discos, podcasts

Blues 2020: corredores de fondo y embajadores

Koko-Jean & The Tonics: rhythm’n’blues hecho en Barcelona

En esta segunda y última parte dedicada a citar (no a listar ni a puntuar) los discos de blues y aledaños que más me gustaron este año, me centraré en los artistas con una carrera considerable a sus espaldas y en los que difunden la palabra desde otras latitudes. Sí, porque también encontramos blues en México, Costa Rica, Sierra Leona, Francia, Italia y, claro está, en España.

Mike FlaniginRooster Blues
Johnny NicholasMule And The Devil
Shawn PittmanLet It Go
Bobby MackTalkin’ To You On The Telephone
Waylon ThibodeauxOur Life’s Another Old Blues Song
Sonny LandrethDon’t Ask Me
Kenny BrawnerMeet Me In The Alley
Johnny Iguana44 Blues
Jimmy MaddoxChicken Shack Boogie
Anthony Geraci With Dennis Brennan Jelly, Jelly
Sugar Ray And The Bluetones featuring Little CharlieThe Night I Got Pulled Over
Roomful Of BluesPhone Zombies
Robert Cray BandThis Man
Duffy BishopLove Grown Cold
Tinsley EllisUnlock My Heart
Nora Jean WallaceI’m A Blues Woman
Dean RosenthalPlay Me Like A Fiddle
Vienna Carroll & The FolkYou Better Mind
Darrell ScottLow Down Blues
Ruthie Foster Big BandRunaway Soul
John Fusco And The X-Road RidersHottest Part Of The Flame
Misty BluesSwing My Blues
Lloyd JonesTurn Me Loose
Zakiya HookerWhat Am I Gonna Do
Martin LangJuicy Lucy
Jim Quick And CoastlineBuzzin’ And Swingin’
Cary MorinJamie Rae
Crystal ShawandaBlame It On The Sugar
JW-JonesSnatchin’ It Back
Evelyn RubioCruel
Jose RamirezI Miss You Baby
Dom PipkinYour Cooking
Jimmy Regal And The RoyalsMy Confession
Errol LintonRain In Your Life
Stewart LindseyTurn Me Around
Izo FitzRoyPushing Buttons
The James Hunter SixHe’s Your Could’ve Been
Itziar YagüeWe Make A Good Team
Iker Piris And His Dual ElectrasDance
Blas PicónHoka Hey
Lluís ColomaKetchup On The Keys
RambalayaAin’t Gonna Put No Flowers On Your Grave
Koko-Jean & The TonicsMake A Man Out Of You
Los Fabulosos BlueshakersVoodoo Voodoo
Mingo Balaguer Happy To Meet My Baby
Victor Puertas & Max GenouelSeñorita Juanita
The Chainsaw Blues CowboysThe Wild Bunch Massacre
Dan MuddShake Money
Bai Kamara Jr. & The Voodoo SniffersCan’t Wait Here Too Long
Josh Teskey & Ash GrunwaldSomething With Feel

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Del poderío de Texas a la colorista Louisiana

La primera parte de esta selección estará dedicada a los bluesmen consagrados, es decir, los que llevan bastante tiempo en esto sin llegar a la tercera edad. Y empezaremos con cuatro artistas texanos.

Mike Flanigin empezó como guitarrista con The Red Devils y después formó parte de la banda del club Antone’s. Allí decidió cambiar la guitarra por el Hammond B3. Viajó a Nueva York para aprender del organista Big John Patton y tocó con Jimmy Smith, Brother Jack McDuff y Jimmy McGriff; además, es uno de los integrantes del Jimmie Vaughan Trio. Este año ha publicado West Texas Blues, con la guitarrista Sue Foley y el batería Chris Layton (Double Trouble): una colección de versiones, como este Rooster Blues de Lightnin’ Slim con todo el shuffle de Texas.

