Archive | julio 2010

medio hombre medio guitarra

Y llegamos al final de este recorrido por Córdoba junto a Howe Gelb y Raimundo Amador. Como dije al principio, el artículo se publicó en una versión reducida en el Rockdelux de julio-agosto. Aquí se ha enriquecido considerablemente con datos, imágenes y vídeos.

Sin embargo, esta última entrega es totalmente inédita, y quedó fuera por cuestiones de espacio (si en lugar de tres páginas hubieran sido cuatro, como yo quería y como correspondía a un tema de portada… por otros personajes mucho menos interesantes se han hecho cuatro páginas… en fin…).

A lo que iba: aquí está la entrevista con Raimundo sobre su nuevo disco. Cuando la hice aún desconocía cuál sería el título y la fecha de publicación, detalles que en los últimos días parecen haberse desvelado. En cualquier caso, aquí está… (por cierto, la foto inferior es, cómo no, de Óscar García).

Pese a sus múltiples colaboraciones aquí y allá, dentro y fuera de nuestras fronteras, Raimundo Amador ya tiene listo su nuevo trabajo, después de un largo proceso de elaboración que empezó con la composición de canciones hace cuatro o cinco años. “He tenido todo ese tiempo para ir escogiendo temas. He podido tener cien ideas, y de ahí pues he cogido seis o siete. Y luego hay una versión de Eric Burdon y los Animals que ha traducido Santiago Auserón, y que también me ha dado un tema. También creo que va a ir una canción que Antonio Vega hizo para mi disco antes de morir, y vamos a rescatar su guitarra de la maqueta. No se parece a su estilo para nada, tiene un rollo Led Zeppelin pero por bulerías”.

En un principio, la publicación del disco estaba prevista para el 7 de junio, pero finalmente se retrasará hasta septiembre u octubre. Tampoco está decidido el título. “Tenemos uno, ‘Medio hombre medio guitarra’, pero no es seguro, aunque me gusta mucho. Hay una canción que se titula así; me la hizo un poeta que también es médico homeópata y me conoce desde muy joven, desde crío, y me dijo: ‘Te he hecho este tema porque te veo medio hombre, medio guitarra’. Él escuchaba a Hendrix, y como es de Jerez, también escuchaba flamenco, le gusta mucho la familia Montoya”.

Raimundo está entusiasmado con su nuevo álbum, y lo considera su trabajo más personal. “No quiero que suene igual que los anteriores, quiero que suene más un poquito como lo que ha hecho Howe Gelb en su disco, más oscurito; no tan brillante, de esos que te duele el oído cuando le das al volumen. Quiero que sea todo sutil; que tenga caña, pero que tú puedas darle fuerte al volumen, y lo puedas aguantar, que no te moleste. Creo que estoy consiguiendo ese sonido. A lo mejor a la gente le va a chocar, y lo digo de antemano. Ya está dicho”.

Junto al CD con catorce canciones, el álbum incluirá un DVD en directo. “Una fiesta, con Manuel Molina de Lole y Manuel, Tomasito, el guitarrista Moraíto de Jerez, el Lin, su hermano Nani, Juan de Juan el bailaor… una fiesta a tutiplén. Una fiesta, lo que es una fiesta, grabada a nuestro rollo. Vamos a escoger cuatro cosillas, porque si ponemos toda la fiesta, el DVD podría durar siete horas. Y también llevará un making of”, explica.

traduttore, traditore!!!!

Imaginemos la situación: ni Howe Gelb habla castellano (solo chapurrea algunas palabras, como en The Ballad Of Lole y Manuel) ni Raimundo Amador (ambos en la foto superior de Óscar García) se defiende con el inglés. En esas circunstancias, ¿cómo es posible sacar adelante una aventura como Alegrías? El de Arizona lo tiene muy claro: “He aprendido que a veces es un gran alivio no hablar el idioma del otro. Hay otras formas de comunicación en marcha. Las sonrisas y las carcajadas, las lágrimas y el sudor, las canciones y las jams. Eso funciona mucho mejor que las meras palabras y refleja de forma mucho más precisa los sentimientos de los demás. Puedes liarte mucho intentando articular palabras. Demasiado peso, demasiada gravedad. El hecho de no hablar es una forma de liberar a cada uno de la gravedad de la situación y flotar más en los sentimientos”.

