literatura

La biografia «definitiva» del rei del rock

A la seva edició de dilluns, La Vanguardia es feia ressò de la publicació del que es considera la biografia definitiva d’Elvis Preley, els dos volums de Peter Guralnick Último tren a Memphis i Amores que matan, en una notícia titulada Elvis, mujeres y rock and roll. I, com és habitual, a l’article hi havia una greu imprecisió.

Sigue leyendo «La biografia «definitiva» del rei del rock»
Uncategorized

la gira de la constel·lació Hidra de Tom Waits

Un dels avantatges de tenir bons contactes a MySpace és que et permeten tenir accés de primera ma a informacions que t’interessen. Així, com a integrant de la llista d’amics de Tom Waits, el 2 de maig vaig rebre un missatge on se m’avisava que a partir del 5 de maig, a la pàgina oficial del cantant, es podria veure una roda de premsa de Waits. I això ja em va picar la curiositat: Tom Waits fent una roda de premsa? Parlem del mateix personatge? Què voldria anunciar?

Ahir vaig rebre un altre missatge on tot començava a tenir sentit… o no. Deia el següent: «Tom només té una paraula per a tu per saber de la seva propera gira estiuenca Glitter and Doom: PEHDTSCHJMBA».

Misteri resolt: l’artista de la veu aiguardentosa va presentar la seva gira estiuenca Glitter and Doom ahir dilluns a través d’un vídeo on, suposadament, responia a les preguntes dels periodistes. Espereu a veure la sorpresa final.

En aquesta singular compareixença davant la premsa, Waits no va aclarir quina banda portaria o si seria una gira en solitari, però va presentar l’acrònim PEHDTSCKJMBA com a paraula guia del Glitter and Doom Tour. En realitat, aquest mot agafa la primera inicial de cada ciutat de la branca nord-americana de la gira, que comença el 17 de juny a Phoenix, i acaba el 5 de juliol a Atlanta. En aquesta pàgina podeu veure totes les dates, per si voleu anar als Estats Units ara que el dòlar està tan baix.

L’inclassificable artista va explicar que si s’observa el recorregut de la gira en un mapa, té la mateixa forma de la constel·lació Hidra.

I ara bé el més important: tot i que de moment només hi ha concerts previstos als Estats Units, en el vídeo diu que anirà a Europa, i fa una referència on menciona «d’Espanya a Dublin». Serà veritat? I en aquest cas, tornarà a passar de llarg per Barcelona, o el podrem gaudir per fi (i esperem que en un lloc en condicions)? A veure si els del Grec encara ens donaran una sorpresa…

Uncategorized

lunfaverseante, tigrero y relojeador

En el Rockdelux d’aquest mes, i com a complement de l’informe sobre Naïve que he escrit, em van demanar una entrevista amb Daniel Melingo, un artista argentí que ha actualitzat el tango amb les seves gravacions en el segell Mañana. Creat per Eduardo Makaroff, fundador de Gotan Project, Mañana és una de les discogràfiques més interessants distribuïdes per Naïve, una aposta entusiasta per el futur del tango i les altres músiques argentines (milonga, candombe, murga) en la qual, curiosament, las fusions amb l’electrònica brillen per la seva absència. Però després em van demanar també una entrevista amb Juan Carlos Càceres, un altre artista de Mañana. El resultat final publicat a la revista és una barreja de totes dues entrevistes, considerablement escurçades, i a sobre amb el títol canviat. Per això, penjaré aquí les entrevistes tal com eren en un principi.

I començaré amb la de Melingo. El poeta Luis Roldán escrivia el 1916 una de les lletres que el va fer més famós: «Maldito tango que envenena con su dulzura cuando suena, maldito tango que me llena de tan acerba hiel. Él fue la causa de mi ruina, maldito tango que fascina… ¡Oh tango que mata y domina! ¡Maldito sea el tango aquel!». Gairebé un segle després, un altre poeta, Luis Alposta, utilitza el mateix títol, reprès per Daniel Melingo en el seu recent àlbum Maldito Tango (Mañana-Naïve, 2008). Després de passar per grups de rock com Los Abuelos de la Nada (on va coincidir amb Andrés Calamaro) i Lions In Love, pioner del mestissatge en el Madrid dels 80, Melingo va iniciar el seu projecte com intèrpret de tango.

El título de tu anterior disco «Santa Milonga» (2005) presuponía un sentimiento de adoración o santificación del género, en cambio «Maldito Tango» parece todo lo contrario, como una demonización del tango. ¿Es así? «Santa Milonga» era una suerte de compilado europeo del sello Mañana de tres trabajos míos anteriores. Encierra canciones de mi primer álbum «Tangos Bajos» (1998), de «Ufa!» (2001) y de un tercer disco que quedó inconcluso porque me ofrecieron este compilado, y del que se incluyeron dos canciones.

«Maldito tango» es un poema de Luis Alposta, pero ¿tiene algo que ver con la canción del mismo título interpretada por Libertad Lamarque? No sabía que ella cantaba una canción titulada así, mira qué curiosidad…