Aunque fue líder del grupo de western swing Asleep At The Wheel, el cantante y guitarrista establecido en Texas Johnny Nicholas siempre ha estado fascinado por la música del sur de Louisiana, en cuya escena se curtió. Mistaken Identity, su octavo álbum en estudio, es un regreso al lugar donde creció musicalmente en los setenta, y en él se acompaña de Josh Baca (acordeon), Max Baca (bajo sexto) y Scrappy Jud Newcomb (guitarras, mandolina, voces). Escuchamos Mule And The Devil.

El guitarrista y cantante Shawn Pittman es de Oklahoma, aunque se le asocia a la escena de Texas desde que se instaló en Dallas en los noventa. En su currículo encontramos giras con Susan Tedeschi, grabaciones con Double Trouble y actuaciones con James Cotton y Pinetop Perkins. Make It Right! es su decimotercer álbum, y Let It Go un arrastrado tema propio en un disco con versiones de James Brown, Eddie Taylor, Albert King y Junior Kimbrough.

Como Denny Freeman, Derek O’Brien y Jimmie y Stevie Ray Vaughan, el cantante y guitarrista texano Bobby Mack ayudó a definir el sonido del blues de Austin de finales de los setenta y principios de los ochenta, y ha compartido escenario con Albert Collins, Buddy Guy y Otis Rush. El directo Texas Blues Guitar Live, grabado en 1997 pero editado este año, es un complemento al documental Texas Blues Guitar de 2019. Escuchamos Talkin’ To You On The Telephone.

Y de Texas pasamos a Louisiana. Waylon Thibodeaux es un violinista y cantante de Houma, y define así su estilo: “Es una mezcla: es cajun, pero no demasiado tradicional; es zydeco con una pizca del sonido de Nueva Orleans, una pizca del swamp pop del sur de Louisiana, una pizca de country y un poco de rock’n’roll que seguro te hará bailar”. En Here We Go Again, con el armonicista Johnny Sansone, muestra su lado más blues con versiones de J.J. Cale, Willie Nelson y Edgar Winter y temas propios como esta joya del swamp pop titulada Our Life’s Another Old Blues Song.

Aunque es originario de Canton (Mississippi), el cantante y guitarrista Sonny Landreth, apodado The King of Slydeco, lleva años establecido en Louisiana. Blacktop Run, coproducido por él, R.S. Field y Tony Daigle, es su primer álbum en estudio desde Bound By The Blues (2015). El acústico Don’t Ask Me es un tema de Steve Conn en el que la virtuosa guitarra de Landreth se acompaña de cajón, ukulele bajo y acordeón solista.

Pianistas de ritmos trepidantes

Seguimos ahora con cuatro pianistas. Kenny Brawner, originario de Augusta (Georgia) y exlíder de la banda Raw Sugar, creció escuchando a Ray Charles. Su estilo incorpora elementos de jazz, blues, rhythm’n’blues y funk. Cross Water Blues es un álbum grabado en Italia y Nueva York con la producción y colaboración del guitarrista Luca Tozzi. En él mezcla blues de Chicago y soul-blues al estilo de Ray Charles, cuyo repertorio ha interpretado en varias ocasiones. Meet Me In The Alley es un tema propio con sabor a Nueva Orleans.

El teclista de Filadelfia Johnny Iguana estuvo obsesionado desde los 15 años por el blues de Chicago. Influido por Otis Spann y Junior Wells, formó parte de la banda de este último. A partir de ahí, ha tocado y grabado con Otis Rush, Buddy Guy, James Cotton y muchos más. Líder del grupo de Chicago The Claudettes, Johnny Iguana’s Chicago Spectacular! es su primer álbum como solista, y en él colaboran John Primer, Lil’ Ed, Billy Boy Arnold y Bob Margolin. 44 Blues es una versión de Roosevelt Sykes.

Pianista, cantante y productor, a lo largo de tres décadas, Jimmy Maddox ha tocado y ha grabado con artistas de blues, country y rock. Sus influencias declaradas son Ray Charles, Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Little Richard, Jimmy Smith, Booker T, Leon Russell, James Booker, Floyd Cramer y Jimmy Swaggart. A pesar de su título, Pinetop’s Ghost no es un álbum de tributo a Pinetop Perkins, sino que incluye temas propios y versiones de Jimmy Reed, Charlie Rich o esta de Amos Milburn, la recitada Chicken Shack Boogie.