Y reconoce: “Por supuesto, a veces hay alguna confusión. Pero me siento cómodo con eso. Me gusta estar en lugares donde puedo disfrutar de la voz humana por su timbre y tono, su melodía e inflexión, sin los detalles de las palabras enturbiando la mente con demasiada información. ¿Te has fijado alguna vez en la sonrisa de una mujer que no puede hablar tu idioma o la risa de un niño antes de que haya aprendido alguna palabra? Esas expresiones hablan al corazón espléndidamente”.

Raimundo explica las tribulaciones lingüísticas de forma más expresiva: “Yo de vez en cuando le doy unas palizas, pobre, porque no puedo parar de hablar. Y a veces estamos en Madrid y se viene conmigo solo y le pregunto: ‘¿Te has enterao?’. Y dice: ‘No, pero bueno…’. Y yo le hablo y le hablo. Él me habla algo, un poquito, pero yo le hablo mucho. Y el tío, el pobre… de algunas cosas sí… Nos enrollamos y sabemos que a lo mejor no nos enteramos, pero nos miramos a la cara y a los ojos y más o menos sabemos de qué va el rollo un poco, ¿no? No de qué va, sino de si hay mal rollo o buen rollo. Hay mucho feeling. Y Fernando Vacas siempre dice: ‘No, si tú y Howe os entendéis perfectamente’. No nos entendemos, pero estamos, y yo me hincho de hablar”.

Más allá de las palabras, el entendimiento entre ambos ha sido sobre todo musical: “¡Hombreeeee, hombreeee! B.B. King dijo eso. Le preguntaron cómo nos entendíamos. Y contestó: ‘Nosotros, para hablar lo hacemos a través de traductores, hablamos un poco con las manos, pero cuando cogemos las guitarras, ahí no hay más que un idioma, el de la música’. Con la música no hace falta traductor”.

(continuará…)

bellezas andaluzas entre toneles

De nuevo la comitiva se traslada a otro escenario, esta vez con el loable objetivo de cenar: en este caso, Bodegas Campos, un célebre restaurante lleno de toneles firmados por personajes famosos de todo pelaje: de José María Ruiz Mateos a Jesulín de Ubrique. Joan Vich Montaner, su mánager en España, retrata a Howe ante el barril de Concha Velasco, cuya inscripción resulta de lo más adecuado: “¡Alegría! Hemos nacido para la alegría”.

El lugar es de lo más pintoresco. Así lo describen en su página web: “Bodegas Campos se ubica en un importante conjunto de casas históricas, al menos tres de las cuales están fechadas antes de 1706. Una de ellas, la de Santo Dios, aparece citada en la documentación que, en 1989, Córdoba presentó para solicitar que su casco histórico fuera declarado Patrimonio de la Humanidad. El resto pertenecen al marquesado de Cortes de Graena. Entre las peculiaridades de la casa, destacan los típicos patios cordobeses, los capiteles visigóticos, las andanas de botas de roble del interior, firmadas por visitantes ilustres, y una rica colección de carteles taurinos que decoran las paredes”.

En ese ambiente, y entre elaborados canapés y vino y cervezas a discreción, mantengo conversaciones con Gabriel Núñez, el director de la revista ‘Boronía’, una magnífica publicación dedicada a la creación contemporánea, que tras una primera etapa entre 1988 y 1989 ha vuelto a la carga con fuerza. A un número cero acompañado de CD, le ha seguido un monográfico sobre flamenco, con un DVD de La Noche Blanca del Flamenco celebrada en Córdoba en 2009. Gabriel me invita a la presentación de ese número especial (que incluirá un ensayo general de Howe Gelb And A Band Of Gypsies) y a La Noche Blanca de este año, pero por desgracia declino la apetitosa oferta por culpa de mis obligaciones laborales (coincide con las fechas de cierre del número de julio-agosto de Rockdelux).