Has puesto música a poemas olvidados de autores clásicos (Enrique Cadícamo, Celedonio Flores, Dante A. Linyera, Carlos de la Púa) y contemporáneos (Luis Alposta), en lugar de caer en el camino fácil de hacer versiones de temas conocidos. ¿Hay una labor de investigación, de arqueología en tu trabajo? Sí, exacto. Digamos que entre líneas en este álbum hay diferentes corrientes de trabajo. Por un lado, el tipo de selección de poetas: buceé en su obra poética, tanto con Enrique Cadícamo como Celedonio Flores o Carlos de la Púa, que son grandes letristas de tango. Pero fui a buscar en su obra poética, en poesías que no estuvieran musicalizadas. Es lo que hago con Luis Alposta en vida. Voy a musicalizar sobre la poesía que tiene ya una contundencia en sí misma. Y al poner música también hago un trabajo de investigación, con una melange de instrumentos que fueron utilizados a lo largo de la historia del tango, como el trombón, la sierra con arco, el vibráfono, el violín corneta… Es una suerte de orquestación libre con las musicalizaciones de los poemas, como una ventana al pasado de nuestros poetas lunfardos. El nombre del álbum no lo digo como una expresión, sino como un puente que trazo entre los poetas malditos y nuestros poetas lunfardos. Por eso escojo poetas muy pesados, como Celedonio Flores, que ha escrito «Mano a mano», por ejemplo. Y sus obras son muy breves: excepto Cadícamo, que fue un escritor muy prolífico, la obra poética de Carlos de la Púa, por ejemplo, la encuentras en un volumen muy chiquito que se llama «La crencha engrasada», con 28 poemas. Celedonio Flores mismo, tiene cantidad de letras de tango, pero su obra poética se reduce a dos libros. La de Dante Linyera es una obra que también se encierra en un solo librito. Son todos poetas de la primera mitad del siglo XX, la época contemporánea a Gardel.

El hecho de utilizar el lunfardo: ¿crees que supone una dificultad a la hora de ser entendido en otros países? Mucha gente de Buenos Aires, siendo porteña, no entiende las palabras del lunfardo. Pero va más allá de lo que puedas entender. Ahora mismo vengo del norte o de países que están muy lejos del español y de poder entenderlo, y mucho menos el lunfardo. Hay otra comunicación, creo que es más la curiosidad del estilo que el entender los textos. El lunfardo es un idioma que comenzó en las cárceles a principios del siglo XX. Después pasó al lenguaje coloquial en los años 20, 30 y 40, y después, en los 40, directamente a género literario. Por eso hoy día no se concibe escribir una letra de un tango si no hay por lo menos una palabra de lunfardo, un guiño de lunfardo. Estamos hablando de un idioma coloquial olvidado pero hoy día podemos decir que los porteños hablamos con un montón de palabras de lunfardo: cana (policía), mina, guita, bondi, son palabras que son deformaciones de diferentes idiomas de inmigrantes que fueron a parar a Buenos Aires, y así se conformó.

Desde tu debut en la música, ¿cómo has llegado al tango después de pasar por grupos de rock? ¿Fue más una evolución personal que artística? Comencé por el tango porque toda mi familia del lado de mi madre son poetas, bailarines, músicos de tango, gente de su medio… Comencé mis estudios a los 15 años en el Conservatorio Nacional, luego estuve en la Universidad de Música a los 18. A los 20 me metí en el rock y me hice conocido, pero mis comienzos no fueron allí. El rock es un género que aprendí a hacer, como el tango, cuando volví y empecé a componer tangos, y aprendí a ejecutar el tango. Porque lo lleva mi sangre, pero de ahí a poder ejecutarlo profesionalmente hay un paso, que tuve que hacer a mi vuelta de España en el año 96. Cuando volví a Buenos Aires tras diez años en España coincidió con que decidí involucrarme con el tango y estudiar su técnica, canto lírico y tal. Para cantar tango se requiere bastante técnica, no sólo es llevarlo en la sangre.

Sorprende que estando en un sello como Mañana, que pertenece a uno de los componentes de Gotan Project, no hayas caído en la tentación de la fusión con la electrónica como otros. Me he dedicado mucho tiempo y me sigo dedicando a la electrónica, pero por una cuestión estética decidí hace ya más de diez años, con este proyecto personal del tango, que la cuestión electrónica no se notara.

Una de las cosas que llama la atención es que utilizas instrumentos poco usuales en el tango: acordeones y guitarrones mexicanos, metales, cajón, sierra musical… Bueno, el tango cada década fue transformándose. Tal vez se conoce más el tango que se baila, el que llamamos orquestal, con formación típica de cuatro bandoneones, cuatro violines, piano y contrabajo. Pero hay muchas maneras de hacer tango, muchas épocas de tango, hay gran cantidad de acerbo tanguero. Yo pertenezco al tango como cualquier otra persona, pero lo que yo hago es mi visión del tango, mi manera de ver y de sentir el tango.

Otro rasgo sorprendente es el uso de esos coros jocosos, que a veces responden, otras interpelan. Sí, vengo un poco con la impunidad del rock. Eso me ha aportado gran parte de mi investigación o de mi inquietud por orquestar de otra manera. No es de un día para el otro, no es una ocurrencia momentánea. Es una búsqueda de sonoridades, como el trombón o el clarinete, instrumentos que se usaban para el tango, pero que se han dejado de lado. Y por una elección estética, nuevamente, me empasta muy bien, me agradan mucho al oído determinados instrumentos que no se usaron tanto en el tango mainstream de las grandes orquestas de la década de los 40, la década de oro, con Osvaldo Pugliese o Anibal Troilo. Pero después vino un Piazzola en los 60-70 que revolucionó también el tango. No son cuatro días: el tango lleva bastante tiempo, y bastantes estilos, bastantes personalidades, bastantes poetas y músicos involucrados en esta labor.

En una entrevista decías que «si uno trata al tango como una pieza de museo, lo transforma en pieza de museo».¿Intentas ser respetuoso con la tradición, o hay una intención de pervertir las convenciones del género? Las dos cosas. Aunque pervertir no me suena mucho la palabra. Tal vez meter el dedo en la llaga, es algo que también aprendí en el rock, una actitud anárquica tal vez. De todas maneras, yo lo hago con mucho respeto e intento traslucir o dejar ver mi personalidad. Y lo fui armando también alrededor del color de mi voz, del tipo de orquestación y las canciones. Fue un trabajo de composición y de investigación en torno al timbre de mi voz, que lo fui encontrando. Es un largo camino. Lo hago con mucho cariño y mucho amor y con respeto a todos mis colegas tangueros.