El último pianista es Anthony Geraci, nacido en 1954 en New Haven, Connecticut. Miembro original de Sugar Ray And The Bluetones y de Ronnie Earl & The Broadcasters, ha grabado con Big Walter Horton, Carey Bell, Big Jack Johnson, Charlie Musselwhite, Lazy Lester y muchos más. En Daydreams In Blue, acreditado con el cantante y armonicista de Boston Dennis Brennan, también lo respaldan los guitarristas Monster Mike Welch y Walter Trout. El slow Jelly, Jelly es un tema de Earl Hines, con solo de Welch.

Bandas, guitarristas y todos los demás

Geraci también aparece en Too Far From The Bar, el nuevo álbum de Sugar Ray And The Bluetones. El cantante y armonicista Sugar Ray Norcia (Stonington, Connecticut, 1954) fue líder de Roomful Of Blues, y en este trabajo se acompaña del guitarrista Charlie Baty aka Little Charlie –cofundador de Little Charlie And The Nightcats, fallecido el pasado 6 de marzo–. En el recitado teñido de swing The Night I Got Pulled Over también participa otro guitarrista célebre, Duke Robillard.

Y hablando de Roomful Of Blues –que también lideró Robillard hasta 1979–, esta banda formada en Providence (Rhode Island) en 1967 ha vuelto con In A Roomful Of Blues, su primer álbum en estudio en nueve años desde Hook, Line & Sinker (2011). Con el cantante Phil Pemberton al frente, ofrece una mezcla de blues, zydeco, baladas, funk de tintes latinos y rock’n’roll vintage. Phone Zombies es un tema humorístico dedicado a la gente que está colgada del móvil.

Robert Cray no necesita presentaciones. El cantante y guitarrista (Columbus, Georgia, 1953) ha regresado con That’s What I Heard, producido por el batería Steve Jordan y nominado al Grammy a mejor álbum de blues tradicional. El productor reconoce que buscaba un sonido como el de los primeros discos de Sam Cooke, y en el disco encontramos versiones de Bobby “Blue” Bland, Major Lance, Don Gardner y Billy Sha-Rae, junto con temas de Cray como este sinuoso This Man con ecos de Marvin Gaye.

Cantante californiana en activo desde las setenta, Duffy Bishop empezó en grupos de rock a los 16 años, ha sido telonera de Etta James, Ruth Brown, Lou Rawls, Bo Diddley (quien la calificó de “peligrosa”) y The Neville Brothers, y la han descrito como “una fuerza de la naturaleza y una intérprete inolvidable y apasionada que desafía cualquier etiqueta”. I’m Gonna Do What I Want! es su primer álbum en cinco años y el noveno de su carrera. El jazzístico Love Grown Cold es una versión de Paul deLay.

Tras ver a B. B. King en concierto, Tinsley Ellis (Atlanta, 1957) decidió ser guitarrista de blues. Debutó a mediados de los ochenta, y considera como sus héroes a los tres Kings (B.B., Albert y Freddie), Carlos Santana y Hound Dog Taylor. Grabado en Nashville y coproducido por Ellis y Kevin McKendree (John Hiatt, Delbert McClinton), Ice Cream In Hell es descrito por el bluesman como el disco con el sonido más crudo de su carrera y con más guitarras que nunca. Escuchamos el potente Unlock My Heart, de sonido muy texano.

La cantante Nora Jean Wallace (Greenwood, Mississippi, 1956) creció escuchando el blues de Howlin’ Wolf, pero también el góspel de Mahalia Jackson y The Staples Singers. Empezó su carrera en Chicago en 1976. En 1985 Jimmy Dawkins la vio actuar y la fichó para su banda. Con BluesWoman vuelve de su retiro dieciséis años después de Going Back To Mississippi (2004), con el que se convirtió en una figura habitual de la escena de Chicago. I’m A Blues Woman es una poderosa declaración de principios donde describe con su vozarrón los hechos de su vida que le han dado “el derecho a cantar blues”.