Me relaciono con otros asistentes a la celebración en Bodegas Campos, como uno de los componentes del grupo cordobés de folk y americana Jubilee, que primero trae el CD y luego el vinilo de A Place Called Home (a la derecha). Y como no podía ser menos, teniendo en cuenta que a mi lado también está Ignasi Julià -divertidísimo compañero en este periplo cordobés-, acabamos hablando de nuestras respectivas revistas, entre intentos de arreglar la prensa musical en España, comparación de métodos de trabajo y confesiones, como la mía al reconocer que, en el fondo, soy más “rutero” que “rockdeluxero” por mis gustos musicales y extramusicales (encima esa noche llevo una camiseta de Johhny Cash para acabar de corroborar mis argumentos).

Y claro, inevitablemente me fijo en las bellezas que circulan por el lugar. Una preciosa rubia llamada Rafaela se sienta en el rincón que comparto con Óscar García. Nos cuenta que viene de Madrid. Le presto el ejemplar del número cero de ‘Boronía’ que me ha pasado Gabriel Núñez, y estoy a punto de regalárselo… hasta que aparece un chico con una escayola en un brazo y Rafaela, en lugar de escribirle una simple dedicatoria, le dibuja un retrato. Me parece un gesto precioso. Tampoco puedo dejar de sentirme impresionado por una espectacular pelirroja con unas plataformas que aún acrecientan más su ya alta estatura, la gran (en todos los sentidos) Rakel Winchester (en la foto inferior), otra personalidad de la escena local. Y bueno, last but not least está Teresa Molina, una compositora colaboradora de Eureka Records, cuya alegría me alegra (y valga la redundancia) la noche.

La próxima parada es el bar Amapola (detalle del interior en la foto inferior), uno de los clásicos de la noche cordobesa al que accedemos a través de un garaje (“estacionamiento”, como reza el cartel) en el que hay colgado un cartel de Manuel Benítez el Cordobés. Intento no despegarme de Teresa en lo que queda de noche; tengo el presentimiento de que me contará cosas interesantes, como su pasión por la natación en general y por el agua, que le llevará a cambiar de ciudad en busca de una que tenga mar; le pregunto si conoce Rockdelux y me dice que no lee ni ve televisión ni nada de nada.

Pero algo se fragua en la calle, bajo la luna llena y con una suave brisa: tras varios conatos, al final se monta el pollo en la terraza en un improvisado escenario con Amador tocando la guitarra y varios espontáneos, entre ellos Rakel (puede verse abajo en la instantánea de Óscar García). Howe deambula cerca, pero los gritos de “arráncate, Jau” no parecen tener mucho efecto. La juerga termina a las seis de la mañana en casa de Fernando, con un Raimundo estelar. Y yo que me lo pierdo…


(continuará…)

de Marte a Arizona vía Córdoba

Antes de la canción Broken Bird & The Ghost River, la mujer de “Panki”, Inma, recita un poema: “Crees que vas a estar para siempre, pero solo estás de paso”. ¿Es una metáfora de este proyecto, o tendrá continuidad y podemos esperar más discos con Band Of Gypsies? Howe suspira: “Uno puede esperar cualquier cosa, pero es mejor hacer como los daneses y tener pocas o ninguna expectativa. Aparentemente, eso les ha convertido en el pueblo más feliz del planeta”.



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Lo que sí es seguro que este año se editará un nuevo disco de Giant Sand, grabado en Dinamarca, con el que se celebrará el 25 aniversario del debut de la banda, Valley Of Rain (Enigma, 1985). Gelb también ha participado como actor (además de encargarse del soundtrack) en Mars (Geoff Marslett, 2010; en el vídeo superior), una historia espacial ambientada en Marte rodada con la técnica rotoscópica utilizada en Una mirada a la oscuridad (Richard Linklater, 2006), y ha compuesto la banda sonora de Lightbulb (Jeff Balsmeyer, 2009; en el vídeo inferior), la increíble historia del inventor de un abridor de cerveza parlante.



La última pregunta es obligada. Gelb vive en Arizona, ese estado donde la gobernadora Jan Brewer ha provocado la polémica con la ley sobre la inmigración y donde anteriormente otro gobernador, Evan Mecham, canceló el Día de Martin Luther King. ¿Qué se siente al vivir en un estado con este tipo de políticos? “It’s crazy, is loco! Es muy excitante. Es un gobierno de dibujos animados. Es como Fox, que emite las mejores cartoons: tienen ‘Los Simpsons’, ‘Padre de familia’, ‘Futurama’… Y cuando ves las noticias, es como si aún estuvieras viendo dibujos animados. Así es el gobierno en Arizona”.