En la misma entrevista decías que no te consideras un «cronista social» con tus canciones. Entonces, ¿qué quieres transmitir con ellas? Es que una cosa es crítica, yo no hago crítica, hago una reseña y la cuento de una determinada manera que puede ser muy costumbrista, no dejan de ser escenas cotidianas, pero contadas u orquestadas de una manera personal. Entonces tal vez tiene más relevancia, pero no dejan de ser pequeños guiños o anécdotas o temas intrascendentes. Por eso no son críticas, son más crónicas. No pongo en tela de juicio, lo mío es dar una visión de cómo veo la cosa.

¿Qué te parecen las comparaciones con Tom Waits, Nick Cave, o Roberto Goyeneche «El polaco»? Les admiro a todos ellos y realmente no me encuentro mucho parecido. Admiro profundamente tanto al Polaco Goyeneche, como a Nick Cave o Tom Waits, pero no encuentro parecido. Tal vez hay un cierto parecido en la intención, pero ni estilísticamente ni…no creo que tenga influencias de ninguno de esos tres.

¿Cómo te ha aceptado la comunidad más purista del tango? Muy bien. De hecho estoy trabajando con Luis Alposta. Seguimos terminando nuevos tangos con temáticas atípicas por su parte. Es el vicepresidente de la Academia del Lunfardo, un tipo de 70 años que me ha hecho entrar al tango por un vericueto de una manera diferente y con su línea de escribir también paralela a la trayectoria tradicional del tango. Es un discípulo directo de Enrique Cadícamo, otro grande de la poesía. Realmente, hoy por hoy, me codeo más con gente del rock que del tango. Pero la gente que conozco del tango lo ha tomado con mucha gracia, agradecido, digamos.

¿Cómo ves la escena actual del tango, con artistas como Cristóbal Repetto (en el vídeo inferior), que colabora en el disco? Soy muy amigo de Cristóbal, hace diez años que lo conozco. Empezó a cantar conmigo. Le admiro profundamente, me parece un gran talento. Me parece fantástico, un tipo como él, de la provincia, porque no es de la ciudad de Buenos Aires. Personas como él son las que van marcando un antes y un después. Aparte está muy interesado por el género, es muy estudioso.

¿Qué otros proyectos tienes como productor o compositor para otros artistas? Me gusta mucho trabajar en música de películas, hacer temas por encargo, las producciones en estudio para diferentes artistas, componer canciones para otros… Y ahora tengo un proyecto para este verano en Grecia, una posible fusión de rebética, la música prohibida griega, con el tango y la milonga. Cuando regrese en mayo a Buenos Aires estoy terminado unos remix del primer single «Pequeño Paria». Ya se ha hecho un remix de Kristoff Muller, el programador de Gotan Project, y en Madrid Pablo Guadalupe también ha hecho otra remezcla. Y también van a hacerla unos músicos de rebética en Grecia, y otra en Buenos Aires, con Los Auténticos Decadentes con Joaquin Levington.

Uncategorized

el perill de l’empresa "oberta i transparent"

Com fan a Lost (al menys a les tres primeres temporades), avui toca flashback. A més, coincideix amb la publicació a La Vanguardia d’avui d’una notícia de la secció d’Economia titulada GEC se hace fuerte en Francia y el Reino Unido. Ens havíem quedat a la meva experiència en el Departament d’Agricultura de la Generalitat de Catalunya, finalitzada el 2001.

Després d’un any a l’atur, el 5 de novembre de 2002 vaig rebre un mail amb el tema «Ruralcat» procedent d’una empresa anomenada GEC – Gestió del Coneixement, depenent de la UOC. El text deia el següent: «Miquel, em poso en contacte amb tu després d’haver parlat amb la Clara R. Estem fent una cerca per tal d’acabar de definir l’equip que treballarà al portal/comunitat Ruralcat. Ruralcat és un projecte liderat pel DARP que vol convertir-se en el referent del món agroalimentari a Catalunya. M’agradaria parlar amb tu sobre aquesta qüestió. Si veus que tens interés, truca’m al ******* i envia’m el teu CV al meu correu». El signant era Lluís Pastor, director de Comunitats Virtuals de GEC.

Cal aclarir que Clara R. era la webmaster del DARP, la meva antiga cap. En fi, com estava a l’atur i el projecte em resultava familiar (jo mateix vaig registrar el domini Ruralcat.net quan era a la Generalitat, perquè el .com ja estava ocupat), vaig acceptar anar a parlar.

En aquells moments (no sé si hauran canviat de lloc), les oficines centrals de GEC eren a Palo Alto, el complex que Javier Mariscal té muntat en una antiga fàbrica del Poblenou.

No sóc molt donat a fer descripcions, però crec que en aquest cas és necessari. Les oficines de l’empresa no estaven malament, molta fusta per donar un ambient càlid, tot i que el disseny no era res de l’altre món. A més, hi havia mancances d’infraestructura: només dos vàters (un a la planta baixa i un altre a la superior) eren molt poc per a gairebé un centenar de persones.

Sovint m’equivoco amb les primeres impressions, però en el cas de Pastor no va ser així. Si hi ha una cosa que no suporto, són aquelles persones tan segures de si mateixes que semblen que estiguin encantades de conèixer-se. És un sac en el qual s’hi poden ficar prepotents com Joan Laporta, David Madí o Xavier Sala Martin. A més, l’individu en qüestió responia a un arquetip físic que sempre m’ha donat mal rotllo: l’engominat amb ulleres, traje i corbata. En aquest cas, a més, amb una nàpia tan considerable que semblava que la portés enganxada, com aquelles que venen de plàstic per fer bromes. En resum, Pastor em va explicar el projecte i vam arribar al tema delicat: el sou. Aquí van venir les primeres sorpreses, perquè ell mateix em va dir que ho proposés jo. I burro de mi, vaig dir que almenys volia cobrar el mateix que a la Generalitat, i així va ser. No m’estranyaria que si hagués demanat més haguessin acceptat. Però allò em va donar una estranya sensació, era tot massa perfecte, hi hauria d’haver gato encerrado.