Cantante y guitarrista de Maryland en activo desde mediados de los setenta, Dean Rosenthal ha vuelto en 2020 con Mid Atlantica. Roots & Tides II, nueve años después de South County Dirt (2011). En él demuestra su habilidad para mezclar blues con pop, jazz y rock. En este Play Me Like A Fiddle con voz distorsionada también toca la armónica.

En su tercer álbum Harlem Field Recordings, la neoyorquina Vienna Carroll incluye una colección de canciones originales y reinvenciones políticamente cargadas de clásicos del blues y el góspel y temas tradicionales, como el espiritual You Better Mind, popularizado por Bessie Jones. Está acompañada por el grupo The Folk, con Stanley Banks (George Benson) al bajo, Newman Taylor Baker (Joe Henderson, McCoy Tyner) al washboard y Keith Johnston (Jon Hendricks) a la guitarra, y cuenta con las colaboraciones de Nioka Workman (Anthony Braxton, David Murray) al chelo y Henrique Prince (Sun Ra Arkestra) al violín.

Darrell Scott (London, Kentucky, 1959) es, de hecho, un cantautor country que ha colaborado con Steve Earle, Sam Bush, Emmylou Harris, Guy Clark, Jimmie Dale Gilmore, Mary Gauthier, Dan Tyminski y muchos más. Pero en Sings The Blues Of Hank Williams, con la complicidad de Danny Thompson (bajo) y Reese Wynans (órgano), en lugar de recrear temas conocidos del rico catálogo country de Williams, profundiza para encontrar melodías más oscuras que se centran en el material más blues. Un ejemplo de ello es este Low Down Blues.

Ruthie Foster, cantautora de blues y folk de Austin nacida en 1964, lo tenía claro con Live At The Paramount: pretendía recuperar el espíritu de las grabaciones de Ella Fitzgerald cuando interpretaba temas de Duke Ellington arropada por la orquesta de Count Basie. Grabado en 2019 en el centenario teatro Paramount de Austin, acompañada de su Big Band –guitarra, teclados, bajo, batería, diez metales y tres coristas–, ofrece versiones de Johnny Cash, The Staple Singers y Sinatra, además de temas propios como este espectacular Runaway Soul. Nominado al Grammy al mejor álbum de blues contemporáneo.

Guionista y productor, además de cantante y multinstrumentista, a finales de los setenta John Fusco viajó por el sudeste de Estados Unidos en busca de bluesmen desconocidos, y escribió el guion de la mítica película Crossroads (Walter Hill, 1996). Tras su debut con The X-Road Riders en 2019, ha regresado con John The Revelator, un doble álbum de veinte canciones (dieciocho originales) que mezcla blues, góspel, rock y jazz, en el que colaboran Cody Dickinson (batería), Risse Norman (voz) y Sarah Morrow (trombón, exlíder de la banda de Dr. John). Escuchamos el pantanoso Hottest Part Of The Flame.

Gina Coleman, una vocalista en activo desde principios de los noventa con el grupo folk-rock Cole-Connection, descubrió el blues en 1999, tras interpretar a una cantante de góspel en una obra de teatro. Creó Misty Blues, una banda de Massachusetts que rinde homenaje a las mujeres de su tiempo, enraizada en la tradición del blues, pero con influencias de soul, jazz y funk. En su noveno álbum, Weed ‘Em & Reap, explora los problemas de nuestras complejas relaciones interpersonales. A él pertenece el vodevilesco Swing My Blues.