Finalmente, y con cierto retraso, se celebra la presentación de Alegrías, revestida de acto institucional con la presencia del teniente de alcalde de Cultura, Rafael Blanco, quien habla del amigo “Jau, al que todos conocéis”. Y declara sentirse “muy satisfecho” porque el músico norteamericano ha elegido Córdoba para grabarlo, siendo un productor de la ciudad –Fernando Vacas- el que se ha encargado del trabajo. “Es un placer que grandes figuras de la música como Howe Gelb se enamoren de nuestra ciudad y unan su experiencia vital a lo que han visto aquí”.

Howe y su Band Of Gypsies tocan tres temas del álbum ante un público muy variopinto, incluido familias que paseaban por la calle con el niño a cuestas. Las cámaras de TVE lo graban para el informativo de La 2. La técnica me juega una mala pasada: intento registrar en vídeo la primera de las canciones, pero la cámara se cuelga. No podré tener mi minuto de gloria en YouTube. Pero aquí podéis ver las imágenes tomadas por alguien que no tuvo problemas con las máquinas.



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(continuará…)

más allá de la mujer morena

En el proyecto “gitano” de Howe Gelb, junto a las inestimables aportaciones de Fernando Vacas, Raimundo y sus colegas, es de justicia destacar la participación en las mezclas de John Parish (en la fotografía superior de J.C. Cuevas, junto a Howe y Vacas). “De hecho fue Fernando quien lo sugirió. Y siempre busco alguna excusa para trabajar con John. Se ha convertido en un hermano leal desde que acudió cuando mi amigo Rainer estaba muriendo de cáncer cerebral. Pero en este caso también ayudó mucho porque pude explicarle de forma muy detallada cómo quería que sonaran las canciones y qué poner o sacar en las mezclas, lo que hubiera sido casi imposible con alguien que no tuviera el inglés como primera lengua. Y confío en su oído, tras haber trabajado con él antes en varias sesiones, para hacer lo que no puedo explicar”.

Uno de los elementos que más llama la atención de Alegrías es su portada, un cuadro de Julio Romero de Torres de 1917 –técnicamente, un óleo y temple sobre lienzo de 161 x 157 centímetros-, que también da título al álbum. “Cuando estaba marchándome de un restaurante en Córdoba, me fijé en esa reproducción en la pared y me quedé clavado. Había algo en ese cuadro que parecía representar lo que estaba pasando en el tejado de Fernando. Más tarde, ‘Panki’ me dijo que el guitarrista de la pintura era su abuelo. Y entonces todo cobró sentido”. De hecho, la identidad del misterioso guitarrista ha sido objeto de diversas especulaciones, como se explica en esta página.

Curiosamente, algunos expertos en la obra de Romero de Torres, como por ejemplo Mercedes Valverde Candil, dicen que este cuadro muestra unas “alegrías tristes”, por la actitud hierática y distante de la bailaora -la catalana Julia Borrull (en la foto inferior)-, y que únicamente las palmas de la gitana y la sonrisa de Carola, sobrina del autor, situada algo detrás, demuestran esa alegría que el título sugiere.

Gelb tiene su propia lectura: “Me identifico con el guitarrista que probablemente nunca tocó antes en esa posición, pero a quien le pidieron hacerlo para la composición de la pintura. Pero al hacer eso lo asumió como un reto personal y su rasgueo fue captado en esa posición. Y eso es lo que me encanta –en una conversación telefónica posterior, Howe me contó que descubrió que ese guitarrista solía tocar así, y que no era una pose forzada para el cuadro–. La bailarina parece más feliz que la mayoría de bailarinas de flamenco, y las mujeres que la rodean están contentas de que ella esté delante para celebrar lo que es ser una mujer. Y todas saben también lo estúpidos que son los hombres, y se ríen sobre lo que tienen que soportar mientras mágicamente traen a más humanos a este mundo. Mientras el hombre solo puede manejar la chispa, ellas parecen personificar el fuego entero”.