La meva següent conversa va ser amb el cap de personal, Alvaro Solache, una mena de doble d’Andreu Buenafuente d’aquells que van de simpàtics, i t’expliquen que allò, més que una empresa, és una gran família, i que si no perds la seva confiança ho tens tot guanyat. No cal dir que amb aquest panorama vaig acceptar la feina… després ho lamentaria.

La meva tasca a RuralCat era de consultor de continguts. De fet, tenia l’avantatge d’haver treballat al DARP i coneixia com funcionava l’administració. El que passa és que el projecte va néixer mort des d’un principi: es va decidir, amb molt bon criteri, que des de GEC fos coordinat per un equip de periodistes. Però inevitablement, i digues-li deformació professional, això feia que el projecte tingués una orientació periodística, on es donés molta importància a les notícies, les entrevistes i els reportatges. El problema és que això no és el que volia el client (el DARP), que volia fer una cosa més tècnica.

Per això, molt aviat ens van col·locar en l’equip a una funcionària veterinària (Anna J.) que va fer trontollar-ho tot. Per molts motius: tenia una especial reticència a la informàtica, en especial amb l’editor de continguts que utilitzàvem per construir el portal. Discutia constantment amb nosaltres sobre qüestions periodístiques de les que no en tenia ni idea. Podia saber-ne molt de veterinària (cosa que també dubto, donada la seva lentitud en fer informes que se li demanaven), però molt poc de redacció i comunicació. I a sobre, cobrava molt més que els altres, i per contra el seu nivell de productivitat era el més baix de l’equip. A més, era amiga íntima (de fet, per això l’havien col·locada) de la persona que portava RuralCat per part del DARP, per la qual cosa era com si tinguéssim una espia entre nosaltres.

La irrupció de la veterinària va provocar les primeres crisis, i quan portàvem pocs mesos al meu cap directe (Tomeu F., excel·lent persona i periodista de la vella escola que havia demanat excedència a l’AVUI per treballar a GEC) el van fer plegar. Vaig estar a punt de seguir-lo i dimitir, però al final em vaig quedar.

En aquest context, vaig començar a adonar-me que allò que diuen que «el client sempre té la raó» és una fal·làcia. No podia entendre com, si el DARP ens va contractar per fer el projecte, contínuament posava en qüestió les nostres decisions, quan érem nosaltres els experts. I com tenia l’avantatge, com he dit, de conèixer els qui eren a la part contrària (el DARP), no tenia pèls a la llengua. Evidentment, això no agradava massa als meus superiors.

D’altra banda, la meva fama de personatge conflictiu va començar a créixer. GEC era en aquells moments una empresa amb una majoria de treballadors de vint i poc anys, gent que deia sí a tot sense discutir. Jo tenia gairebé quaranta anys, i havia passat per diaris, la televisió i l’administració. Així que no em podien fer combregar amb rodes de molí, com diria el Monegal.

Hi havia algunes coses a l’empresa que em molestaven molt. Per exemple, en el fòrum intern de l’empresa (al qual en teoria només tenen accés els treballadors), hi havia un treballador de les oficines de Madrid que sempre escrivia missatges ofensius per als catalans, i al qual se li veia el plumero del PP.

Quan era a punt d’acabar-se el meu primer contracte de sis mesos, em van amenaçar de no renovar-me perquè una sèrie de missatges meus al fòrum no els havien agradat. En concret, eren missatges escrits amb la indignació provocada per la guerra d’Irak i el tancament del diari Egunkaria, amb crítiques al govern del PP, etc. Recordo un missatge que va molestar especialment. Deia el següent:

«No sirve de nada culpar ahora a Aznar y Bush de la guerra cuando, en el fondo, todos somos responsables: los primeros, los votantes del PP, que ahora se tiran de los pelos cuando les llaman asesinos cuando ellos no han dejado de hacerlo con los nacionalistas vascos; y después, los votantes de los partidos de una oposición que no ha sido lo suficientemente fuerte para parar los delirios de grandeza de Aznar (por cierto, cada día más parecido al «Gran dictador» de Chaplin, y que los herederos de Charlot me perdonen).

O sea, que no nos lamentemos, porque tenemos lo que nos merecemos. Si en este país hubiera un mínimo de inteligencia, las elecciones las habrían ganado otros. pero la gente está demasiado preocupada por mantener su casita y su nivel de vida, y si encima le prometen rebaja de impuestos y 50 mil caramelos más, a tragar. Y si es con fútbol y basura televisiva mejor: el pan y circo de los romanos adaptado a los tiempos modernos. Desde los tiempos de la dictadura, la cosa no ha cambiado tanto: si la gente hubiera tenido lo que hay que tener, el payaso de Franco no habría durado 40 años, ni ahora tendríamos a un exministro franquista como presidente de una comunidad autónoma (sería como tener a un dirigente nazi de ministro de la Alemania actual), ni se habría tardado tantos años en contar las atrocidades del bando ganador (no olvidemos, traidor a un gobierno legítimo)una vez acabada la guerra, etc etc.

Pero tranquilos, «a todo cerdo le llega su San Martín», y al PP le va a tocar… siempre que el hermano de Bush, especialista en amañar elecciones, no le eche una mano al amigo Ansar, el presidente de la república bananera de España.»

Després vaig escriure altres missatges com aquest:

«La primera víctima española de esta guerra ya tiene nombre y apellidos: Julio Anguita Parrado. Supongo que Aznar ya estará satisfecho: él y todos los fascistas disfrazados de demócratas se alegrarán porque no ha muerto «uno de los suyos» (es decir, un valiente soldadito español que derrama su gloriosa sangre por los colores rojigualda de la bandera de Españññña… firmes!!!!), sino alguien de un gremio peligroso (periodista), hijo además de un militante rojo… qué lástima que no fuera vasco o catalán, para cantar línea como en el bingo, ¿no?