A lo largo de su carrera, el cantante y guitarrista de Portland Lloyd Jones ha tocado con Robert Cray, B.B. King, Charlie Musselwhite, Bonnie Raitt, Dr. John, Stevie Ray Vaughan, Roy Orbison y un largo etcétera. Su sonido mezcla blues, funk y soul, muy al estilo del texano Delbert McClinton. Precisamente este, además de Kevin McKendree, Kenneth Blevins y Teresa James, colabora en el séptimo álbum de Jones, Tennessee Run, del que escuchamos la canción Turn Me Loose.

Zakiya Hooker, hija del legendario John Lee Hooker, es una cantante versátil a gusto tanto con el blues como con el jazz. En 2015 empezó a tocar la guitarra porque quería implicarse más en su música y escribir las canciones de la forma que las sentía y escuchaba. Desde Keeping It Real (2009) no había publicado ningún álbum en estudio, y ahora vuelve con Legacy, el primer trabajo que produce y en el que ha compuesto todas las canciones, como esta What Am I Gonna Do.

A lo largo de tres décadas, el cantante y armonicista de Chicago Martin Lang ha tocado con leyendas como Tail Dragger, Willie Buck y Little Arthur Duncan, influido por el sonido de Junior Wells. Su nuevo disco es Bad Man, una colección de versiones y temas originales, con Billy Flynn y Frank Krakowski a la guitarra, Dean Haas a la batería, Tom Morris (Illinois Slim) al bajo y Dave Waldman al teclado. Escuchamos el instrumental Juicy Lucy.

Cantante, teclista, trompetista y armonicista de Carolina del Norte con más de veinte años de carrera y una docena de álbumes, con Revival Jim Quick –con su grupo Coastline– ha pretendido volver a las raíces del blues, el soul y el swamp pop de los cincuenta y los sesenta. El disco se grabó en marzo de este año, en una iglesia convertida en estudio, y se utilizó material vintage: micros, mesas de mezclas e instrumentos. A él pertenece Buzzin’ And Swingin’.

Cary Morin, cantante y guitarrista de origen nativo americano, explica que su séptimo álbum, Dockside Saints, producido por Tony Daigle, es un proyecto que se remonta a 2018, cuando un amigo suyo “pensó que mi estilo de blues Piedmont de tocar la guitarra y componer encajaría en los ritmos y sonidos del cajun y el zydeco”. Así, reconoce la inspiración de la cultura de los antiguos nativos del sur y su peregrinación anual al valle del Mississippi. En la mayoría de canciones cuenta con el acompañamiento de violín y acordeón, como en este Jamie Rae.

Paradas en Canadá, México y Costa Rica

Tras el repaso a las novedades de artistas norteamericanos consagrados, llegamos a los embajadores del blues en otros países. Y empezamos con el vecino Canadá. Crystal Shawanda es una cantante nacida en la reserva Wikwemikong en 1983, que debutó en 2008 con Dawn Of A New Day y ha sido comparada con Janis Joplin y Beth Hart. Al principio quería dedicarse al country, pero un ejecutivo de Nashville le dijo: “No sé si los nativos americanos tienen sentido en el country”. Church House Blues es su sexto álbum, el cuarto de blues de su carrera, y en él participan The McCrary Sisters (coros). Escuchamos su estupenda voz en Blame It On The Sugar.

El cantante y guitarrista canadiense JW-Jones ha tocado con Buddy Guy y ha teloneado a George Thorogood, entre otros. Tras Live (2018) ha publicado Sonic Departures, grabado en parte durante el confinamiento, con una banda de diecisiete músicos que incluye trece metales. “Este álbum suena más grande y más amplio que nunca”, ha comentado. Snatchin’ It Back es una versión de Clarence Carter con un inicio sorprendente.

Seguimos en el continente americano, pero nos trasladamos al sur, con la cantante y saxofonista de Ciudad de México Evelyn Rubio. Su vida cambió al trasladarse a Houston y conocer a Calvin Owens, trompetista y líder de la banda de B.B. King, quien le ofreció grabar con él los álbumes La mujer que canta blues (2007), en castellano, y Hombres (2014), en versión bilingüe. “El blues no tiene fronteras”, puede leerse en su web, y su quinto álbum en estudio, Crossing Borders, es una buena prueba, donde incluye temas en inglés y algunos traducidos al castellano, como este sensual Cruel con scat incluido, o una versión del Bésame mucho en clave de blues de preguerra.