(continuará…)

el banco de canciones, Gainsbourg y Rainer

Si se presta atención a los créditos de Alegrías, se observa que varias canciones fueron escritas hace años (la más antigua, en 1986). De hecho, el primer single, Uneven Light Of Day –con un precioso vídeo realizado por Maria Mochnacz, colaboradora habitual de PJ Harvey, y que podéis ver al final de este post- es un tema incluido en el álbum de Giant Sand Storm (1987; en la foto de la izquierda), que puede escucharse en esta página. Y no es el único caso. “Me he preguntado por qué compuse tantas canciones tan rápidamente e hice tantos discos cuando empecé a grabar. Siempre sentí que comencé demasiado tarde, a los 28 años. Y como siempre fui un rocker indie, necesitaba hacer muchos discos para que la banda siempre pudiera actuar y comer. Era una necesidad y no me planteaba si era imposible, así que solo lo hice. Ahora tengo tantas en el ‘banco de canciones’ que a veces, cuando necesito alguna, voy y retiro fondos como si sacara dinero. Solo es cuestión de pensar cuál de las viejas canciones encajará mejor. Y cuando las tocamos ahora, la inspiración proviene de nuevo material, y se convierten en nuevas canciones”.



Y añade: “Hice lo mismo con mi anterior disco en solitario con el coro gospel’Sno Angel Like You (Thrill Jockey, 2006; en la foto de la derecha)-. Es la misma ética de trabajo”. En Alegrías, Howe descartó traer los viejos discos para que la banda escuchara las versiones originales de las canciones. “Hubiera sido un error. Lo que hice fue decir: ‘Esta es una canción de hace mucho tiempo de ese grupo raro llamado Giant Sand’. Lo hago más como si yo no fuera el compositor, y me acerco a ella como si aprendiera la canción de otro. Así la veo de forma diferente. Cuando empecé a entender los patrones y acordes del flamenco, pude mirar mis viejas canciones y pensé que eran similares en su progresión”.

Aparte del flamenco, hay en Alegrías algunas canciones con sabor a bossa nova, como Broken Bird & The Ghost River, Where The Wind Turns The Skin To Leather y The Ballad Of Lole y Manuel. Esta última, además, posee una sensualidad que recuerda al Gainsbourg de Je t’aime… moi non plus a lo sureño. “Probablemente estás en lo cierto. Fue en esos ritmos mutuos donde los gitanos y yo nos encontrábamos a menudo, formando una especie de triángulo. Y Fernando estaba viendo una colección de vídeos de Serge Gainsbourg mientras yo permanecía en su casa durante las grabaciones, así que… quizás sí”.

Decido exponer a Howe mi teoría de que la etiqueta americana ha alcanzado una dimensión internacional, fuera de las fronteras de Estados Unidos, y que puedes encontrar grupos de ese estilo en Francia, España o en cualquier parte. ¿Es Alegrías un nuevo paso en esa globalización? “La americana es música americana hecha por americanos que se han reunido en un lugar procedentes de todos los puntos de la tierra. América es una gran idea porque es un melting pot (crisol) de gente de todas partes. Los americanos solo son terrícolas como tú y como yo”.

Aunque eso de descubrir al mundo nuevos sonidos y artistas de otras culturas, como hace Gelb con su disco, ¿no le puede convertir en una especie de Ry Cooder? “Creo que eso es algo muy amable de tu parte. Gracias. Es el mayor honor que alguien me ha sugerido. Ry Cooder, esos asombrosos héroes, hacen la vida mejor. Cuando empecé a dedicarme a la música hace mucho tiempo, mi amigo Rainer (en la foto superior) me ayudó a descubrir cosas que los jóvenes y otras personas desconocían; podía ser una canción, o un intérprete como J.B. Lenoir, o Jimmie Rodgers, y eso cambió mi vida. Si tengo el honor de hacer lo mismo, sería feliz, pero no puedo asumir esa responsabilidad”. De hecho, en directo Gelb demuestra su amor por los clásicos, como cuando en su concierto con Band Of Gypsies en Barcelona interpretó una espléndida versión del tradicional Wayfaring Stranger, con el apoyo de Raimundo.