En unas apresuradas declaraciones a una emisora de radio, un consternado Julio Anguita (padre) aseguraba que seguiría luchando «por la tercera república española y contra los canallas que están a favor de la guerra».

En estos momentos de indignación, yo no voy a ser tan sutil. Ya dije aquí que a todo cerdo le llega su san martín, y a lo mejor un día el coche de Aznar vuela más alto que el de Carrero Blanco. Ese día voy a brindar, como hicieron millones de españoles en 1975 cuando murió (tranquilamente en su cama) el otro dictador.

Pero para que no me acusen de apología del terrorismo, prefiero pensar que la caída de Aznar y los suyos vendrá de forma democrática, a través de las urnas. Primero, tendríamos que conseguir que no sacaran ni un voto; y después, devolverles la moneda e ilegalizar el PP por complicidad con los criminales de guerra.

Y, por cierto, el hecho de que mi compañero (y lo digo así, porque en estos momentos me siento más periodista que nunca) muriera por el fuego iraquí, es lo de menos.»

Sigui com sigui, un dia el cap de personal em va dir que per culpa meva s’havia perdut un negoci de molts milions i que potser no em renovaven. En teoria (segons la seva explicació), un possible client havia llegit el meu missatge i no li va agradar. I jo em pregunto, no era un fòrum intern? Després vaig saber que això era mentida, i que tot va venir d’un dia que, com era costum aquell any, es va fer una aturada de dues hores contra la guerra (i que ens volien descomptar del sou, per cert) , com va explicar Solache en un missatge:

«Ramon (el director de GEC en aquells moments) se disgustó mucho por el mal servicio al cliente que hemos dado ultimamente y el detonante fué el día de la huelga no se cubrieron servicios minimos ( no fuimos responsables de nuestro trabajo) y a consecuenncia de esto un cliente no pudo pillar un taxi a tiempo. De hecho hay el riesgo de perder un proyecto de 250.000€ por esa mala impresión ( no es definitivo) ya se verá y espero que todo salga bien y que sea una anécdota».

Sorprès per la manca de llibertat d’expressió que això suposava, més tard vaig saber que el que realment havia molestat a l’empresa era un altre missatge meu on parlava de les hores extres i posava un enllaç al conveni de la nostra empresa, el de «despatxos i oficines», que tinc entès és dels més xungos. Aquest missatge va provocar un allau de missatges d’altres treballadors opinant sobre les condicions laborals precàries, etc, i la cosa es va desmadrar. GEC (recordem-ho, una empresa d’uns 100 treballadors) en aquells moments no tenia comitè d’empresa, perquè segons els seus caps es regien per la política del «bon rotllo», tot era com una família, i per tant no calia, etc. Però en part per la «reacció » que vaig desencadenar amb el meu missatge, es va crear el comitè. Ah, i finalment, em van renovar el contracte sis mesos. Però això sí, abans de tot el cap de personal em va cridar per donar-me un toc d’atenció (bàsicament pels meus missatges anti PP) en un despatx davant un directiu de l’empresa al qual no coneixia de res, a l’igual que a un altre company que em va recolzar en el tema de les reivindicacions laborals. Com estava molt cremat, vaig preparar un document de defensa on abordava diversos temes, i que aquí reprodueixo:

«INTRODUCCIÓ:
Deixo palesa la meva disconformitat amb el mètode totalment inadequat i improcedent de comunicar-me el «descontent» de l’empresa: davant d’un estrany (quan hauria de ser una conversa privada entre el cap de personal i jo) i en el moment més «adequat» per afectar psicològicament (és a dir, abans de quatre dies de festa, com per «amargar» els moments de temps lliure).

EL FÒRUM
D’una banda, tothom pressuposa que el fòrum de Gec és una eina interna a la qual només hi tenen accés els treballadors i col·laboradors, però no els clients.

Si els clients (o possibles clients) hi tenen accés, es plantegen dos problemes:

– el forat de seguretat que suposa donar entrada a gent aliena a l’empresa: un pirata informàtic podria entrar més enllà a través de la intranet.

– el més important, la violació de la intimitat dels treballadors i col·laboradors de Gec, que tot i pensar que és una eina exclusiva per ells, desconeixen que altres persones poden llegir missatges que a vegades poden ser estrictament personals.

Com fa poc deia el cap de personal en un missatge, «La lista «Todos» tal cómo su nombre indica, llega a todas las personas que están dados de alta en el campus. (empleados, colaboradores, becarios, …Barcelona, Madrid, Sevilla, Argentina….)». ¿S’especifica en algun moment la paraula «clientes»? O bé, si no es fa, ¿s’està amagant aquesta informació deliberadament?

En qualsevol cas, hi tinguin accés o no els clients (o possibles clients), si es considera que el fòrum és una eina perillosa, el més adequat seria que existís un moderador que tingui el poder de publicar o no els missatges si creu que poden atemptar contra els interessos de l’empresa.

Un altre aspecte que Gec no distingeix és la diferència entre treballador i ciutadà o persona amb unes opinions pròpies sobre certs temes. És clar que si (com ara) hi ha un fòrum només dedicat als temes de la millora de l’empresa, en aquest la gent expressarà la seva opinió com treballadors. Però en un fòrum «teòricament» dedicat a expressar qualsevol tema, les opinions s’expressen des del punt de vista dels individus o persones, i això vol dir idees sobre política, societat, economia o jardineria.