Y de México a Costa Rica: Jose Ramirez es un cantante y guitarrista que, a sus 32 años, ha tocado con Buddy Guy, Anson Funderburgh, Janiva Magness, Mark Hummel y Bryan Lee, entre otros. En 2020 ha conseguido el segundo puesto en el International Blues Challenge de Memphis. Su debut es Here I Come, grabado en Austin, producido por el guitarrista Anson Funderburgh, con The Texas Horns, Jim Pugh a los teclados, Wes Starr a la batería y Nate Rowe al bajo. I Miss You Baby es una elegante versión de T-Bone Walker.

¡Ay, el british blues (y soul)!

Saltamos a Europa, a Gran Bretaña en concreto. Dom Pipkin es un pianista y cantante de Londres, especializado en sonidos de Nueva Orleans, muy influido por Professor Longhair, Dr. John, Huey Smith y James Booker. C’mon Sunshine es su primer álbum en solitario sin su banda habitual, The Iko’s, y este Your Cooking, un instrumental al estilo de la rumba de Nueva Orleans.

También de Londres –en concreto del sur– procede Jimmy Regal And The Royals, un trío integrado por el cantante y armonicista Joff Watkins, el guitarrista Corin Williams y el batería Sammy Samuels. Late Night Chicken, editado en su propio sello Lunaria Records, es su segundo álbum, influido por el Hill Country Blues y con alguna incursión en el blues africano, con la colaboración de Diabel Cissokho a la kora. El título del disco proclama su amor por la música de raíces del sur de los Estados Unidos, así como su relación con la comida rápida de su ciudad. Escuchamos My Confession.

Y en las calles y el metro de Londres empezó tocando el cantante y armonicista Errol Linton. Su sonido mezcla blues con reggae, ska, soul y jazz. No Entry es su sexto álbum, acompañado por su banda habitual: Kenrick Rowe (de The Specials) a la batería, Petar Zivkovic al piano, Adam Blake a la guitarra y Lance Rose al bajo. Algunos han dicho que Errol nació para grabar este disco. A él pertenece el blues-funk Rain In Your Life.

Alguno se preguntará qué hace Dave Stewart, la mitad del dúo de synthpop Euryhtmics, en este repaso. El compositor, guitarrista y productor británico participó como narrador en el documental Deep Blues. A Musical Pilgrimage To The Crossroads (1992), dedicado al blues del Delta, y fue el productor ejecutivo de su banda sonora; en 1999 se acercó al blues con el score de Cookie’s Fortune (Robert Altman, 1999), y en 2016 lanzó Spitballin’, su primer álbum con el cantante de Louisiana Thomas Lindsey. Amitié es su segundo trabajo juntos, y Stewart lo describe como “blues extraño”, con la voz ambigua de Lindsey, como en este tema, Turn Me Around.

La cantante londinense Izo FitzRoy debutó en 2017 con Skyine, una fusión de góspel, funk y soul. En 2020 ha lanzado su segundo álbum, How The Mighty Fall, grabado entre París, Londres y Sheffield con tres productores, con sección de metales y un coro góspel, en el que sigue la misma línea, como demuestra este arrollador Pushing Buttons en el que despliega su poderosa voz.

Terminamos en Gran Bretaña con The James Hunter Six, el grupo liderado por James Hunter, un cantante y guitarrista que pasó de tocar en las calles de Londres a actuar con Van Morrison. Nick Of Time es el cuarto álbum de la banda –al margen de sus trabajos como solista–, e incluye tremendas canciones como esta He’s Your Could’ve Been con sabor a clásico.