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(continuará…)

el misterioso disco robado de Lole y Manuel

La expedición se traslada al Centro Flamenco Fosforito de la Posada del Potro, donde tendrá lugar la presentación de Alegrías. Llega Howe y se hace la sesión de fotos, primero junto a Raimundo y después con el resto del grupo. Finalmente, a las 20.30 consigo llevarme a Gelb al interior de una de las salas: tengo veinte minutos para la entrevista. Le recuerdo esa anécdota, cuando vivía en una cabaña en Joshua Tree (California), en el desierto de Mojave, y solo tenía tres casetes: el Swordfishtrombones (1993) de Tom Waits, la banda sonora de Ascensor para el cadalso (Louis Malle, 1957) de Miles Davis, y una cinta de Tomatito. Y ahora, veinte años después, ha grabado con Amador, quien colaboró con Tomatito. ¿Ha sido como cerrar el círculo? “Lo descubrí cuando grabamos la introducción de ‘Cowboy Boots On Cobble Stone’. Cuando Raimundo tocó me recordó a cuando escuchaba a Tomatito, aunque era más que él… como si fuera el origen, la fuente”.

Pero el verdadero origen de Alegrías está en el primer disco de Lole y Manuel, Nuevo día (1975; portada en la foto superior y contraportada en la inferior). “Fernando vino a un concierto que hice en el exterior de un museo en Sevilla. Me regaló ese álbum. Estaba intrigado. Lo dejé tras el escenario con todas mis cosas para tenerlas a salvo hasta que terminara mi actuación. Era una zona protegida por los guardias del museo. Cuando acabé, fui a recogerlo todo. ¡El disco había desaparecido! Probablemente los guardias se lo quedaron. Pero eso aún me intrigó más, el pensar que era tan valioso. Fernando me dijo que todo el mundo en España lo había tenido en algún momento. Algún tiempo después, en Huelva, fuimos a un pequeño bar musical. El dueño era el camarero. Tenía un montón de vinilos, y entre ellos encontré el de Lole y Manuel otra vez. Me dijo que tenía dos copias y me dio una. Fue entonces cuando supe que algo había empezado… y todavía no ha acabado”.

Y llega la pregunta del millón: normalmente, cuando hablamos de fusión pensamos en algo muy estudiado, pero en este caso fluye de forma natural, no parece el capricho de un turista yanqui. ¿Cómo se consigue eso, si además tenemos en cuenta que ha sido un proyecto de más de tres años de elaboración? En la respuesta de Howe encontramos, además, las claves de su método de trabajo: “No tardó tres años en hacerse. Fue más bien que yo pasé tres años sin querer acabarlo. Pero la mayoría de canciones nuevas se hicieron muy rápidamente. Nunca hago planes; son el enemigo del estado. Los planes son para la gente que confía en el papel. La gente que necesita set lists. Hace tiempo decidí tomar otro camino, para bien o para mal: el camino de la improvisación, como los jazzmen de la época del be bop. Cambian su música cada vez que tocan. Seguí esa vía incluso aunque no estaba tan cualificado como ellos. Escucho unas mil variaciones en mi cabeza cada vez que voy a tocar una vieja canción, así que ese es mi jazz”.

En 1963, cuando Johnny Cash utilizó trompetas mariachi en Ring Of Fire, en cierta forma revolucionó el country. Uno tiene la tentación de establecer símiles con Alegrías, algo que Gelb desmiente en el acto. “No, las únicas revoluciones son las 33 1/3 por minuto del disco (y hace el gesto de girar el vinilo). No puedo tocar flamenco, pero adoro las guitarras. Los gitanos fueron una gran inspiración. Escucho a Led Zeppelin, a Charlie Christian y a Robert Johnson en ellos. Es la maestría del instrumento en su forma más pura. Pero los ritmos siempre me derriban como a un jinete de toros en un rodeo. Y adoro esa caída. Es una buena monta. Un corto arranque de asombrosa energía y pasión. Llena el vacío con un fuego y un corazón nostálgico revelándose. Quizás mis ritmos son más perezosos, más lentos, más southwestern. Esto es el sudoeste español; y Arizona está en el sudoeste de los Estados Unidos. Creo que hay muchas similitudes”.

(continuará…)