Si, de totes formes, hi ha missatges que es consideren ofensius per algun motiu, s’hauria d’aplicar la mateixa «censura» en tots els casos. ¿Per què es toleren (i només això, es celebren) opinions properes a opcions feixistes i anticatalanistes i comportaments clarament provocadors, i en canvi es censuren els de signe contrari? Els exemples tenen nom i cognoms: ¿per què no se li diu res a un personatge com J.M.C., que en plena guerra contra Iraq (i en un clima totalment antibelicista en la major part dels treballadors de l’empresa) envia missatges a favor de la guerra i posa una foto seva vestit de militar i, a sobre, és entrevistat al butlletí intern de Gec i destacat com «animador» del fòrum? És que la llibertat d’expressió només funciona en un sentit ?

Les conclusions que es poden treure de tot això són les següents:

– és fals que els clients (o possibles clients) tinguin accés al fòrum, perquè si fos així, quan obrissin els missatges quedaria registrat a l’opció «Información del mensaje» on apareix la llista de persones que han llegit el missatge (amb indicació de l’hora i el dia) i fins i tot si l’han respost o l’han reenviat.

– d’altra banda, si fos cert que els clients hi accedeixen, s’hagués eliminat el missatge «ofensiu» del fòrum, i a dia d’avui encara es pot llegir.

– finalment, si malgrat aquests fets irrefutables fos veritat que els clients tenen accés, llavors el problema seria de l’empresa per enganyar els seus treballadors.

LES REIVINDICACIONS LABORALS
Una de les primeres coses que et diu el cap de personal quan entres a Gec és que l’empresa es regeix pel «conveni de despatxos i oficines». Molta gent ho sap i d’altres potser no. El fet de penjar en el fòrum un enllaç on es troba l’esmentat conveni, o de reproduir alguns dels seus fragments que fan referència a un tema concret, és totalment legítim i no va en absolut en contra dels interessos de l’empresa. D’altra banda, la reacció sembla exagerada si tenim en compte que, des de fa molt temps, hi ha una còpia impresa penjada al taulell d’anuncis prop de la cafetera.

Per això, recórrer al conveni quan es tracta de discutir algun tema laboral és una cosa perfectament legítima i un dret dels treballadors, i si hi ha temes que no es compleixen s’han de revisar. La filosofia del «bon rotllo» no ho arregla tot, i menys quan s’observen desigualtats entre alguns treballadors.

Una altra de les coses que et diuen quan entres a Gec és que no es paguen les hores extres i que a canvi hi ha una «flexibilitat laboral» que es tradueix en la manca, per exemple, d’una màquina de control horari. Tots sabem que hi ha altres maneres de controlar l’horari (per exemple, amb eines informàtiques pots saber quan una persona es connecta i es desconnecta a la xarxa, el que seria un control horari subtil però amagat). Però a l’hora de la veritat no hi ha pràcticament ningú que «recuperi» les hores extres: ¿la gent no està prou informada, o simplement no s’ho pot permetre perquè té massa feina, amb la qual cosa s’entra en un cercle tancat del que és impossible sortit, i la suposada flexibilitat és només una fal·làcia?

Deixant això de banda, l’empresa (el departament de personal en concret i els caps en general) han demostrat en més d’una ocasió la manca de respecte pels drets dels treballadors i fins i tot la seva dignitat:

– el segon dia de treballar a Gec, el director de comunitats ordena de forma gairebé expeditiva a Manel A. que col·loqui a les seves becàries a un altre lloc (quan en cap moment he expressat cap queixa al respecte). Això m’obliga a disculpar-me amb Manel per deixar-li clar que jo no he tingut res a veure.

– el dia que Anna J. (la veterinària) s’incorpora a Gec, se li dóna la taula d’un altre noi sense haver avisat a aquest prèviament que li canviaven el lloc de feina. Resultat: quan arriba es troba sense taula i, a sobre, amb un PC que no disposa del programari que utilitza en la seva feina.

– i, potser la situació més greu i que diu més poc del respecte que Gec sent pels seus treballadors i per defensar els seus drets, el problema que es produeix quan a Tomeu F. se li acaba l’excedència de l’AVUI i queda totalment desprotegit i venut per part del director de comunitats, que el primer que fa és comunicar-ho al client per buscar un substitut. El que no hauria d’haver passat de ser una conversa privada entre un treballador i el seu cap surt de l’empresa i va a parar al client. El pitjor de tot és que durant aquesta crisi no s’informa a l’equip de RuralCat en cap moment (¿on és la suposada transparència informativa de l’empresa?), i ens n’assabentem justament a través del propi perjudicat. En aquest cas, a més de deixar desprotegit a un treballador, l’empresa va optar per la política dels fets consumats: no només oculta la informació, sinó que a més hagués col·locat al «suplent» de Tomeu de forma irrevocable.

Per si això no fos poc, després el director de comunitats ha donat versions totalment falses de situacions posteriors.

RURALCAT
El projecte RuralCat, des dels seus inicis, va néixer amb errors:

– d’una banda, una manifesta manca de definició (des d’aspectes tan essencials com el target a qui va adreçat, el menú de navegació, et etc.) que han provocat molts problemes a posteriori.

– d’altra banda, una relació amb el client mal portada, on han primat més les xifres (el pressupost) que les persones. Com en altres projectes, s’han fet promeses sense tenir en compte si des d’un punt de vista humà i tècnic eren possibles. En altres paraules, s’ha malcriat al client des d’un principi, en lloc de marcar-lo i fer-lo entrar en una dinàmica de «bones pràctiques».

Moltes vegades el director de comunitats ha acusat als redactors de RuralCat de tenir un «problema personal» amb el client. Però quan tot l’equip que participa al projecte (informàtics, dissenyadors, experts en e-learning, etc) veuen dia rere dia com les seves feines són canviades o rebutjades segons el caprici del client, això deixa de ser un problema personal i només provoca dues coses:

– que la gent cada cop estigui més cremada i desil·lusionada amb el projecte, i acabi treballant per inèrcia i per obligació de complaure al client, amb la qual cosa no veu justificació en fer hores extres per un projecte en el que no creu.

