ahí que la interpretación de los temas del homenajeado se centrara en la personalidad de cada artista invitado. Los que sacaron mejor nota fueron Neko Case –con el trotón honky tonk If I’m Gonna Sink (I Might As Well Go To The Bottom)–, Gail Davies & Robbie Fulks –con el excelente Shakin’ The Blues, con la guitarra de Chris Scruggs– y Hank Williams III –con el austero hillbilly I’m The Only Hell My Mama Ever Raised–.

También estuvieron brillantes Jim Lauderdale –con el luminoso I Want You To Know–, Dave Alvin –con el arrollador 11 Months And 29 Days–, Bobby Bare Jr. –con el Motel Time Again compuesto por su padre, con el toque inédito de una trompeta– y Mavis Staples –con la balada con barniz góspel Touch My Heart–.

El resto de participantes en el tributo consiguió buenas versiones de las canciones de Paycheck, pero más ortodoxas en la forma y algo más impersonales: Marshall Crenshaw (I’m Barely Hangin’ On To Me), Dallas Wayne (I Did The Right Thing), George Jones (She’s All I Got), Johnny Bush (Apartment #9), Billy Yates (The Lovin’ Machine) y Mike Ireland (A Man That’s Satisfied).

No podía faltar en este tributo a Paycheck ese himno de los currantes, Take This Job And Shove It, en una versión que reunió a varias generaciones: nada más y nada menos que a Bobby Bare, Radney Foster, Buck Owens y Jeff Tweedy (Wilco). Un buen final para uno de los álbumes de homenaje más conseguidos de todos los tiempos.

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