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Sam Bush, el Rey de Telluride

Sam y su arsenal. Foto: Shelly Swanger

Para un músico, la mejor forma de curtirse es patearse los escenarios. Este virtuoso de la mandolina sabe mucho de esto: desde finales de los sesenta ha cautivado al público en infinidad de locales y festivales, y ha colaborado con Steve Earle, Pam Tillis y Doc Watson, entre muchos otros. En el día de su aniversario recordamos uno de sus álbumes en directo.

Tras grabar su primer disco a los 17 años con el trío Poor Richard’s Almanac, con Alan Munde (banjo) y Wayne Stewart (guitarra y mandolina), Sam Bush –nacido el 13 de abril de 1952 en Bowling Green (Kentucky)– fundó a los 19 New Grass Revival, un grupo que desafió el bluegrass tradicional al integrar otros estilos.

Después de la disolución de New Grass Revival en 1989 –en cuyas sucesivas formaciones tocaron John Cowan y Béla Fleck–, se incorporó a los Nash Ramblers de Emmylou Harris, participando en sus giras y en sus grabaciones durante cinco años.

Aparte de tours con Fleck y Lyle Lovett, es un solicitado músico de sesión (toca mandolina, violín, banjo y guitarra, además de cantar), y ha colaborado con Leon Russell, Linda Ronstadt, Dolly Parton, Kathy Mattea, Steve Earle, Pam Tillis y Doc Watson, entre muchos otros.

Uno de los festivales que más ha frecuentado Bush es el de Telluride, dedicado al bluegrass: de hecho, ha actuado en casi todas sus ediciones –ya sea con New Grass Revival o en sus distintos proyectos–, por lo que es conocido como el Rey de Telluride.

Ice Caps. Peaks Of Telluride (2000), su cuarto álbum en solitario, recogía varios momentos de sus conciertos en ese festival durante la década de los noventa, y capturaba su estilo, que funde el bluegrass con el rock, el pop, el blues y el jazz.

Donde mejor se podía apreciar la versatilidad de Bush era en la elección de sus versiones: el Girl Of The North Country de Bob Dylan (con el virtuoso dobro de Jerry Douglas), el swamp pop Angel To Be de the subdudes (con el acordeón de John Magnie) y el rhythm’n’blues Speak Of The Devil de Sonny Landreth (donde Sam le daba a la mandolina eléctrica).

También se atrevía con el trotón Memphis In The Meantime de John Hiatt, el Hungry For Your Love de Van Morrison y el Sailin’ Shoes de Little Feat (ambos a dúo con John Cowan), el acelerado I Put A Spell On You de Screamin’ Jay Hawkins y el funk Celebrate de Kool & The Gang (en una insólita adaptación a la instrumentación campestre).

Más cerca del bluegrass, Sam también oscilaba entre la fiel adaptación de clásicos –como el acelerado Big Mon de Bill Monroe (donde tocaba el violín y era acompañado por el banjo de Béla Fleck) y el saltarín Lee Highway’s Blues– y la experimentación –la exhibición efectista de The Ice Caps Are Melting y la fusión basada en extensas improvisaciones de Stingray–.

Ya sea con la mandolina, el violín o la guitarra, Sam Bush demostraba ser todo un espectáculo festivo en directo, digno merecedor del título de Rey de Telluride.

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