– que l’equip pensi que els responsables del projecte són incapaços de controlar els capricis del client.

La conseqüència final de tot això és que molta gent de l’equip ha expressat en més d’una ocasió la seva voluntat de deixar el projecte. Quan una cosa així passa, el més fàcil per part de l’empresa és acusar l’equip i fer-lo responsable del mal funcionament del projecte. És a dir, en lloc de defensar els seus treballadors, es col·loca al costat del client i és incapaç d’assumir que l’arrel de tots els problemes va ser una mala gestió directiva.

Amb tot, RuralCat funciona (i prou bé, penso), i crec que la voluntat actual de tots (almenys la meva) és la de total col·laboració per satisfer els desigs del client (estiguin equivocats – com a la majoria de casos – o no), sense expressar crítiques ni queixes de cap tipus. És a dir, si el projecte s’enfonsa, serà exclusivament per culpa del client, no per culpa d’un equip que haurà seguit al peu de la lletra les seves indicacions, encara que vagin en contra de tota lògica, navegabilitat, etc. etc.

El cas de RuralCat hauria de servir d’exemple perquè l’empresa, a partir d’ara, elaborés un codi de «bones pràctiques del client» que evités casos com aquest.

De totes maneres, l’actual evolució de Gec cap a un model d’empresa on el poder el tenen els venedors/comercials i on s’imposa l’estructura administrativa-funcionarial (secretàries, etc. etc.) no sembla molt favorable a aquest tipus de codis. I si no es té clar que un projecte surt endavant gràcies a l’equip que hi treballa, i no gràcies a la «làbia» d’un venedor que promet coses que no es poden realitzar, el futur de l’empresa és més aviat poc clar. En els darrers mesos hem vist que l’empresa s’ha omplert de personal administratiu que no se sap ben bé que fa i de venedors que estan reunits tot el dia sense que s’hagi vist cap resultat positiu. ¿És aquest el futur?

ÚLTIMES OBSERVACIONS
No crec que, des d’un punt de vista professional o laboral, es pugui tenir cap queixa sobre la meva feina. Per tant, que quedi clar que en cas de decisions dràstiques, no hi hauria motius objectius. En qualsevol cas, sempre podria consultar-ho amb els advocats del Col·legi de Periodistes i el GPD.»

Però ara bé la segona part: quinze dies abans d’acabar-se aquest segon contracte (el període que marca la llei), em van dir que no em renovarien. La raó era que, tot i reconèixer que sóc un gran professional (cal tenir en compte que tenia l’índex de productivitat més alt del meu equip), havia demostrat un tracte «poc humà» amb els meus companys, i em van tornar a recordar la moguda dels missatges de crítica al PP. No només això, em van dir que els 15 dies que quedaven me’ls donaven de «permís pagat», i que dilluns no calia que tornés; això, un divendres deu minuts abans de plegar, amb el vell truc de poli bueno (Solache) i poli malo (Pastor). Naturalment, gairebé no vaig tenir temps de treure o esborrar de l’ordinador documents personals ni de recollir. I no només això, durant aquests 15 dies i tot i que encara no havia signat cap paper de cessament, em van treure el meu login, amb la qual cosa no tenia accés ni a la intranet ni al meu correu.

Voldria aturar-me una mica en l’assumpte del tracte «poc humà». Una de les meves funcions era la de coordinar un equip de redactors. Al meu càrrec tenia dues persones: una noia que acabava de sortir de la facultat que escrivia de forma impecable, i un paio que no en tenia ni idea, però era el guaperas de torn (fins i tot havia fet un anunci per televisió). Què passava? Doncs amb la noia no tenia cap problema, perquè tot el que li encarregava ho feia a la perfecció i no havia de tocar ni una coma (i creieu-me, amb un tiu tant perfeccionista com jo això era excepcional), però amb el paio no podia: havia de reescriure-ho tot (amb la pèrdua de temps que això suposava), i per això intentava evitar-lo el més possible, perquè em donava més problemes que solucions. Recordo que quan em vaig queixar, el Pastor em va dir que la meva responsabilitat era «ensenyar-lo». Però aquell tiu era tan negat que això era impossible. Només hi havia un petit problema: era un dels protegits del Pastor (a l’igual que la nova directora del projecte després de la marxa del meu amic periodista, amb la qual contínuament tenia discussions i després ella li anava a plorar al despatx). I és clar, si et fiques amb els amiguets del cap, ja has begut oli i se t’acusa de tracte «poc humà», encara que siguis el que penca més, això és igual.

De forma paral·lela, i curiosament des de la creació del comitè d’empresa, el que ells anomenaven l’staffing (és a dir, els directius) es va blindar cada cop més i es va distanciar de la resta dels treballadors. El que abans era una empresa «transparent» es va transformar en una política de portes tancades, d’espies que escoltaven el que deies a l’hora de dinar, etc, i es va establir una estructura cada cop més vertical, amb diferències de classe molt més marcades.

Així, es va evolucionar cap a un model d’empresa on el poder el tenien els venedors/comercials i on es va imposar l’estructura administrativa-funcionarial. Com a mostra del viratge de l’empresa, aquest simpàtic missatge del cap de personal:

«Uno de los primeros puntos que trataremos formalmente con los representantes de los trabajadores seran los derechos y obligaciones de las personas que trabajan en GEC. ( y estaré encantado de hacerlo, (a lo mejor somos unos explotadores y vulneramos todos los derechos fundamentales y no nos hemos dado cuenta).

Para ello pienso que el comité ayudará mucho a que todos conozcamos cuales son los derechos que parece ser que de acuerdo al punto de vista de algunas pesonas son vulnerados y de las Obligaciones que se adquieren al trabajan en gecsa S.A.