La olvidada (pero valiosa) escena española

Aunque la prensa –generalista y especializada– nos haga creer que en España solo hay grupos indies de perfil soso, bandas mainstream que lo mismo valen para un roto que para un descosido y “artistas” urbanos de vergüenza ajena, existe una importante escena de blues. Que no hablen de ella es otra cosa, y es su problema. Pero aquí no somos como los demás, por suerte: ni iguales ni diferentes, solo mejores.

La cantante vasca afincada en Madrid Itziar Yagüe ha debutado este año con Delicious, un EP de seis canciones compuestas por ella. Como dije en el artículo que le dediqué, We Make A Good Team es una perfecta balada swamp pop a lo Dale & Grace o Cookie & The Cupcakes cantada a dúo con el bluesman Emilio Arsuaga, con el saxo tenor sedoso de Luis Carpizo y la juguetona armónica de Víctor Barceló.

Otro vasco, nacido en Tolosa en 1979, es el cantante y guitarrista Iker Piris, un bluesman que graba en solitario –como el anterior Solo (2019)–, con banda o en este nuevo proyecto Iker Piris And His Dual Electras, en trío, junto con los franceses Abdell B. Bop (contrabajista) y Andy Martin (batería). Electra, masterizado por Mike Mariconda, cuenta con las colaboraciones de Víctor Puertas, Greg Izor y Nico Wayne Toussaint. Escuchamos el trepidante tema Dance.

Y de Euskadi a Catalunya. Ya hablé aquí del proyecto Aires de tormenta, un libro de Manuel López Poy al que acompaña un disco con el mismo título. El cantante, armonicista, percusionista y compositor Blas Picón escribió una serie de canciones inspiradas en los relatos que integran la obra. En el álbum también han participado Mario Cobo (producción y guitarra), Alfonso Alcalá (contrabajo), Óscar Rabadán (guitarra), Víctor Puertas (piano) y D.C. Wallace (clarinete). La canción Hoka Hey corresponde al relato Ningún día es bueno para morir. El título hace referencia al grito de guerra del jefe sioux Caballo Loco: “Hoy es un buen día para morir”.

Picón suele colaborar en uno de los múltiples proyectos de Lluís Coloma. Pero este año, el pianista barcelonés de boogie-woogie ha editado Piano Solo, un disco instrumental en el que ha querido trascender los límites del estilo por el que es internacionalmente conocido para acercarse a otros sonidos –brasileños, jazzísticos, incluso “clásicos”– con versiones de Zequinha de Abreu, Keith Jarrett, Duke Ellington y King Oliver, entre otros. No es la primera vez que graba en solitario: la anterior fue en Rockin’ My Blues In Chicago (2011). Ketchup On The Keys es uno de los temas propios de Piano Solo, más fiel al boogie-woogie.

Rambalaya es un supergrupo integrado por el batería Anton Jarl –principal compositor de la mayoría de canciones–, Jonathan Herrero (voz), Héctor Martín (guitarra), Matías Míguez (bajo), Fernando Tejero (piano y Hammond), Pol Prats (saxo tenor y barítono) y David Pastor (trompeta). Todos ellos, músicos de la escena blues, soul y rock’n’roll de Barcelona, procedentes de Los Mambo Jambo, A Contra Blues, Koko-Jean & The Tonics y Flamingo Tours. Su debut Rambalaya, producido por Dani Nel·lo, toma como modelo el rhythm’n’blues de los cincuenta y los sesenta, como demuestra el tema Ain’t Gonna Put No Flowers On Your Grave, tan bueno que parece una versión.

Anton Jarl también es uno de los componentes de Koko-Jean & The Tonics, grupo barcelonés liderado por la cantante Koko-Jean Davis (voz, ex The Excitements) y completado por Dani Baraldés (guitarra) y Víctor Puertas (Hammond). En 2020 han debutado con el EP Hair Whip, producido por Dani Nel·lo, una poderosa mezcla de soul, blues y rock’n’roll, como prueba este Make A Man Out Of You, compuesto por Davis. A finales de este mismo año han publicado otro EP, Please, Mr. Milton, un homenaje a Little Milton, de nuevo con Nel·lo a la producción (y también al saxo).

