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Bob Wills, una big band en el Oeste

Su nombre siempre estará asociado al western swing: aunque no inventó este estilo, lo expandió y cambió sus reglas y, de paso, también alteró las reglas de la música popular. A un día de la fecha de su nacimiento recordamos su relevancia.

Bob Wills –nacido el 6 de marzo de 1905 en Kosse (Texas) y fallecido el 13 de mayo de 1975– aprendió a tocar la mandolina, la guitarra y el violín gracias a su padre y a su abuelo, y formó una primera versión de los Texas Playboys en 1934.

A finales de los años treinta, el sonido de las big bands dominaba la música popular: por eso, montó una banda capaz de tocar complejos arreglos jazzísticos, integrada por dos violines, dos guitarras, banjo, piano, contrabajo, trompeta, trombón y saxo.

Para reforzar el ritmo, Wills rompió con las convenciones y fue el primer artista country que incorporó una batería a su formación. Otro de los instrumentos esenciales que contribuyó a forjar su estilo fue la pedal steel guitar de origen hawaiano.

Los Texas Playboys eran una orquesta de baile con una sección de cuerda country –en sus buenos tiempos, llegaron a contabilizar hasta dieciocho componentes– que tocaba canciones pop como si fueran temas de jazz.

El western swing superponía elementos de jazz, swing, dixieland de Nueva Orleans y blues a una melodía country, y estaba dotado de un ritmo que lo hacía especialmente apto para las pistas de baile.

Por eso, difuminó las barreras entre los estilos y, en la década de los cuarenta, los Texas Playboys alcanzaron la fama con hits como San Antonio Rose, Take Me Back To Tulsa y Cherokee Maiden, entre otros.

Caracterizado por la gran variedad y el virtuosismo de sus instrumentistas, el western swing –conocido también como country jazz– triunfó especialmente en los estados de Texas y California.

El éxito de Wills y de otros personajes como Spade Cooley hizo que fuera aceptado y popularizado en Hollywood, y proliferaron las bandas de cowboy swing, imprimiendo también un estilo en el vestir, con sombrero y traje wéstern.

Cuando la popularidad del género declinó, Wills también se vio afectado, pero su influencia fue decisiva: desde los primeros honky tonkers hasta los revivalistas del western swing, generaciones de artistas de country tienen una deuda con él.

En los años setenta, grupos como Asleep At The Wheel y Commander Cody And His Lost Planet Airmen y cantantes como Merle Haggard y George Strait fueron responsables del retorno del western swing a las listas de country.

En los ochenta, un personaje tan peculiar como Lyle Lovett profundizaría en los hallazgos de Wills al frente de su Large Band, y en los noventa la tradición seguiría con The Hot Club Of Cowtown.

En 1993, Ray Benson, el líder de Asleep At The Wheel, congregó a primeras figuras como Suzy Bogguss, Willie Nelson, Lyle Lovett, Dolly Parton, Merle Haggard y George Strait en el disco de homenaje Tribute To The Music Of Bob Wills And The Texas Playboys.

Benson, quien tiene su propia definición para el western swing –“una mágica combinación de una buena melodía, estilo western y ritmo swing”–, reconocía así el papel decisivo de Wills como uno de los creadores del “swing del Oeste”.

En 1998 se publicó otro disco de homenaje a cargo de uno de los grupos de Jon Langford, The Pine Valley Cosmonauts: Salute The Majesty Of Bob Wills. The King Of Western Swing, con las aportaciones de Neko Case, Jimmie Dale Gilmore y Sally Timms, entre otros. En esta página podéis leer la crítica del álbum.

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