Si, gec es Gecsa.SA, una empresa, nos guste o no, y si olvidamos este punto estamos obviando una realidad que es así ya que:

– Existen unos accionistas que nos piden resultados.

– Existen unos competidores que tienen precios más bajos y que únicamente trabajan con empleados que saben lo que es una empresa y cuales son sus óbjetivos.

– El sector Servicios sufre en épocas de recesión, y parece ser que estamos en una epoca de recesión. Y esto es una realidad que no podemos olvidar.

También es cierto que este punto muchas veces no es el que nos mueve y motiva a todos a trabajar, pero está aquí y debemos asumirlo. Estar en una empresa es asumir unas reglas de juego, de nosotros depende decidir si queremos jugar a este juego o no queremos jugar a este juego. Y al que no le gusten las reglas de las S.A’s, que se haga político y las cambie.

Lo que está claro es que desde gec no tenemos el poder de cambiarlas, desde gec lo único que podemos hacer es trabajar para conseguir el margen de rentabilidad que nos piden nuestros accionistas y crear entre todos( porque esto no depende únicamente de rrhh) un espacio común en el que confiemos los unos en los otros y en el que aprender y desarrollarnos sea posible mientras trabajamos dando un buen servicio a nuestros clientes. A!!! y a quien lo le gusten los clientes, que piense que somos una empresa de servicios y que vivimos de los clientes. En este sentido invito a quien no sepa nada de que es una empresa y como funciona a que me lo diga para asignarle un coach que le ayuda a entender las bases del juego».

El «colmo» d’aquesta situació va ser la implantació de l’anomenat PDP (pla de desenvolupament professional), un sistema d’autoavaluació dels treballadors, inspirat en les multinacionals consultores, que a grans trets suposava omplir uns qüestionaris més complicats que els que qualsevol administració faria (he treballat a l’administració i sé de què parlo), on cada persona havia d’avaluar la seva feina i la dels seus companys (superiors inclosos), on es valoraven conceptes com l'»autocontrol» o la «motivació», on s’assignava un «mentor» a cada persona, etc. Segons l’empresa, això serviria per millorar la situació laboral d’alguns treballadors que estaven infravalorats, però el problema és que tot aquest pla era OBLIGATORI.

A la presentació del PDP, algun treballador va dir que això era il·legal, i el cap de personal va reconèixer que sí, i que fins i tot si es denunciés l’empresa perdria. Però en aquell primer moment, el comitè d’empresa va tragar, i se suposa que això es va implantar.

Darrera tot això, hi ha una possible explicació: la majoria de treballadors de GEC, com he explicat abans, són gent molt jove (menys de 30 anys), sense experiència laboral prèvia, i això fa que l’empresa els pugui «collar» molt més fàcilment. És molt curiós que els més «veterans» (no només en edat, sinó en antiguitat a l’empresa), van ser oportunament «retirats» de la circulació.

Bé, la «moraleja» d’aquesta llarga i trista història és que s’ha de desconfiar d’aquestes noves empreses on al principi tot sembla molt obert i transparent, perquè darrera de la tapadora del «bon rotllo» te l’acaben fotent doblada. En el fons, acabes preferint la vella empresa on parles al teu cap de vostè i marques distàncies.

I ara bé el més graciós: fa poc vaig gairebé vaig tenir un atac de feridura quan vaig veure el Pastor en el programa El Club de l’Albert Om a TV3, com a tertulià d’aquells que parla de qualsevol cosa. Fantàstic, un altre que ha entrat en el cercle de confiança de Jack Byrnes.

Uncategorized

ja em puc morir: el Waits en veu de la Scarlett

No m’estranyaria que més d’un cap de suro hagi posat el crit al cel en veure que Rockdelux dedica la seva portada del mes de maig (i una entrevista) a l’actriu Scarlett Johansson.

Evidentment, si la noia mereix l’atenció d’una publicació musical és perquè aviat es posarà a la venda el seu debut com a cantant, Anywhere I Lay My Head. I què collons, la Scarlett és la Scarlett, i mereix una portada, una entrevista i el que sigui necessari, faci el que faci.

No cal dir que hagués matat per entrevistar-la (encara que va ser un phoner, és a dir per telèfon), però l’excusa que em van donar és que estava molt ocupat amb l’informe sobre el segell Naïve i el nou tango (del qual parlaré aviat). Sigui com sigui, encara maleeixo el company i amic redactor que finalment va poder parlar amb una de les dones que més desitjo en aquests moments (les altres no són tant populars).

Millor tornem a la música: a la Johansson no se li pot negar que almenys té bones idees i bons gustos. Ha gravat el disc a un estudi tant associat a Louisiana com és Dockside, en ple territori cajun, amb la producció de David Andrew Sitek (TV On The Radio), i la col·laboració de Nick Zinner (guitarrista de Yeah Yeah Yeahs), Sean Antanaitis (multinstrumentista de Celebration) i, atenció, David Bowie, que posa la seva veu en dues cançons, Falling Down i Fannin Street.

Però el més interessant d’Anywhere I Lay My Head és el repertori, ja que Scarlett es dedica a fer versions, bastant irreconeixibles per cert, de deu temes de Tom Waits, com ara I Wish I Was in New Orleans, I Don’t Want to Grow Up, No One Knows I’m Gone o el que dóna títol a l’àlbum. Només hi ha una cançó nova, Song for Jo, coescrita per ella i Sitek.

De moment, a la seva pàgina podeu escoltar fragments de l’àlbum, i aquí ja podeu veure el videoclip de la cançó Falling Down.

Una puntualització final: algú pot pensar que dedico aquest espai a la Scarlett perquè m’interessa més el seu físic que el seu talent com a cantant. Potser té raó. Però bé, faria el mateix amb la Leonor Watling, una altra actriu potent dedicada a cantar al front de Marlango… pels mateixos motius (i aquesta sí l’he entrevistada, i en persona, a més).