Bajamos por la península hasta el País Valencià. Allí nos encontramos a Los Fabulosos Blueshakers con Shake Your Mojo!, su tercer disco tras un EP y un directo, mezclado por Mike Mariconda. El grupo valenciano de rhythm’n’blues vintage, integrado por la potente vocalista Lizzy Lee, el armonicista Jorge Gener, el guitarrista Ricardo Gener, el contrabajista Paco Rubiales y el batería Juanjo Iniesta, ha contado en esta ocasión con el refuerzo de Spencer Evoy (MFC Chicken) al saxo y Gabriele Del Vecchio al piano –en esta canción, el Voodoo Voodoo popularizado por LaVern Baker, y en otras–.

Excomponente de la Caledonia Blues Band y de otras formaciones como The Blues Blasters y The Blues Intruders, el cantante y armonicista sevillano Mingo Balaguer ha grabado una quincena de álbumes y ha tocado con Charlie Musselwhite, Gary Primich, Sugar Ray Norcia, Kenny Neal y Raimundo Amador, entre otros. Su nuevo disco es Blue Shadow, grabado con Oriol Fontanals (bajo), Paul San Martin (piano y órgano), Guillaume Destarac (batería) y Pablo Sanpa y Kid Carlos (guitarras). A él pertenece el desenfrenado Happy To Meet My Baby.

Y de Europa a las Antípodas

Cruzamos nuestra frontera para irnos a Francia, aunque el primer caso es más bien una coproducción entre ambos países: la del cantante, armonicista y teclista catalán Víctor Puertas y el cantante y guitarrista galo Max Genouel, acompañados por Hugo Deviers (batería) y Julien Dubois (bajo). En su debut Recording Session incluyen temas propios y versiones de Chuck Berry, T-Bone Walker, Sam Cooke o, en el caso de Señorita Juanita, Earl Hooker.

James Chainsaw (voz y percusión) y Erich Chainsaw Zann (guitarra y armónica) forman el dúo francés The Chainsaw Blues Cowboys, y definen su sonido cinematográfico como “Dirty Fucking Blues With Gospel Spirit”, a caballo entre Sergio Leone y Rob Zombie y caracterizado por un instrumento de percusión llamado farmer foot drum. Tras The Good, The Bad & The Chainsaw (2013) y For A Few Chainsaw More (2015) vuelven con otro título de reminiscencias wéstern, The Magnificent Seven Part I, al que pertenece The Wild Bunch Massacre.

Dejamos el continente europeo con una parada en Italia. Daniele Gigli, alias Dan Mudd, es un cantante, guitarrista y compositor de voz áspera que mezcla en su sonido blues, soul, rock y funk. Después de The Blue Sessions (2019), un álbum de versiones en directo, ha llegado Big Gun, con canciones originales, como esta Shake Money.

Terminamos con los artistas más exóticos. Bai Kamara Jr. nació en 1966 en Bo Town (Sierra Leona), se educó en Londres y vive en Bruselas (donde su madre fue embajadora). En Salone, producido, arreglado y compuesto por él (además de tocar todos los instrumentos y poner todas las voces), combina el blues con sus raíces. “El blues siempre ha estado en el corazón de mi viaje artístico y fue el vehículo perfecto y obvio para expresar mis sentimientos e inspiraciones musicales para esta expedición a las raíces de mi herencia africana”, asegura. Escuchamos Can’t Wait Here Too Long.

Para el final, dos cantantes y guitarristas australianos: Josh Teskey, integrante de The Teskey Brothers, y Ash Grunwald, reunidos en Push The Blues Away, un álbum de blues acústico con ocho temas, dos de ellos versiones –Preachin’ The Blues de Son House y The Sky Is Crying de Elmore James–, grabado en una cinta analógica en cinco días con solo guitarra, voces, armónica y golpes de pie. Según Grunwald, “fue hecho como debería ser cualquier buen disco de blues en mi opinión: espontánea e instintivamente”. A él pertenece Something With Feel.

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